La más reciente Encuesta de Coyuntura Industrial revela que la manufactura privada creció un 8,1 % en el país durante el primer semestre de 2026,a pesar de la presión fiscal, las fallas eléctricas y la falta de financiamiento. Conindustria propone una “Ley Puente” para aliviar la carga tributaria y reactivar el crédito.

Caracas. El panorama del sector manufacturero venezolano combina una severa asfixia operativa con un notable esfuerzo de inversión privada. Entre cortes eléctricos que suman 214 horas al trimestre y una presión tributaria que devora más del 60 % de los beneficios, las empresas han tenido que sostener su producción con capital propio para compensar la falta de crédito y las fallas en los servicios públicos.

Esta realidad queda al descubierto en la Encuesta de Coyuntura Industrial del segundo semestre de 2026. El informe identifica las restricciones de acceso y movilización de divisas. Así mismo, destaca la moneda extranjera empleada para importar insumos. Además, señala el nulo financiamiento y la falta de préstamos bancarios como factores determinantes en el freno de la actividad productiva.

Tito López, presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), la organización gremial que agrupa a las empresas manufactureras del país, explicó que las empresas destinan una parte desproporcionada de sus ganancias al pago de tributos. De hecho, se refiere a los impuestos directos e indirectos que cobra el Estado. Este compromiso menoscaba gravemente su liquidez, es decir, la disponibilidad inmediata de dinero en efectivo para operar.

“El obstáculo más crítico son los tributos fiscales y parafiscales, problema señalado por el 70% de los encuestados. Las empresas destinan más del 60% de sus ganancias a estas obligaciones, afectando directamente su flujo de caja operativo”, afirmó.

Fuente: Conindustria

Se mantiene el crecimiento

El incremento del sector en este periodo estuvo impulsado por repuntes del 9,9% en el primer trimestre y del 6,5% en el segundo. Aunque entre abril y junio se evidenció una desaceleración en el ritmo de expansión, la manufactura privada mantiene una trayectoria positiva frente al ejercicio anterior. Esto ocurre en medio de un complejo panorama macroeconómico y deficiencias en los servicios públicos.

“El incremento del 6,5% en el segundo trimestre responde a estrategias de inversión interna. Las empresas han recurrido a capital propio para mantener activas sus líneas de producción y compensar las fallas estructurales”,

sostuvo López.

El dirigente gremial enfatizó la capacidad de adaptación del sector. “Crecer al 6,5% refleja la resiliencia de la empresa privada, pero la desaceleración nos advierte que es urgente alinear las políticas públicas para no asfixiar el potencial industrial”.

Guayaneses adaptan sus rutinas ante el colapso de servicios públicos
Foto: Archivo

Conindustria reveló que durante el segundo trimestre, de 488 horas laborables, las industrias perdieron en promedio el 44% de su tiempo operativo por la falta de energía.

Esta cifra representa un promedio de 57 cortes no programados, alrededor de 5 semanales. En consecuencia, equivale a la pérdida del 44% del tiempo operativo de un turno de trabajo por la falta de energía.

“A nivel regional, el Zulia encabezó la afectación con 333 horas sin luz, seguida por la Región Andina con 295 y Centro-Occidente con 263. La región Capital registró la menor interrupción, con 82 horas en el trimestre”, precisó.

A pesar del reclamo sostenido del sector privado, los organismos estatales de electricidad e infraestructura no han emitido declaraciones oficiales ni planes inmediatos para solventar estas interrupciones.

industriales de Carabobo
Foto: Archivo

Asimetría en el crecimiento

El desempeño no ha sido homogéneo, esto es, no afectó de la misma manera a todos los ramos industriales. Los sectores con mayor repunte interanual, comparado con el mismo período del año anterior, fueron autopartes (49 %), metales y productos metálicos (23,3 %), bebidas (18,2 %), farmacéutico (17,7 %), no metálicos, como cemento, vidrio y cerámica, (12,0 %), textil y calzado (12,3%) y madera y papel (10,2 %).

En contraste, sufrieron contracciones los rubros de plástico y caucho (12,7 %), maquinaria y equipos (4,9 %), otras industrias (4,5 %) y alimentos (4,1 %). Por escala de operaciones, la gran industria creció 8,4 % y la mediana 5,5 %, mientras que la pequeña industria se contrajo 4,7 %.

“La realidad de la pequeña industria exige un alivio fiscal inmediato. Estas empresas son las que dinamizan las economías regionales y requieren financiamiento urgente”, advirtió el vocero.

Conindustria
Foto: Ariadna García / archivo

Capacidad operativa y mejoras salariales

Un dato relevante fue la Utilización de la Capacidad Instalada (UCI), el porcentaje del potencial total de producción de las máquinas que efectivamente se encuentra operando, que se ubicó en 51,7 %. Esta cifra supera el 48,4 % del inicio de año.

Además, es mayor que el 46,1% registrado en el mismo lapso de 2025. En plantas de producción a nivel regional, pequeños fabricantes señalan que deben priorizar turnos nocturnos o uso de generadores a diésel. Esto les permite mantener activas las maquinarias.

Este incremento repercutió positivamente en los ingresos del personal, los cuales subieron un 16% en promedio en comparación con el año previo.

Al cierre del segundo trimestre, el ingreso medio en la manufactura se fijó en $ 541: el personal obrero percibió un promedio de $ 298; los profesionales y técnicos, $601; y los cargos gerenciales $ 1.159.

Foto: Juan Carlos Salas

Para mitigar las trabas operativas y de servicios, el gremio planteó la creación de una “Ley Puente” o Marco Legal temporal para la Transición Económica. Este es un proyecto de ley propuesto por el sector gremial para ser presentado ante la Asamblea Nacional, el poder legislativo del país.

“Este instrumento busca destrabar nudos críticos mediante un alivio fiscal directo, simplificación de trámites y una reforma que corrija las distorsiones monetarias y cambiarias”, dijo López.

Asimismo, subrayó que al ofrecer certezas jurídicas, un marco normativo claro y estable, la propuesta busca reducir el riesgo país, el indicador de desconfianza de los inversores internacionales. Además, tiene el objetivo de reactivar el crédito bancario y atraer inversión nacional y extranjera. De este modo se busca conceptualizar y estabilizar la manufactura.

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