La Vinotinto Sub 20 avanzó con sufrimiento al vencer 2-1 a EE UU y se citó con la selección uruguaya a la que ya derrotó.

Caracas. La Vinotinto Sub 20 aseguró su séptimo día. Los chamos serán protagonistas hasta la jornada final del Mundial de Corea del Sur, solo resta saber si el domingo 11 de junio jugarán a primera hora el duelo de consolación o si saltarán al campo en el encuentro de fondo que define el título. La vieja conocida selección uruguaya será el penúltimo escollo de un camino ya glorioso para los venezolanos.

Pero llegar a competir el último día siempre requiere esfuerzo, fortaleza mental y física, fútbol, inteligencia, disciplina táctica, puntería y garra. Esos factores no necesariamente se requieren en un orden específico, lo que sí viene asegurado es el sufrimiento final. Y el último partido antes de firmar la presencia en la clausura supuso un padecimiento extraño para los criollos.

Dominaron con claridad a Estados Unidos en el primer tiempo y parte del segundo pero la actuación del portero estadounidense y los fallos frente al arco los hicieron perder la compostura y el apuro llevó el encuentro al terreno físico, de interrupciones y pelotazos donde los de Tab Ramos podían pescar en río revuelto.

Una salida en falso de Wuilker Fariñez y un cabezazo apenas afuera fue el angustioso anzuelo que mordió Venezuela antes de llegar a la prorroga, donde la cabeza volvió a su sitio y el 2-1 final recompensó a la oncena que pateó 26 veces al arco y que tuvo una posesión del balón de 57 %.

El equipo se abrumó por la pérdida de ocasiones. Se fue del juego y dejó muchos espacios en la defensa. En la prórroga retomamos el equilibrio emocional, la pelota y el control y allí pudimos sacar la diferencia necesaria para llevarnos el triunfo, explicó el técnico Rafael Dudamel en la rueda de prensa pospartido.

Fiel a su estilo, el yaracuyano no cambió hasta el minuto 76 y optó por dejar en el campo a un exhausto Adalberto Peñaranda. El 1-0 le volvió a dar la razón en su lectura del encuentro. Lo marcó el merideño de pura jerarquía al 96 con asistencia de Samuel Sosa, la primera variante del timonel.

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“Un verdadero guerrero no lucha por odio a los que tiene en frente, sino por amor a los que tiene al lado. Gracias Padre Celestial”, resumió su entrega por redes sociales el jugador del Málaga.

El 2-0 a cinco del final con frentazo de un notable Nahuel Ferraresi hizo recordar otra decisión correcta del exportero: darle la titularidad en el Mundial al central del Deportivo Táchira que ha brillado con su solidez defensiva y de ñapa le dio a los chamos una nueva alternativa en el ataque, pues también fue decisivo en el duelo de octavos al arrastrar la marca de Yangel Herrera y dejarlo solo para que cabeceara a placer. Esa ventaja dio más calma y propició un sufrimiento más amable con el descuento de Ebobisse.

Ya vencieron a la Celeste

Por muy “desgastado” que suene el término, el pase venezolano a semis es ciertamente histórico al igualar la más alta figuración vinotinto en un torneo FIFA, hasta el domingo en poder de la selección femenina Sub 17, que alcanzó la antesala a la final en las últimas dos Copas del Mundo de la categoría.

El jueves en Daejeon, la Sub 20 masculina se reencontrará con Uruguay, campeona suramericana a la que venció 3-0 y empató sin goles en la fase de grupos del clasificatorio. Allí, Dudamel tendrá que hacer otra lectura inteligente para suplir a los suspendidos José Hernández y Williams Velásquez y ponderar si el resentido y ausente en cuartos Yeferson Soteldo está apto para la exigencia de un choque que define un finalista.

Foto: Prensa Sub 20



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