En las teleclases transmitidas por Venezolana de Televisión tres docentes cometieron errores en la explicación del contenido. Los videos fueron bloqueados en la cuenta de YouTube del programa Cada Familia Una Escuela. “Una propuesta del propio Ministerio de Educación para resolver la contingencia por la cuarentena está poniendo en evidencia la propia improvisación de 20 años de políticas educativas erráticas y sin continuidad”, aseguró Carlos Calatrava, jefe del departamento de Ciencias Pedagógicas de la UCAB.

Caracas. En los primeros cuatros días de teleclases por el tercer lapso, una maestra del programa para la educación a distancia Cada Familia Una Escuela dijo —erróneamente— que la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar surte de agua a todo el país. Otra profesora, de manera gráfica, quiso expresar cinco tercios, pero lo que dibujó  fueron tres quintos. Este error lo repitió otra docente.

No hubo aclaratoria en el contenido para los dos millones de estudiantes que, según el Ministerio de Educación, ven el programa. Solo fueron bloqueados los videos en la cuenta de YouTube. Lo que sí quedó en evidencia es la destrucción del sistema educativo, esta vez, no en palabras de académicos, ONG, fundaciones que tienen años alertando sobre la emergencia que viven las aulas de clases.

En una teleclase en VTV una maestra asegura que la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar surte de agua a todo el país:

Una propuesta del propio Ministerio de Educación para resolver la contingencia por la cuarentena está poniendo en evidencia la propia improvisación de 20 años de políticas educativas erráticas y sin continuidad. Con una semana de teleclases se confirmó lo que muchos denunciábamos, asegura Carlos Calatrava, jefe del departamento de Ciencias Pedagógicas de la Escuela de Educación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

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En Venezuela, aun sin COVID-19, la rutina escolar no es posible. La falta de servicios y condiciones en la planta física de las escuelas imposibilitan la continuidad y el aprendizaje. En 2018 fue declarada la emergencia humanitaria en educación.

Veníamos con el sistema en debacle. Estaba destruido en términos de calidad, contratación docente, de carrera docente, currículum, la forma de funcionamiento más dependiente de la sumisión y partidismo que de la lógica profesional, recuerda Olga Ramos, especialista en Políticas Públicas en Educación y miembro de la Asamblea de Educación.

El propio Ministerio de Educación en una publicación del Instituto Nacional de Estadística da cuenta de la debacle: entre los años escolares que van de 2013 a 2017, unos 683.203 niños y adolescentes de inicial, primaria y media salieron de las aulas. Y 1275 escuelas en todo el país cerraron sus puertas.

Pero estos datos todavía pueden ser modestos. En septiembre de 2019 el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) dijo: El deterioro de la situación dentro de Venezuela ha dejado hasta ahora un millón de niños sin escolarizar.

Los errores en el contenido y las fallas que muestran los docentes en televisión nacional es solo una parte. Ramos y Calatrava coinciden en que en el programa Cada Familia Una Escuela las ideas y las instrucciones que se imparten no son claras: no hay una vinculación de las clases con los diseños curriculares, el contenido no está conectado con las sesiones de los días siguientes, no hay tiempo para explicar a profundidad ni un mínimo de secuencia didáctica.

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Ramos lo resume así: La incapacidad del Ministerio para resolver esta contingencia lo que hace es ratificar aún más que estábamos en emergencia en educación. Considera que le corresponde a esa institución asumir la responsabilidad de lo ocurrido en televisión.

El programa Cada Familia Una Escuela transmitido por Venezolana de Televisión comenzó el 16 de marzo para culminar las dos semanas de clases que faltaban del segundo lapso. El 13 de marzo el gobierno suspendió las actividades escolares en todos los niveles tras registrar los primeros dos casos de COVID-19. A la fecha, suman 204 personas las contagiadas. Tras el receso por Semana Santa, el 13 de abril se inició el tercer lapso para finalizar a distancia el año escolar 2019-2020.

Analfabetismo básico

Con preocupación Ramos dice que hay bachilleres que se gradúan con rasgos de analfabetismo en áreas básicas: “Si hiciéramos una evaluación de lo que han aprendido los muchachos y contrastáramos con lo que deberían haber aprendido para el grado en que están, estoy segura de que muchos saldrían con deficiencias en los grados anteriores”.

Ante esto, las universidades han tenido que buscar mecanismos para tratar de adecuar a los estudiantes, explica Calatrava. Los resultados del Sistema de Evaluación de Conocimientos en línea de la Escuela de Educación de la UCAB demuestran que el rendimiento es deficiente.

Una maestro intenta explicar cómo se despeja una ecuación, con evidente deficiencia pedegógica y con un error:

En noviembre de 2019 se realizaron 672 pruebas de conocimiento. En Habilidad Verbal de quinto año se alcanzó un promedio de 13,21 puntos y en Ciencias Sociales 11,20. Mientras que en Matemáticas la puntuación comenzó con 12,78 puntos en primer año y terminó en 5,89 puntos en quinto año. En Ciencias Naturales (y Biología) el promedio se inició con 13,13 puntos y cayó a 6,75 puntos.

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La complejidad curricular (además de la ausencia de personal calificado) del sistema educativo en estas asignaturas es la principal razón para este comportamiento, expone el informe de la UCAB. Padres, madres, jóvenes, sin titulación, han sido incorporados a las aulas ante la carencia de profesores.

Las escuelas de Educación del país viven la peor época en formación de maestros. Los docentes que quedan no son reconocidos en su labor y deben salir de las aulas. El bono de Semana Santa que les dieron fue de 4750 bolívares, además, desde octubre 2018 les adeudan 280 % de aumento salarial. El gobierno también ha intentado la formación de maestros, pero con programas de estudios deficientes.

Calatrava cree que tocará recuperar al menos una generación de venezolanos por su mal proceso en el sistema educativo. Reconocer que ya no es únicamente el Ministerio de Educación el que tiene que llevar esto. No. Está para definir las grandes políticas, y los demás estamos para darle forma, contenido, secuencia y actuación a esas grandes políticas, indica.


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