Al menos 44 féminas estuvieron involucradas en delitos organizados en septiembre, según informe realizado por el Observatorio de Delito Organizado. De acuerdo con especialistas, el papel de las mujeres en bandas criminales ha cambiado de “cuidadoras” a homicidas.

Caracas. Keila Dayerling Martínez apenas tenía 24 años cuando recibió una puñalada que le quitó la vida el pasado 28 de octubre. El cuchillo que perforó su pulmón tenía nombre y apellido: Grecia Blanco, quien luego de sostener una discusión con ella, en el barrio San Miguel de Petare, empuñó el arma blanca contra la joven después de golpearla.

Esta es una nueva situación con la que se ha tenido que enfrentar Ofelia Álvarez, directora de Fundamujer, cuando registra los asesinatos de mujeres, pues ya no solo aparecen como víctimas, sino también como victimarias.

Llevamos un estudio hemerográfico en varias regiones del país y la participación de mujeres en hechos delictivos ha aumentado. Hace un año esto no aparecía en la prensa, es una nueva situación que se está dando, sostuvo.

En 2015, Karelys Yudely Borges, de 20 años —apodada “Piel Canela”— fue ultimada por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), luego de que la mujer arrojara una granada contra los efectivos en una Operación de Liberación del Pueblo (OLP), en El Cementerio.

Según reseñó el portal Efecto Cocuyo, la mujer fungía como “pichadora” para la banda “Los Compotas”. Es decir, daba información sobre las posibles víctimas para secuestros. Aunque en general, la participación de mujeres en hechos delictivos es baja en comparación con los hombres, la psicóloga social Magaly Huggins Castañeda comentó que la situación despierta interés porque ahora la actuación de ellas ha cambiado.

Las mujeres antes se encargaban de cuidar a los secuestrados, de alimentarlos. Siempre han tenido una función doméstica, pero ahora se ve que están creando sus propias bandas, son homicidas, o van como parrilleras a bordo de las motos para atracar a mano armada”, señaló la psicóloga.

Huggins Castañeda agregó que en la sociedad hay una visión de que la mujer es buenay no se involucra en delitos. Sin embargo, ante la situación de violencia que existe en el país, esto es una problemática social y no biológica en la que ellas también se ven envueltas.

El pasado 21 de octubre, el cuerpo de Zaimar Montilla, de 17 años, fue encontrado dentro de una maleta en Quinta Crespo. Se presume que la joven, que tenía un impacto de bala en la cabeza, fue asesinada en venganza tras meterse en “problemas” con una banda delictiva.

Según un informe realizado por el Observatorio de Delito Organizado a través de reportes de prensa, 44 mujeres estuvieron involucradas en crímenes organizados. La directora de Fundamujer presume que se pueden involucrar en los crímenes desde la adolescencia “y manipuladas bajo la promesa de una vida mejor”.

Huggins Castañeda sostuvo que, en ocasiones, la delincuencia se muestra como una salida rápida ante un país que ofrece pocas oportunidades de futuro. Es una fórmula de sobrevivencia. Si no hay un proyecto de vida, no hay opciones, se puede tomar la decisión de involucrarse en el crimen, pues también ven que si cometen el delito, no pasa nada.

Las cifras manejadas por el abogado criminalista, Fermín Mármol García, reflejan el aumento de la participación de las mujeres, pues indicó que durante el último siglo, 92 % de los delitos eran cometidos por los hombres, pero en los últimos años la cifra disminuyó a 82 %.

Neily Yineska Rondón y Yoimar López forman parte de ese 18 % restante. Ambas mujeres, de 24 y 20 años, presuntamente estuvieron involucradas —junto con seis hombres— en el asesinato de Enrique Gerardo Berti, en Chacao, el pasado 11 de septiembre, informó el director del Cicpc, comisario Douglas Rico.

Berti, quien era comerciante, se encontraba en su apartamento cuando fue sorprendido por el grupo de ocho personas, quienes intentaron robar en su vivienda. Al resistirse, el hombre de 54 años fue atado de pies y manos, para luego asfixiarlo con una bolsa plástica.

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Primeros pasos en el mundo criminal

Hace casi dos meses, Carolina Andrade —nombre ficticio por seguridad— salió de su trabajo en horas de la tarde. Estaba en la avenida Lecuna para abordar una camioneta que la llevara a su casa. No pasó mucho rato antes de que un grupo de mujeres se le acercara. Una de tez morena y cabello recogido comenzó a hablarle: “Ay, esta niña debe tener un celular por ahí escondido”, le repetía. Y aunque estaba atemorizada, no hizo caso a sus palabras. Sin embargo, continuaron hasta que fueron directas: “Dame el celular que sé que lo tienes escondido”, le ordenó la morena.

La joven prefirió montarse en la primera camioneta que pasó, sin saber el destino de la misma, con tal de escapar de la amenaza.

Mármol sostuvo que las mujeres inician más tarde en el mundo criminal, pues al contrario de los hombres —que dan sus primeros pasos entre los 8 y 12 años como “mensajeros” para los líderes de banda— las mujeres se involucran ya en la adolescencia “posiblemente luego de ser explotadas sexualmente”.

Involucrarse en el crimen trae consecuencias tanto para hombres como para mujeres, pero en una cultura matricentrada como la venezolana, la participaciòn de las mujeres en las bandas hace que el rol de madre se desdibuje.

Según Huggins Castañeda, en Venezuela en 43 % de los casos las mujeres son cabeza del hogar, y en ocasiones, estas se ven obligadas a iniciarse en delitos como método de sobrevivencia. Por lo tanto, de acuerdo con Mármol García, son altas las probabilidades de que los pequeños también terminen en el mundo de las armas.

 Foto archivo: Cristian Hernández



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