En la reunión virtual de la subcomisión de Asuntos Fronterizos de la AN, el periodista venezolano Miguel Cardoza entregó un informe en el cual denuncia las acciones de grupos subversivos colombianos en territorio nacional, específicamente en Apure. Las actividades van desde tener campamentos de entrenamiento, lugares de cautiverio para los colombianos secuestrados hasta “contribuir” a que se cumpla la cuarentena radical.

Caracas. Grupos subversivos de Colombia, entre los que figuran disidentes de las FARC, el ELN y la Fuerza Bolivariana de Liberación (FBL) o Fuerzas Patrióticas de Liberación Nacional (FPLN), operan a sus anchas en el estado Apure, tan es así, que los colombianos secuestrados son escondidos mientras se negocia su liberación en este estado llanero venezolano. Además, intervienen para “hacer cumplir” la cuarentena en el Alto Apure. Todo esto con la anuencia de autoridades y militares venezolanos.

La situación está descrita en el informe que entregó el periodista venezolano Miguel Cardoza a la subcomisión de Asuntos Fronterizos de la Comisión de Política Interior de la Asamblea Nacional, que preside Gaby Arellano. El documento reposa en manos de los diputados desde el pasado 17 de julio, cuando hubo una reunión virtual en la que participaron el comisionado presidencial para Seguridad e Inteligencia del gobierno encargado, Iván Simonovis; el director de la ONG Fundaredes, Javier Tarazona; el abogado y criminalista Luis Izquiel; la directora ejecutiva de Transparencia Venezuela, Mercedes De Freitas, y la presidenta de la Comisión de Inteligencia y Contrainteligencia del Senado de Colombia, senadora Paola Holguín.

Más allá de la cantidad de hechos públicos conocidos y certificados está demostrado que las disidencias de las FARC tienen sus escondites en Venezuela. Hay lugares ‘seguros’ para ellos a donde llevan a sus cautivos, colombianos secuestrados. En año y medio hay seis casos documentados de personas reconocidas que han mantenido secuestradas en Apure. Las víctimas han hablado y las autoridades colombianas han coincidido con lo informado, señala el informe.

Se detallan varios de los colombianos secuestrados que estuvieron cautivos en Apure en lo que va de 2020. Se cuentan a Edith Villamizar, liberada; las jóvenes Angie Alexandra Martínez y Marcela Romero y el ingeniero José Gómez, de los cuales la única liberada, hasta el momento, es Angie Alexandra. También Francisco Antonio Alvarado Bosteen que sigue secuestrado.

Todos estos ciudadanos colombianos fueron plagiados por ex disidentes de las FARC, específicamente del Frente Décimo.

El informe destaca: “La acción guerrillera y el lugar de cautiverio está a cargo del comandante financiero del referido frente, alias Ferley González, quien de acuerdo con reportes oficiales delinque en Arauquita (Arauca), La Victoria (Apure), así como caseríos y municipios cercanos entre ambos países”.

Habitantes del municipio Páez, Apure, han denunciado que en este territorio actúan estos grupos irregulares y “en medio de las restricciones por la pandemia del nuevo coronavirus, habitantes de la parroquia Urdaneta, municipio Páez, aseguran que se habilitó un paso irregular por el sector El Ripial y este cuenta con el aval de uniformados y sujetos identificados por los habitantes como guerrilleros”, señala el documento entregado a la AN.

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En 2019, también fueron escondidos colombianos secuestrados en Apure: Eider Armando Colina Ruiz y José Antonio Bermúdez Contreras. En 2018, la víctima fue Luis Alfonso Lázaro que logró escapar el 1° de enero de 2019 y fue entregado a las autoridades de Arauca.

Otras zonas de influencia

El municipio Rómulo Gallegos de Apure es una zona de influencia de estos grupos subversivos. Es territorio de las FARC, pero también están el ELN y las FBL. “Los faracos tienen campamentos, especialmente en Capanaparo, amplio territorio despoblado. Es público para los habitantes de Elorza que, dada la venta de gasolina y pesos, los subversivos siempre tienen efectivo y así se surten en Arauca, semanalmente, de grandes provisiones que trasladan en canoas hasta los diferentes campamentos”, se describe en el informe.

“Testimonios indican que uno de los lugares que estaba activo para entrenamientos en 2019 se ubicaba en La Trinidad de Arauca, Venezuela, donde había más de 100 hombres acampados. Algunos permanecían en ese lugar, otros eran del municipio, por lo que entraban y salían de la finca habilitada para las prácticas o acciones armadas. Actualmente, hay al menos dos campamentos activos en esta zona”, reseña el periodista.

“Solo por la frecuencia con la que trasladan alimentos y la cantidad que llevan se asume que la cuantía de hombres es numerosa –indican los testimonios–. No solo están milicianos que apoyan la ‘lucha armada’, sino que quienes cometen alguna infracción que rompa las reglas impuestas en el pueblo son llevados hasta esos sitios para ‘castigarlos’. En muchos casos la autoridad la ejercen ellos, no los organismos que constitucionalmente tienen esa responsabilidad”.

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En el documento se indica: “El ELN, al igual que las disidencias de las FARC, tiene presencia en Páez, Rómulo Gallegos y Pedro Camejo, sin embargo, en lo que va de año ha cometido acciones violentas más notorias del lado colombiano; en el estado Apure recientemente han pasado más desapercibidos”.

El periodista Cardoza afirma: “No obstante, desde hace varios años, la Inteligencia de Colombia ha asegurado que el máximo cabecilla de ese grupo en la región, comandante del Frente Domingo Laín Sáenz, Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, alias Pablito, vive en Apure. En el presente se desconoce si ha cambiado de lugar de pernocta o permanece en El Nula, parroquia San Camilo del municipio Páez, muy cerca del Táchira, este último estado donde tiene una presencia más firme esa organización al margen de la ley”.

Extorsión y apoyo político violento

En el documento se precisa que la FBL o FPLN actúa con libertad en territorios de Apure y otros estados. “Su accionar se ha centrado en extorsiones, violencia contra ciudadanos y agresiones con matiz político, a favor de las fuerzas aliadas del gobierno. No son fieles a un bando único dentro del oficialismo, pero en momentos coyunturales juegan siempre a favor de los intereses del chavismo”.

De acuerdo con lo narrado por Cardoza, en diciembre de 2016 cuando hubo protestas para que se extendiera el plazo de vigencia del billete de 100 bolívares, los disturbios en Guasdualito terminaron en saqueos y varios bancos fueron destruidos. En ese momento, miembros de esta guerrilla “pasaron a sembrar el terror en simultáneo con las actuaciones de la Guardia Nacional y los cuerpos de Inteligencia que terminaron con la captura de varias personas, al tiempo que se desató una persecución contra periodistas”.

“Con el reciente toque de queda que se ha impuesto por la pandemia de COVID-19 en el municipio Páez, básicamente en Guasdualito, los ‘boliches’, como se les conoce comúnmente, han impuesto el terror en algunos albergues donde pasan semanas y meses los venezolanos retornados de diferentes países en aislamiento. Cada protesta que se genera para pedir comida, agua, agilización de pruebas de coronavirus, etc., tiene sus respuestas. Advierten a los presentes que protestar trae consecuencias, como ser sacados de los refugios y llevados a otro lugar donde recibirán castigo. Sus acciones dejan en evidencia, una vez más, la complicidad pasiva o activa de las autoridades que permiten este tipo de hechos”.

Un episodio en específico que fue narrado en el informe se refiere al 21 de mayo de 2020, cuando ya había cuarentena radical en el Alto Apure y un grupo de niños jugaba fútbol en la cancha del barrio La Esperanza del sector Pueblo Viejo.

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“Vecinos denunciaron que al lugar llegaron integrantes de las FBL en varias motos, amenazaron a los presentes y se llevaron a varios adolescentes. En la entrada del sector, anexo a Guasdualito, había un punto de control de la Guardia Nacional. Los uniformados impidieron que se llevaran secuestrados a los menores, sin embargo, dejaron ir a los sujetos”.

En días posteriores, mientras la GNB patrullaban en algunas zonas, ellos se movilizaban por el pueblo. “Utilizaban tablas u otros objetos para golpear a quien encontraran en la calle fuera de la hora establecida”.

El contrabando
Otra de las actividades a las que se dedican los grupos irregulares tienen que ver con el contrabando. Cardoza puntualizó: “En otro punto de la frontera, está el municipio Pedro Camejo de Apure, entre el estado Amazonas y el departamento de Vichada. El contrabando de combustible y extorsión son los principales negocios en esta zona donde operan tanto el ELN como las FARC”.

La información contenida en este informe la corroboró, la intervención de la presidente de la Comisión de Inteligencia y Contrainteligencia del Senado de Colombia, Paola Holguín Moreno, que denunció la presencia y operaciones de al menos cinco grupos armados del vecino país en territorio de Venezuela, entre los que se encuentran: ELN, disidencia de las FARC, las bandas de Los Pelusos, Los Rastrojos y el Clan del Golfo.

De acuerdo con la senadora, han podido obtener información de que dentro de Venezuela hay al menos 2000 integrantes del ELN y se ocultarían los líderes guerrilleros alias Pablito y alias García. La disidencia de las FARC se agruparía en Táchira, Apure y Amazonas, mientras que Los Pelusos y Los Rastrojos, al igual que el Clan del Golfo, estarían distribuidos en el estado Táchira y la frontera con el Norte de Santander (Cúcuta).


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