La homilía y el homenaje en la plaza de ese campus demoró más de una hora y media. “A Juan lo asesinaron en la calle y ahí es donde lo vamos a recordar”, expresó el presidente de la Federación de Centro de Estudiantes de la Universidad Metropolitana, Samuel Díaz.

Caracas. La sombra que ofrece el samán ubicado en plaza de la Universidad Metropolitana (Unimet), este jueves a las 11:00 a. m. no se daba abasto para cubrir a la cantidad de personas que este jueves estaban presentes en la misa en memoria de Juan Pablo Pernalete, que fue asesinado este miércoles 26 de abril, luego de que una bomba lacrimógena le impactara en el pecho.

Todos los alumnos de esa casa de estudios acudieron a la homilía con una prenda de vestir de color negro. Aunque el lugar estaba abarrotado de gente, eran muy pocas las persona que conversaban. Las caras de los estudiantes expresaban mucha tristeza. Cuando el cura tomó la palabra para iniciar la misa, el silencio fue total.

Palabras de Samuel Díaz, presidente de la Federación de Centros de Estudiantes de la Unimet.

El padre Raúl Herrera, párroco de la parroquia universitaria de la Universidad Central de Venezuela (UCV) fue quien inició el acto. Los amigos de Pernalete se abrazaban y algunos de sus compañeros no paraban de llorar. Un sol inclemente acompañó toda la ceremonia, que transcurrió con el fondo de un coro de alumnas que entonaron canciones católicas acompañadas por un piano, enterneciendo aún más a los presentes.

Los rostros de algunos “unimetanos” daban cuenta de que llevaban varias horas sin parar de llorar. Pernalete fue ingresado sin signos vitales a la emergencia de Salud Chacao a las 2:50 p. m. El joven de 20 años, que también estudió en la UCV,  se inscribió en la Unimet porque tenía un sueño: ser basquetbolista. Nueve compañeros de la selección de baloncesto de ese campus estaban presentes en la misa con la franela del equipo en el hombro.

Ofrendas de parte de toda la comunidad unimetana Juan Pernalete.

Nunca faltaba a las prácticas, el primero en llegar y el último en irse, recordó Andrés Toth, compañero de equipo de Pernalete y quien dijo que lo conoció hace siete años cuando eran rivales en los torneos intercolegiales de básquet. Toth rememoró los últimos momentos que compartió con su amigo este miércoles. Le di la cola hasta su casa y hablamos de la NBA y de cosas de la universidad. Lo dejé en su casa y me dijo que iba a marchar, le dije que yo también y como a las 4:00 p. m. me enteré de lo que pasó y aún estoy en shock. Aún no lo creo, dijo su compañero de equipo al frente de todos los presentes.

“Cuando te montamos en la moto, que estabas inconsciente jamás pensé que fuera a suceder esto. Pensé que estabas desmayado y que solo era un golpe”, recordó uno de sus amigos.

En la foto uno de los amigos de la infancia de Juan Pernalete ofreciendo unas palabras.

El viento de vez en cuando ondeaba la bandera de la Unimet que estaba izada a media asta. El rector del campus, Benjamin Sharifcker, declaró tres días de duelo. No solo alumnos de esa universidad estaban presentes, también estaban jóvenes de la UCV, de la Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Simón Bolívar, la Universidad Santa María, entre otros, además de diputados a la Asamblea Nacional, alcaldes, y dirigentes políticos. Todos bajo el sol, en memoria de Juan Pablo, un chamo al que sus amigos del equipo definieron con varias palabras escritas en una pelota de baloncesto: «responsable y motivador».

Varias veces cuando en los partidos íbamos perdiendo, él se las ingeniaba para levantarnos él ánimo. Ese era el tipo de persona que era él, dijo George Chakour uno de los miembros de la selección de baloncesto de la Unimet.

Samuel Díaz, presidente de la Federación de Centros de Estudiantes (FCU) de la Unimet, también tomó la palabra ante la repleta plaza. “Nunca había visto esta plaza tan llena pero al mismo tiempo tan vacía”, fue la primera frase del estudiante.

Así de repleta estaba la plaza de la Universidad Metropolitana este jueves a las 12:00 p. m.

El dirigente recordó que Pernalete fue asesinado en la calle por un funcionario de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) que disparó la bomba y se la estrelló en el pecho. “Juan murió en la calle y allá —en la calle— será la mejor manera de recordarlo”, aseveró. Sus palabras fueron aprobadas con un aplauso.

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También tomaron la palabra su mejor amiga y otro amigo de la infancia. A ambos se les entrecortó la voz al repasar sus memorias sobre él. En la plaza, a pesar del sol, hubo lluvia en muchos rostros.

A la 1:20 p. m. culminó el acto, y 20 minutos después toda la comunidad universitaria en compañía de otros líderes, comenzaron a marchar desde esa plaza hasta el sitio donde Pernalete recibió el impacto de la lacrimógena en su cuerpo.

Los estudiantes marcharon por toda la autopista Francisco Fajardo hasta Altamira.

Un notable grupo de persona vestidas de negro tomó la autopista Francisco Fajardo por sus cuatro canales. Era una marcha atípica, sin consignas. La premisa era caminar en completo silencio. En la primera línea de la caminata iban el rector y alumnos de la Unimet, y en plena autopista se unió el alcalde del municipio Sucre, Carlos Ocariz. También se sumaron Lilian Tintori, y el alcalde del municipio El Hatillo, David Smolansky.

A la altura de La California, la marcha tomó rumbo hacia la avenida Francisco de Miranda y así llegar hasta Altamira. A la 4:00 p. m. llegaron a la plaza Francia, y los esperaba otro grupo de personas liderado por el gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski.

Así tomaron también la avenida Francisco de Miranda.

En medio de algunas gotas que amenazaban con lluvia, los marchistas cantaron el Himno Nacional. El lugar estaba repleto. Aunque, según el Ministerio Público, hay 29 venezolanos fallecidos en el marco de las protestas que iniciaron el 1º de abril, por ninguno de los otros 28 se había llevado a cabo un acto al que acudieran tantas personas. Solo el pasado sábado tuvo lugar la única marcha en conmemoración a los caídos, pero hasta ese día el conteo llegaba a 18 muertos.

El Gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles esperaba la manifestación en la Plaza Altamira.

A las 4:20 p. m. integrantes del grupo “Unimet Lucha” hicieron un círculo en el sitio donde cayó Pernalete. Ahí, sus compañeros pidieron un minuto de aplausos en su memoria. Hasta ese punto llegó Tintori y colocó una bandera de Venezuela en el suelo.

“Aún nos debes una partida de básquet, hermano”, gritó con lágrimas en los ojos uno de los amigos del joven asesinado mientras miraba al cielo.

Con este cartel y algunas velas fue el homenaje que le ofrecieron sus amigos al joven asesinado.

Foto: Francisco Bruzco y Luis Miguel Cáceres


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