La mayoría de los trabajadores perciben un poco más de seis dólares al mes. La póliza de seguro les cubre hasta 100.000 bolívares en siniestros. Muchos empleados han tenido que buscar otros oficios, como limpiar casas o ser vigilantes, para intentar cubrir gastos.

Caracas. Flor Elena León es trabajadora de la UCV. Es la secretaria de la Facultad de Ingeniería. Ella califica su trabajo como una colaboración con la academia. Vengo en la medida en que pueda cubrir el alimento y el pasaje, una frase que la hace reflexionar luego de tener 22 años de servicio en la UCV.

Su salario mensual –70.000 bolívares al mes– apenas le permite comer arroz y granos. León está en busca de una solución. Indignada, este martes decidió participar por primera vez en una asamblea del Sindicato Nacional de Trabajadores de la UCV. Aunque en su mente pese más la idea de irse del país.

“He pensado en irme a Colombia a cuidar a ancianos. Hice un curso de cuidador. He pensado hasta irme a pie”, dice todavía poco convencida.

En los últimos meses pensar y tomar decisiones se ha vuelto una tarea difícil. Me cuesta concentrarme en el trabajo, estoy de malhumor en la casa y aquí también, siento que no estoy pensando como antes, cuenta.

Su malestar se intensificó hace 15 días cuando estuvo sangrando y no tenía cómo comprar protectores, un calmante ni la posibilidad de ser atendida en un servicio médico. Estuve enferma y aquí no hay nadie que haga nada por uno, lamenta. Todavía no ha podido ser asistida por un médico.

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Eduardo Sánchez, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la UCV, expresa que el personal se debate entre emigrar y dedicarse a otras actividades para sobrevivir. Seis dólares al mes no garantiza la alimentación de una semana, destaca, tampoco tienen posibilidad de recibir atención médica. El Sistema Integral de Salud del Ministerio de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología apenas aporta 100.000 bolívares para los siniestros que pasan el millón de bolívares.

En el sector administrativo se han ido 600 personas. De personal obrero en menor cuantía. La UCV ha tenido una merma de 25 % de su planta, asegura Sánchez. Según datos de la Organización de Naciones Unidas contabilizan que 3,7 millones de venezolanos han huido de su país.

Agrega: Los trabajadores están haciendo de todo para sobrevivir. Cada vez que salen de aquí, van a seguir trabajando en otra cosa. Unos son vigilantes nocturnos. La gente está matando tigre y haciendo de todo.

Katy García tiene 10 de servicio como personal administrativo en la Facultad de Ciencias de la UCV. Atiende la Dirección de Matemáticas. A sus 50 años de edad dice estar en una encrucijada.

No sé si seguir acá esperando una mejoría, permanecer en la universidad, buscar empleo en la parte privada, incluso me han ofrecido irme al interior o fuera del país. Ahorita ando con 500 bolívares en la cartera, cuenta.

Desde hace dos años dedica sus fines de semana a limpiar casas de sus amistades. Utilizaba el dinero para pagar deudas y completar la quincena.

Pero con el problema del agua, el alto costo de los detergentes, las limpiezas han bajado. Antes me ayudaba para comprar comida y podía resolver, pero ahora no es mucho. La gente se queja si uno cobra 20.000 bolívares. Por donde uno busque una alternativa se le cae, manifiesta.

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A García le faltan 15 años para jubilarse, pero no aguanta un año más en la universidad. Está pensando en hacer cursos de panadería y pastelería. No ha podido concretar porque no tiene dinero para comprar los ingredientes. Quizás su siguiente opción sea inscribirse en un taller de peluquería canina.

Para este jueves y viernes los trabajadores convocan a una paralización de actividades.

Foto referencial: Christian Hernández


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