Compañeros de partido de Primero Justicia y allegados al concejal están convencidos de que no se suicidó. Repudian las declaraciones por parte de las autoridades del Gobierno y exigen las investigaciones correspondientes.

Caracas. Un hombre de fe. Religioso. Católico. Esas eran las palabras que se repetían a las afueras de la sede del Sebin en Plaza Venezuela, también conocida como “La Tumba”, luego de que las autoridades del Gobierno anunciaran el presunto suicidio del concejal por el municipio Libertador, Fernando Albán. Sus compañeros de trabajo ponen en duda las declaraciones de los miembros del Estado, quienes, además, no mantienen concordancia en sus afirmaciones.

“Lo secuestraron con vida y hoy está muerto. Saquen ustedes la cuenta. Solo hay un responsable”, dice la diputada Dinorah Figueroa, quien había nombrado a Albán como el padrino de sus hijos. Tanto familiares como colegas cuestionan las aseveraciones del ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Reverol, y del Fiscal General de la República, Tarek William Saab, en cuanto a que Fernando Albán se había suicidado este lunes 8 de octubre, sin ni siquiera haber realizado las respectivas investigaciones.

“Fue asesinado por la dictadura. Esto es un homicidio. No tiene otro nombre”, expresó el diputado por Primero Justicia, Juan Miguel Matheus. A su juicio, las declaraciones de Reverol y William Saab son encubrimientos de un delito. “Nosotros conocíamos su profundo sentido cristiano. Él era incapaz de cometer un suicidio. Ayer sus abogados lo vieron en el Palacio de Justicia y lo observaron fuerte, tanto en lo físico como en lo psicológico. Sin embargo, no sabemos qué ocurrió en la noche. Su esposa nos dijo que fue torturado psicológicamente para que acusase a Julio Borges como el responsable del presunto atentado contra el presidente Nicolás Maduro. Pero él era un hombre de convicciones, leal. Se aferró a su conciencia y aquí los resultados”, manifestó Matheus.

Por su parte, el diputado Julio Borges, en el exilio, comunicó que funcionarios del Sebin le informaron que el cuerpo del Albán había sido lanzado sin vida desde un piso de esta cárcel.

El concejal había acompañado al parlamentario a una gira de las Naciones Unidas la semana pasada. Cuando llegó al aeropuerto de Maiquetía, el pasado 5 de octubre, fue detenido. Lo desaparecieron por más de 24 horas hasta que anunciaron que estaba retenido en La Tumba. Él debía ser presentado a tribunales la mañana de este 8 de octubre.

“Al gobierno solo le queda la tortura, violencia y destrucción. Esto es un asesinato claro. Un asesinato a un hombre que lucha como todos los venezolanos que quieren un cambio”, agregó Borges.

Reverol informó que el recluso se lanzó por una ventana de las instalaciones mientras estaba en la sala de espera aguardando su traslado al tribunal. No obstante, Tarek William Saab indicó que se habría lanzado desde un baño ubicado en el piso 10.

“El propio Gobierno entra en contradicciones. Mi pregunta es para los hermanos Rodríguez. ¿Cuánta sangre de inocentes les hace falta para vengar la muerte de su padre? ¿Qué tiene que ocurrir para ver saciadas las ansias de venganza? Esto revela lo peor del régimen. Esta cruz de dolor que lleva a cuestas Primero Justicia es la cruz del sufrimiento del pueblo que lucha aferrado a la verdad y a la justicia para liberarse de una dictadura cruel”, subrayó Matheus.

El Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin)​ es un organismo de inteligencia y contra-inteligencia interior y exterior de Venezuela, que depende de la Vicepresidencia de la República. Dicho cargo lo ocupa actualmente Delcy Rodríguez, quien es acusada por distintos activistas de Primero Justicia por la muerte del concejal.

“Los Rodríguez son peores que nadie. Son criminales. Este es un asesinato, pero diariamente asesinan a distintas familias venezolanas. Cada día vemos más la escala de violencia. Desde Fernando Albán hasta una mujer que no tiene cómo alimentar a sus hijos o una madre que no puede trabajar simplemente porque no tiene dinero para pagar el transporte”, sostuvo Figueroa.

Para Mileidi Blanco, quien es asistente personal de Albán desde hace siete años, todo le parece una mentira. Un guion de película. “Todos sabemos que es mentira que se suicidó. Un hombre que hasta le decíamos el cura. Él jamás hubiese sido capaz de cometer este acto que, bajo sus creencias, es uno de los peores pecados. Nadie lo cree”, cuenta.

Igualmente, recuerda su memoria Fania Aguilar, miembro de su equipo de trabajo y secretaria de educación. Entre lágrimas les gritaba a los funcionarios del Sebin, a las afueras de la Tumba, que habían matado a un hombre bueno, a un hombre cuyo trabajo era ayudar a los viejos y a los niños.

¿Cómo siguen defendiendo a este Gobierno? Hoy fue Albán, mañana puede ser uno de ustedes. Esto seguirá hasta que acaben con todos porque a ellos no les importa nada. No les interesa la vida de ninguno de los venezolanos”, exclamó.

Por su parte, la Iglesia Católica de Caracas manifestó su pesar y solidaridad con los familiares de Albán. Además, destacaron que era un hombre de “sólidos valores cristianos y comprometido con los pobres” y que tienen dudas ante la tesis de un suicidio sin una investigación profunda y objetiva.

“Solicitamos que se establezca la verdad sobre lo ocurrido y se determinen las responsabilidades del caso, tomando en cuenta que el concejal Albán estaba bajo la custodia del Estado venezolano, quien es responsable de garantizar la vida e integridad personal de los detenidos”, se lee en el comunicado.

La fe de vida de otros presos políticos

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Familiares de distintos presos políticos también mostraron su solidaridad hacia los allegados del concejal de la tolda amarilla. Muchos de ellos expresaron temor por la vida de sus familiares, quienes se encuentran tras las rejas. Uno de ellos fue el padre del diputado Juan Requesens, quien se encuentra detenido en El Helicoide desde hace dos meses. 

“Aquí nadie te garantiza la vida. El Estado no se hace responsable y mucho menos podemos confiar en sus investigaciones. Mi hijo estuvo preocupado desde que secuestraron a Albán. Toda nuestra solidaridad con la familia del concejal”, resaltó el doctor Juan Requesens Gruber.

El movimiento estudiantil solicitó en las puertas de La Tumba un minuto de silencio por un hombre asesinado, mas no por un hombre que se suicidó. Además, exigieron la fe de vida del resto de los presos políticos. Hace una semana, las hijas de Raúl Isaías Baduel comunicaron que tenían dos meses sin saber de su padre, quien también se encuentra detenido y aislado en ese lugar.


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