“El chorro pegó en la primera casa y mientras la tumbaba, volaban paredes, tejas y demás”

Santa Eduviges Táriba

Cansados por el trasnocho y con el miedo de una nueva explosión, los vecinos del barrio Santa Eduviges de Táriba buscan entre los escombros lo poco que les quedó. Lamentan no haber sido atendidos a tiempo, pues ya habían alertado a Hidrosuroeste sobre las fisuras del tubo matriz y no las solventaron.

San Cristóbal. Dos días después de la explosión de una tubería en el barrio Santa Eduviges de Táriba, municipio Cárdenas del estado Táchira, con escobas, coletos y demás elementos de aseo, los dueños de al menos diez viviendas, todavía sacaban de las ruinas de los que fueron sus hogares por más de diez, doce, quince y más años, lo poco que conseguían y que el agua no había destruido.

Ropa, colchones y muebles estaban en la calle para que sol los secara. Algunos aún en shock no saben cómo no hubo muertos, pues la destrucción dejada por la rotura de un tubo matriz de 40 pulgadas en el barrio daba para más tragedia.

Foto: Ana Barrera

A las 9:00 de la mañana del viernes 21 de mayo comenzó la tragedia. Una lluvia de escombros, agua y lodo inundó y acabó con varias viviendas, dejando a sus propietarios en la calle.

Sanir Zabala, todavía con los ojos llorosos, no comprende cómo de la noche a la mañana se quedó sin nada. El agua acabó con su casa y sus enseres en cuestión de segundos.

Estábamos en la cocina como un día normal y de pronto escuchamos como un trueno muy fuerte. Lo que hice fue correr hacia la puerta de la casa y buscar salir de ella porque estaba cayendo agua por todos lados… yo no sabía qué estaba pasando. Me daba miedo salir porque pensaba que era el río. Cuando vi que no era, salí de la casa con la niña.

A eso de las 10:00 de la mañana comenzó la pesadilla para los habitantes del barrio Santa Eduviges. En un recorrido por la vivienda de la señora Sanir, se evidenció el desastre. La fuerza del agua arrancó las láminas de acerolit del techo de cuartos, y demás áreas de la casa. No quedó nada seco.

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Foto: Ana Barrera

Hace un llamado a las autoridades, pues perdieron absolutamente todo. Un vecino que estaba ayudando a limpiar, mostró con tristeza las condiciones en las que quedaron muchos de los equipos de la vivienda de Sanir. Televisores cubiertos de lodo, ventiladores destruidos, computadoras desbaratadas, como si hubiesen pasado encima de ellas.

“Mire cómo quedaron las computadoras y las impresoras. Nada de eso sirve. Esta gente perdió todo por algo que se pudo evitar. A Dios gracias esto no pasó en la noche, si no la historia fuera otra mucho peor”, comentó. Sanir y su familia pernoctaron en casa de una vecina que les dio un espacio, mientras solventan la situación.

La peor llamada de su vida

A la hora que ocurrió la explosión, ya muchas personas habían salido de sus casas a sus jornadas de trabajo. Pese a la cuarentena, la gente sigue saliendo en busca de su sustento, pues es una barriada de personas con pocos recursos.

Inundación-Tariba
Foto: Ana Barrera

Para Virgilio Camacho, la llamada que recibió fue una de las peores de su vida. Un vecino lo llamó para avisarle que la casa que había dejado hace unas horas antes, ya no existía. “En la casa no había nadie. Se me dañó todo: nevera, televisión, radio, las camas, ahí tengo los colchones llevando sol a ver si se me secan”.

Gracias a la caridad de un vecino, Virgilio pudo pasar la noche bajo techo, pues su vivienda perdió todas las láminas de acerolit. Explicó que varios funcionarios de la Alcaldía de Cárdenas, así como Hidrosuroeste, han visitado las viviendas afectadas. “Por ahí dicen que van a arreglar, pero no se sabe para cuándo”, dijo.

Táriba
Foto: Ana Barrera

Así como él, hay más de 85 personas afectadas, entre hombres, mujeres, niños y personas de la tercera edad. Explicó Camacho que esta no es la primera vez que ocurre una explosión en esta tubería perteneciente al Acueducto Regional del Táchira, pues hace un año aproximadamente, un tramo del tubo se reventó, y causó estragos, no de esta magnitud, pero sí hizo daños en viviendas en otro sector de Santa Eduviges.

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“Y aquella vez le anduvieron rápido, pero esta vez ese tubo bote y bote agua y no vinieron y mire lo que pasó. No sé por qué motivo no vinieron. Ahora ¿quién nos responde?”, dijo.

“Aquí perdimos todos”

Ante la necesidad de ayudarse entre todos, vecinos de la misma vereda del barrio Santa Eduviges, prepararon un sancocho para los afectados, mientras otros ayudaban a limpiar las casas anegadas y a sacar las pocas cosas rescatables tras el aluvión.

Todos coincidieron en que, pese a la desgracia que ahora viven, tuvieron la suerte de no registrar pérdidas humanas, pues de haber sido de noche, la historia fuese otra.

Jesús Arias aun no sale del asombro de todo lo vivido hace poco más de 24 horas. Para el momento de la explosión se encontraba en la entrada de su casa haciendo unas reparaciones y moviendo unos materiales.

Táriba
Foto: Ana Barrera

Está como a 350 metros de aquí y el chorro pegó en la primera casa. Mientras la tumbaba, volaban paredes, tejas y demás. Lo que pudimos hacer fue correr para la casa y escondernos. De verdad que pensamos que no la íbamos a contar porque la casa temblaba con la fuerza del agua”.

Arias, taxista y mecánico de profesión, reiteró que este desastre pudo evitarse. Resaltó que en la vereda viven dos trabajadores de Hidrosuroeste y estos reportaban la situación. Denuncia que desde hace unos dos años que ese tubo presenta fallas, las cuales son subsanadas con “pañitos de agua tibia” por las cuadrillas de la estatal de aguas de la entidad.

“Ese tubo tenía como unos 20 días botando agua. Se hizo la denuncia a Hidrosuroeste, pero la negligencia del señor Jacinto Colmenares, que es el director de esa institución… Tenía que percatarse de la emergencia y no lo hizo”, dijo.

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Se escéptico sobre la respuesta del gobierno nacional a los damnificados, pues no solo se trata de las estructuras de las viviendas, sino del mobiliario. “Ahorita es muy difícil recuperarse de una situación de estas. No es imposible, pero como están las cosas en este país en estos momentos es muy difícil”.

Comentó que su carro quedó destruido en su totalidad, pues el agua rompió el vidrio trasero e inundó la cabina, haciendo un cortocircuito en todo el sistema eléctrico. “Para recuperar algo será vender lo que se pueda por partes, porque lo eléctrico no sirve”.

Táriba

Denunciaron los habitantes que ese tubo quedó mal arreglado, pues sigue botando agua, por lo que temen por una nueva explosión y que no tengan la misma suerte que tuvieron el viernes. Incluso, mostraron al equipo de Cronica.uno la laguna que se está formando en una cancha ubicada detrás del siniestro, muy cerca de donde está el tubo, por lo que temen una nueva rotura.

Indicaron que la cuadrilla de Hidrosuroeste les solicitaba el equivalente a una pimpina de gasolina, es decir 20 litros, para ir a hacer la inspección. Vale la pena acotar que desde el inicio de la cuarentena por el COVID-19, los andinos no pueden surtir gasolina, por lo que no disponían del combustible y los técnicos de la estatal de aguas no acudieron.

Se desconoce cuándo serán reparadas las viviendas, en caso de que el Estado asuma el costo de los daños no solo de las casas, sino de los enseres perdidos. De manera extraoficial se supo que posiblemente sean entregados los materiales para la construcción a los afectados, pero no saben quién correrá con los gastos de la mano de obra.

Foto: Ana Barrera

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