Trabajadores del Metro comparan compañías con «campos de concentración»

“Ojo: No se aceptan renuncias”, advierte un cartelito en la Gerencia de Recursos Humanos de la empresa estatal, debido al éxodo de trabajadores que prefieren otros empleos antes que seguir a un ente que, temen, va hacia “un colapso técnico”. La señal de Radio Miraflores cumple el rol de «ideologizar» a los usuarios, y de manera estratégica, a los trabajadores del subterráneo.

Caracas. Al estilo de los campos de concentración nazi se sienten los trabajadores del Metro de Caracas cuando tienen que oír la Radio Miraflores, por órdenes superiores. En el caso de los usuarios, el sometimiento a la jerga del chavismo dura solo el tiempo de traslado entre las estaciones. Sin embargo, los trabajadores denuncian que pasan 16 horas conectados, de manera obligatoria, a las transmisiones de la estación, creada en 2016.

“Es un suplicio porque hasta en las guardias tenemos que escuchar a Chávez, o a Maduro. Si se tratara de un hilo musical sería agradable pero no podemos apagar el sistema porque lo prohíbe la alta gerencia, que amenaza con despidos si así ocurre” (sic), afirmó un empleado, con más de 10 años de servicio y quien se siente “preso” en esta empresa estatal.

Los konzentrationslager (KL o KZ) o campos de concentración caracterizaron el régimen nazi entre 1933 y 1939; fueron creados poco después del nombramiento de Hitler como canciller en enero de 1933. Las SA —Sturmabteilung; una organización paramilitar del partido nazi— y la policía en febrero de 1933 organizaron las primeras prisiones para enemigos del régimen.

Radio Miraflores “La Voz de La Verdad” salió al aire el 10 de octubre de 2016 y su señal abarca 12 estados.

En la consola del Metro existe un botón para suspender la transmisión, el cual es vigilado de manera periódica por los superiores.

“Recibimos las quejas de los usuarios todos los días, mas no podemos hacer nada. Ahora, nadie piensa en el calvario de los trabajadores que estamos aquí 8 horas o más de trabajo. Es como un campo de concentración nazi”, expresó un operador, cuya identidad se protege por seguridad.

El uso de parlantes en la Alemania nazi comenzó el 22 de marzo de 1933 en una fábrica de municiones clausurada. “Desde sus inicios, los comandantes de los campos de concentración nazi hicieron uso deliberado de la música para quebrar a los prisioneros mentalmente y para robarles su dignidad e identidad cultural. También la utilizaban para lograr fines ideológicos. Al usar el sistema de altoparlantes del campo (presente en algunos de los primeros campos) intentaban manipular, intimidar y adoctrinar a los prisioneros”, señala el artículo «La música y el Holocausto«.

Los nazis transmitían “música patrióticas”, como himnos, loas a Hilter y trataban de cambiar la conducta de quienes consideraban “desviados” o “enemigos del Estado”. Las piezas musicales eran las marchas fascista italiana y Badenweiler y la canción «Deutschland erwache aus deinem schweren Traum!» (“¡Alemania, levántate!”). En 1933, suspendieron el trabajo de los prisioneros para que oyeran el congreso del Partido Nazi, según la Enciclopedia del Holocausto.

En el caso venezolano, Radio Miraflores difunde mensajes y programas de Hugo Chávez. El presidente Nicolás Maduro conduce «La Hora de la Salsa»; la primera dama Cilia Flores y el consultor jurídico de Miraflores, Elvis Amoroso, «DecisionesFM»; la ministra del Despacho de la Presidencia, Carmen Mélendez, lleva el programa «Gestión del Pueblo»; el titular de Pesca, Gilberto Pinto, «La Voz Del Pescador»; de Obras, Ricardo Molina, conduce «Pueblo En Movimiento»; la ministra Blanca Eckhout, «Las Que No Se Rinden»; Freddy Bernal tiene «La Hora De Los Clap»; y el general de División, presidente del instituto de Tránsito, Carlos Julio Rodríguez Raban, «La Hora Del Comandante Supremo», entre otros.

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Cero disidencia

La disidencia está prohibida en la compañía de transporte. De hecho, en el Metro existe una persecución contra los obreros que apoyaron la plancha adversa al “sindicato madurista” en las elecciones internas.

Los integrantes de la plancha Renovación, apoyada por el Partido Comunista de Venezuela (PCV), han sido hostigados hasta en el programa «Con el mazo dando», que conduce el primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, en VTV.

Renovación ha denunciado el deterioro de las instalaciones de la compañía de transporte, sobre todo de las escaleras, torniquetes, así como una desmejora de las condiciones del contrato colectivo. Del lote de vagones comprados a España, seis fueron desmantelados para ponerle las piezas a otros. “Es un canibalismo industrial”, expresan.

En 8 estaciones fallan las luces y 24 vagones están inoperativos, lo que afecta el traslado de pasajeros y que los intervalos de envíos de trenes hayan subido.

El Metro va rumbo a un colapso técnico. Hace una semana, la directiva convocó a los gerentes de las estaciones y les comunicó que el Gobierno no autorizaría el aumento del pasaje, que pudiera ayudar a palear la situación. Dicen que no hay plata para los trabajadores”, revelaron fuentes.

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Y para colmo, en la Gerencia de Recursos Humanos está un cartelito: “Ojo: no se aceptan renuncias”.  La idea surgió frente a la ola de fuga de talentos de quienes prefieren probar suerte en otros empleos, u otros países y rechazan el adoctrinamiento chavista, señalan las fuentes.

Los trabajadores denuncian que no se les provee de agua potable, ni papel sanitario desde hace dos años, lo que los obliga a destinar parte de sus salarios para cubrir estas necesidades. Desde hace un año no reciben dotación de uniformes, así que visten la camisa roja y un pantalón gris que se ha desteñido de tanto lavarlo. Añoran el uniforme de otrora: una camisa amarilla, otra azul y un pantalón kaki, que identificaba a la empresa, no a un proyecto político.

“La compañía dejó de fumigar las instalaciones, lo que se traduce en una invasión de plagas y un aumento de las enfermedades”, se lamentan, mientras en el fondo Maduro está en «La Hora de la Salsa» y habla de la “suprema felicidad del pueblo, gracias a la revolución”.

Foto referencial: Mariana Mendoza


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