Los primeros seis centros de salud se escogieron principalmente porque tienen la mayor población trabajadora. Estos son el Hospital José Ignacio Baldó, la Maternidad Concepción Palacios, el Hospital J. M. de los Ríos, Hospital Dr. José María Vargas, el Periférico de Catia y el Hospital Magallanes de Catia.

Caracas. Tenemos compañeras que se desmayan por no tener qué comer, aseguró una trabajadora del Hospital Dr. José María Vargas de Caracas al recibir bolsas con almuerzos para ese centro de salud. Veinte organizaciones formaron una red de apoyo bajo el lema Ayudemos a Cuidarnos y llevan semanalmente comida a los trabajadores de ocho hospitales de la ciudad, que además de enfrentar la COVID-19, encaran el hambre y los bajos salarios. 

El impulso para esta iniciativa fue una encuesta hecha por el Monitor Salud, dirigida por el sindicalista Mauro Zambrano. En el análisis de los resultados sobre la crisis nutricional de los trabajadores de la salud se encontraron con datos alarmantes: el 70 % del personal asistía a su puesto de trabajo sin haber comido, el 65 % dejó de ir a trabajar por no tener qué comer, el 32 % podía comer proteína solo una vez a la semana y el 7 % nunca comía proteínas.

La caja nos la trajeron una vez y no nos la dieron más, aseguró Maritza Angaria, camarera del hospital Los Magallanes de Catia, refiriéndose a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap). Además sostuvo que le da vergüenza que no tiene zapatos para ir a trabajar y tiene más de 10 días con el mismo tapaboca.

Pablo Zambrano, dirigente sindical del sector salud y secretario ejecutivo de Fetrasalud, comentó a Crónica.Uno que el principal problema que tienen los trabajadores es el salario y la protección ante la COVID-19. Una camarera puede recibir 350.000 bolívares y una enfermera no más de 2 millones de bolívares quincenales.

La crisis económica ha afectado tanto al sector salud que el sindicalista ha sido testigo de cómo los trabajadores apartan un paquete de arroz o de pasta de la caja del Clap, que reciben en sus comunidades, para canjearlo por dinero en efectivo y tener con qué ir a los hospitales. 

Se suma el hecho de que los trabajadores de los centros públicos están perdiendo la vida con sintomatología clínica asociada con coronavirus. Hasta el 18 de septiembre la ONG Médicos Unidos de Venezuela contabilizó 178 decesos en todo el país. Por esto, Zambrano rechazó la falta de protección y de medicamentos que debería suministrar el Estado a los trabajadores. En plena crisis no tienen dinero para comprar comida, y mucho menos para adquirir insumos de bioseguridad.

En la mayoría de los hospitales analizados por Monitor Salud hay problemas con la dotación de insumos y no tienen máscaras faciales, guantes y usan varias veces el mismo tapaboca. En otros, como el Oncológico Luis Razetti, no hay agua o jabón para limpiar los espacios.

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Otra denuncia que se repite es que por cualquier falta que cometa un trabajador, el superior le hace un cambio de modalidad de pago, que se traduce en una suspensión del salario y que, para su restitución, puede pasar hasta cinco meses. El dirigente sindical resaltó que hay ejemplos de trabajadores que han esperado hasta 12 meses para que les restituyan el pago y aún así siguen prestando su servicio en el centro de salud. 

Foto: Jonathan Lanza

Ante esta realidad, Monitor Salud se unió con la ONG Alimenta La Solidaridad, que es la que está llevando más peso con respecto a la ayuda, y otras organizaciones como Acción Solidaria, la Conferencia Episcopal Venezolana, panaderías Danubio e incluso integrantes de la sociedad civil para llevar almuerzos a ocho centros de salud en Caracas de lunes a viernes. 

La primera ayuda salió el 1° de septiembre y comprendía 700 almuerzos. Los primeros seis centros de salud que escogieron, más que todo porque tienen la mayor población trabajadora, fueron el Hospital José Ignacio Baldó, la Maternidad Concepción Palacios, el Hospital J. M. de los Ríos, Hospital Dr. José María Vargas, el Periférico de Catia y el Hospital Magallanes de Catia.

La iniciativa tuvo buen ritmo durante septiembre y pudieron aumentar a 1000 almuerzos e incorporar a la lista al Hospital Universitario de Caracas y al Oncológico Luis Razetti.

La entrega de los almuerzos no ha sido fácil. Han tenido que superar obstáculos como la escasez de la gasolina y esperan que más organizaciones se sumen con sus donativos para que pronto puedan llegar a más hospitales, incluso esperan poder darle comida a los pacientes.

Por ahora estiman que en las próximas semanas sumen otros dos centros de salud porque lograron acordar 500 almuerzo más. Igualmente, estarán buscando donativos de tapabocas, protectores faciales, guantes y productos de aseo.  

Esto es una salvación para todos los trabajadores, fue el comentario de una beneficiaria.

Junto a la entrega de los almuerzos, Pablo Zambrano y Mauro Zambrano comenzaron a dar asambleas para motivar a los trabajadores con el fin de avanzar con el reclamo de las reivindicaciones laborales del sector salud. Las dividieron en dos fases por centro de salud para poder hablar con los empleados de cada guardia.  

Pablo Zambrano aseguró que los trabajadores se sienten abandonados y aún así siguen prestando servicio no solo a pacientes de COVID-19, sino también a personas con otras enfermedades. Con estas asambleas y con el programa Ayudemos a Cuidarnos quieren demostrar que los trabajadores pueden hacer esfuerzos para lograr soluciones. 

Es una forma de protestar para demostrar que sí se puede, pero los que llevan las riendas del estado simplemente no quieren, sostuvo Zambrano.

Este no es la única iniciativa de ayuda que ha surgido en la capital para atender a los hospitales que reciben casos de COVID-19. En el caso del Hospital Universitario de Caracas los alumnos de la Escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela están recolectando dinero a través de la plataforma GoFundMe para comprar equipos de bioseguridad para la unidad de Infectología.

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El personal de salud de los hospitales de Caracas se ha tenido que amparar en este tipo de ayudas para salir adelante en medio de la pandemia y de la crisis hospitalaria que arrastraba desde hace tiempo. Pablo Zambrano espera que el programa Ayudemos a Cuidarnos vaya creciendo cada vez más y se sumen nuevas organizaciones. 

Foto: cortesía Pablo Zambrano

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