Ya no importa que una persona recorra distintas zonas de Caracas para conseguir los precios más asequibles, en la mayoría de los negocios se encontrará con algunos que ya alcanzaron —y superaron— el salario mínimo vigente desde el 1° de septiembre. Una engrapadora costaba 3500 bolívares en una papelería en la avenida Urdaneta, cerca de la Plaza Bolívar. La coordinadora de compras de una compañía aseguró que las cotizaciones de los proveedores a veces no duran más de medio día.

Caracas. Yenny Vásquez, coordinadora de compras en una empresa ubicada en el este de Caracas, se vio obligada por la hiperinflación a comprar menos cantidades de los artículos de oficina que requiere la compañía, incluso de algunos tan básicos como lapiceros. Relató que el lunes en la mañana se sorprendió en su oficina cuando comparó el número de compras que ha hecho en 2018 con el de años anteriores. Se dio cuenta de que cada vez es menor. En 2016, fueron un total de 219; y el año pasado, esa cantidad bajó a 178 compras. “Este año apenas voy por la 130, tanto en papelería, repuestos y en lo demás que necesita la empresa”, dijo.

A veces los precios que le ofrecen los proveedores no duran ni siquiera un día completo. Vásquez aseguró que si bien las cotizaciones de algunos duran 24 horas, otros le dan solo medio día para hacer el pago. El precio es hasta las 10 de la mañana, le dicen. Entonces prácticamente estoy pariendo para que les transfieran. Tiene que ser rápido. El dólar en la mañana está a un precio y a partir de la una de la tarde tiene otro, agregó.

Comprar artículos de oficina por unidades también representa un gran gasto. No importa que una persona recorra distintas zonas de la Gran Caracas para conseguir los precios más asequibles, en la mayoría de los negocios se encontrará con algunos que ya alcanzaron —y superaron— el salario mínimo vigente desde el 1° de septiembre, que es de 1800 bolívares soberanos.

En una librería, ubicada en la avenida Los Ilustres, cerca de la Universidad Central de Venezuela, la resma de papel tamaño oficio con 500 hojas —uno de los artículos más imprescindibles tanto para oficinas como para hogares— la vendían el martes en 1800 soberanos. La de tamaño carta en 1400 bolívares. En febrero de este año ese producto se conseguía en 1.935.000 fuertes, es decir, 19,35 soberanos, lo que representa un alza de 9202,3 % en menos de 9 meses.

Una engrapadora pequeña valía 910 bolívares. En abril pasado la vendían en 186.000 bolívares (1,86 soberanos) en una papelería ubicada en el este de Caracas. Otros materiales básicos que ofrecían en el establecimiento en Los Ilustres eran las cajitas de chinches, que oscilaban entre 98 y 100 bolívares; un sacagrapas en 65 bolívares, un corrector líquido en 150 bolívares, tacos blancos de notas sin adhesivo en 80 bolívares y un abre huecos en 97 soberanos. Si bien la gente sigue comprando, no lo hace como antes, aseguró una vendedora.

En una papelería situada en la avenida Urdaneta, cerca de la Plaza Bolívar, la resma de papel costaba el lunes pasado 1250 bolívares. Ante los altos precios, algunos consumidores han optado por comprar unidades o simplemente reciclar. Cada hoja la vendían en 5 soberanos y solo en efectivo. Un lapicero costaba 50 bolívares, prácticamente un día de salario mínimo (60 bolívares), y una engrapadora 3500 bolívares. Una bandeja archivadora de tres niveles para escritorio tenía un precio de 2950 bolívares y un archivador tipo acordeón 230 soberanos. “Estos precios son una locura”, expresó una consumidora.

El comerciante del negocio, que pidió no identificarse, aseguró que las ventas han estado bajísimas y el suministro de mercancía peor todavía. “De verdad que cada vez vamos más en picada”, añadió.

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