Este miércoles fueron presentados los resultados de la Encuesta de Condiciones de Vida. Cómo está el país en materia de Salud, Educación, Seguridad Ciudadana, Alimentación, Pobreza y Trabajo fueron los factores analizados por académicos de las Universidades Católica Andrés Bello, Central de Venezuela y Simón Bolívar. Los resultados colocan a Venezuela en cifras rojas.

Caracas. Si la educación, el trabajo, la salud y la calidad de vida definen el bienestar de una nación, con los recientes resultados de la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) Venezuela está muy mal parada: en cuatro años la pobreza pasó de 48,4 % a 87,0 %.

Y por si eso fuera poco, en materia de Educación, la profesora Anitza Freites, especialista en temas demográficos, da cuenta de otros resultados que golpean aún más la percepción del venezolano frente a la crisis actual.

Se dijo en la presentación de la Encovi —realizada este miércoles en la Universidad Católica Andrés Bello— que ahora hay una pobreza multidimensional, que incluye más características de los hogares que el solo ingreso.

Entra entonces el tema escolarización dentro del espiral y en el análisis de la profesora Freites se levantó que existen severas deficiencias para cubrir la formación educativa.

De acuerdo con los resultados de la encuesta, en el país hay una población entre los 3 y 24 años que demanda el servicio educativo en todos los niveles, estimada en 12,7 millones, de los cuales 9,9 millones están asistiendo a los centros de estudio.

Esto, según Freites, refleja una caída de la cobertura educativa de 78 a 71 %.

Y hay más, el estudio reveló que un tercio —poco más de un millón de niños de 3 a 17 años— no está cubierto por el sistema, que están excluidos.

Sin embargo, donde más problema vio la académica fue en el grupo etario que va de los 18 a los 24 años. Es normal que en una situación de crisis los primeros que queden excluidos son los que están terminando la educación media o comenzando la universitaria. Encontramos con la Encovi que entre 2016 y 2017 esa cobertura bajó 10 puntos porcentuales.

En el país, comentó en su exposición, hay una población de 4.241.000 personas entre los 18 y 24 años, de las cuales solo 1,6 millones asisten regularmente al centro de enseñanza, están graduados 426.000 jóvenes y hay un grueso de no graduados y que no asisten a las aulas de 2,1 millones de jóvenes.

Ficha técnica

*El levantamiento de la información se realizó entre los meses de julio y septiembre de 2017.

*La agenda temática fue pobreza, misiones sociales, seguridad personal, alimentación y nutrición, educación, trabajo, emigración, vivienda y servicios.

*Fue practicada sobre una muestra de 6168 hogares en toda Venezuela.

*Participaron las universidades Central de de Venezuela, Católica Andrés Bello, Simón Bolívar.

De acuerdo con las entrevistas esos venezolanos no están yendo al sistema porque están trabajando. Además, consideró Freites, las misiones Ribas y Sucre no han logrado ampliar la cobertura en el estrato más pobre, que es el que incluso tiene menos acceso a la educación privada.

La pérdida del poder adquisitivo en los hogares parece haber incidido sobre una menor demanda de servicios privados, especialmente en las edades de cursar educación inicial o universitaria.

Un dato que, aunque su porcentaje es bajo, igual es preocupante es el relacionado con el rezago escolar (RE), que es el número de años de diferencia entre el año/grado que debería estudiar una persona según la edad y el grado que efectivamente cursa.

En este punto dijo que entre las edades de 12 a 17 años el RE se ubica en 15 %, eso se traduce en que hay una población de 475.000 adolescentes escolarizados con rezago escolar severo, cuyo riesgo de exclusión educativa puede potenciarse si el entorno sociofamiliar es adverso y no hay políticas que apunten a la retención escolar, y más si ya hay —de acuerdo con la misma Encovi— 2,8 millones de estudiantes que asisten a clases de forma irregular porque deben sortear dificultades como: no tienen agua, hay apagones de luz en su sector o escuela, no tienen comida en el hogar, no tienen transporte o hay paro o huelga de docentes.

En el caso de las ausencias por falta de comida, la Encovi arrojó que, en el quintín más pobre, 56 % de los muchachos deja de ir a los planteles educativos alguna vez por falta de comida, esto sucede con 3 de cada 4 estudiantes.

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Más flacos

Y, precisamente, sobre el tema Alimentación, Marienella Herrera, médico, profesora UCV-Cendes, voluntaria de la Fundación Bengoa e integrante del Observatorio Venezolano de Salud, mostró resultados aún más rojos, como consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo del venezolano, que lo que ha hecho durante los últimos meses es desarrollar estrategias de supervivencia, pues cada vez se le hace más difícil sustituir alimentos, lo que lo está llevando a una “monodieta”, que en algunos casos le hacen desarrollar tendencia a la anemia.

El dato relevante, a diferencia de la Encovi 2016, es que hubo un repunte en los hogares del consumo de arroz y sus derivados, en 78 % se ubicó la ingesta en 4695 de los grupos familiares entrevistados, cuando en 2016 fue de 71,2 %.

El bajón en la dieta lo representaron el pollo 34,3 %, las carnes 39,9 % y las hortalizas 34,4 %, cuando el año pasado había un consumo de 43,6 %, 44,1 % y 63,9 %, respectivamente.

El Dato

En 2017, 8,1 millones de personas ingieren 2 o menos comidas al día.

Pérdida de peso

64,3 % de la población objeto dijo que perdió en 2017 unos 11,4 kilos. El promedio en 2016 fue de 8 kilos.

89,4 % de los hogares visitados por la Encovi (5245) consideraron que el ingreso familiar es insuficiente para la adquisición de alimentos dentro y fuera del hogar; y 79 % (4749) dijo que en los últimos tres meses ha comido menos porque no había suficiente comida en su hogar.

Otra interrogante que también reveló un incremento es la cantidad de personas que se acuestan con hambre porque no tenían suficiente dinero para comprar alimentos, que fueron 3639, lo que representó 61,2 % de la muestra.

Dando cifras preliminares, Herrera destacó que 80 % de los hogares presenta inseguridad alimentaria y señaló que el desayuno es la comida que más omite la población.

En conclusión, Herrera destacó que la dieta tradicional continúa perdiendo calidad y cantidad, que destaca la disminución del aporte de harina de maíz y la que se expende en su mayoría es importada, la cual no está enriquecida tal cual exigen las regulaciones nacionales.

Básicamente, la dieta se centra en arroz, maíz, harina de trigo y tubérculos, y la variedad que todavía en 2016 daban las hortalizas se redujo de manera significativa en 2017.

“9 de cada 10 venezolanos no puede pagar su alimentación diaria”, destacó la investigadora.

 Salud por el piso

El venezolano no solo está en riesgo por no poder estudiar y por no alimentarse bien. También su salud, al no haber medicinas ni centros hospitalarios, conlleva hacia a un mayor deterioro, según el doctor y profesor Marino González, quien resumió los datos de la Encovi en tres aspectos: Venezuela tiene la peor protección financiera de salud en América Latina, el peor desempeño en mortalidad en América desde 1998, solo superado por Cuba; y tiene la mayor privatización de financiamiento de la salud en América en el siglo XXI.

La Encovi reveló que 4,5 % de las mujeres embarazadas no se controlan el embarazo, que solo 85,2 % lo hace en el primer trimestre, 8,82 % a partir del cuarto mes y que, para el 2017, 7500 mujeres están en riesgo por control inadecuado.

La cifra con la que reforzó su presentación fue con la de la mortalidad materna en el país, que aumentó 30 % desde 1998. “Somos uno de los tres países de América Latina en los que la tasa ha aumentado, en el resto de los países ha disminuido”.

En cuanto al tema de la seguridad asistencial, destacó que 68 % de la población venezolana no tiene seguros de atención médica y que 65 % de los gastos médicos que necesitan las personas ahora deben cancelarlos con su propio dinero.

Foto: Francisco Bruzco



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