Luego del desespero de los caraqueños que han buscado agua hasta por debajo de las piedras durante casi cinco días, el Ministerio de Ecosocialismo informó que inició el protocolo de arranque del sistema de producción.

Caracas. Desde que ocurrió el apagón nacional pasadas las 5:00 p. m. del día 7 de marzo, la capital de Venezuela se quedó seca. Tal vez para los vecinos de sectores como El Junquito, La Candelaria, San José, La Pastora, Caucagüita, no fue novedad ver los grifos secos.

Pero cuando el suministro se cortó para toda la población el problema pasó a mayores y, bajo ese panorama, sucedió de todo. Sin luz y sin agua, la crisis no tardó en llegar.

Casi cinco días sin agua desató la locura. Un botellón de cinco litros de agua pasó a costar más de 7500 bolívares. Hay quienes buscaron de pagar el servicio de una cisterna en dólares, otros amanecieron pegados a los chorros de los manantiales que hay en el distribuidor de la Cota Mil, en La Mariposa, vía La Cortada del Guayabo, en San Diego, en la carretera vieja Caracas-La Guaira.

No fue sino luego del mediodía de este martes cuando hubo anuncios oficiales al respecto. La ministra para la Atención de las Aguas, Evelyn Vásquez, informó que en horas de la noche de este 12 de marzo podría estar entrando agua por tuberías a Caracas, pues iniciaron el arranque del bombeo del Tuy I y Tuy II (serían 5000 litros por segundo), y aseguró que en los hospitales y en las comunidades sí han desplegado un plan de abastecimiento.

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A San Agustín del Sur no llegó el ese plan y para muestra lo ocurrido este lunes 11 en un tramo del río Guaire —entre San Agustín y Quinta Crespo— cuando los residentes de La Charneca se lanzaron al embaulado a recoger agua de los cajones ubicados en los laterales del río, por donde se supone que pasan las aguas que bajan de las correntías naturales. Tampoco a la parroquia El Valle, donde los vecinos recolectaban agua de un hueco dejado por Hidrocapital.

Evidentemente una muestra denigrante de la crisis, a la que el Gobierno no dio respuesta con programas de contingencia, más allá de informar por redes sociales del anuncio de la activación de “puntos de aprovechamiento de agua en nuestro parques nacionales y recreacional”.

Ni siquiera los embalses pequeños La Pereza (este de la cuidad) y La Mariposa (suroeste) fueron activados para aliviar la sequía.

El ingeniero civil José María De Viana, quien fue presidente de Hidrocapital entre 1992 y 1999, dijo que con esos reservorios pudieron paliar el sufrimiento por una semana, pues para eso fueron pensados, para que en momentos de crisis alimentara la parte baja de Caracas.

Eso no ocurrió. Esos embalses, que son como unos tanques grandes, no recibieron mantenimiento y están vacíos, pues no le dan la importancia que merecen.

De dónde llega el agua 

Caracas se surte de los embalses Camatagua y Taguaza, cuyo sistema está distribuido en tres grandes tuberías llamadas Tuy I (abastece al oeste de la ciudad), Tuy II (surte el este) y Tuy III que suministra tanto al oeste como a una parte de Baruta.

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De acuerdo con De Viana, con el cierre del bombeo, han dejado de entrar a la capital 15.000 litros por segundo de agua. Tuy I proporciona 2000 litros por segundo, Tuy II da 3000 litros por segundo y Tuy III otros 10.000 litros por segundo.

A pocas horas de apagarse el sistema, por un accidente en el complejo hidroeléctrico, esos sistemas dejaron de bombear. El agua que envían no viene de manera lineal, es un bombeo hacia arriba y eso requiere de mucha energía: Tuy demanda 600 megavatios en potencia y en el resto se distribuyen 400 megavatios.

Recordó que —en otros momentos— se ha reducido el envío de agua a Caracas, pero nunca como ahora se había dejado a todos los habitantes tan secos. Desde que se puso en funcionamiento el Tuy I hace 50 años, nunca dejó de funcionar cuatro días seguidos.


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