Los centros culturales han reactivado su programación. Cantantes y bandas retoman la escena. El aforo es limitado por la pandemia. El público ha respondido bien a algunas experiencias.

Caracas. En Venezuela se reactiva el escenario musical. Después de año y medio sin grandes convocatorias, varias bandas, cantantes, productores, técnicos y demás personal responsable del encanto del escenario vuelven a su mundo, ese que forma parte del universo de la exhibición de la estética hecha canción.

La pandemia fue un bajón para todos los sectores, un sismo en la dinámica profesional y económica, pero desde hace pocos meses es notable la dinámica de volver a realizar conciertos, con aforo limitado y la obligatoriedad de medidas para disminuir la posibilidad de contagios, en momentos además en los que parte de la población se ha vacunado.

En julio Yordano regresó a Venezuela, donde se presentó en varias ciudades. En redes fue tendencia la visita por primera vez de Lagos, el proyecto de Luis Jiménez y Agustín Zubillaga que dio tres conciertos en el Anfiteatro de El Hatillo.

Evenpro anunció el Liveri Music Festival con la participación en la Universidad Simón Bolívar de músicos como Nacho, Akapellah, Guaco, Rawayana, Caramelos de Cianuro y Desorden Público. Incluso, finalmente se anunciaron las fechas para el Sunset Roll Festival, que inicialmente estaba previsto en Puerto La Cruz para abril de 2020. Ahora será el 15 y 16 de abril de 2022. 

A través de una publicación en Instagram, los organizadores dieron la noticia, aunque no precisaron si se mantienen los mismos artistas. Sin embargo, se sabe que Los Cafres, la banda internacional anunciada hace dos años, suspendió sus shows por tiempo indefinido por problemas de salud de uno de los integrantes. Tampoco se publicó cómo serán los reembolsos a aquellas personas que no puedan asistir el año que viene.  

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La cantante Nani fue la encargada de abrir el concierto de Lagos. Cortesía Mafe Burbano

Ahora, para diciembre son varios los conciertos anunciados de todo tipo: navideños, gaitas, parrandas y demás. La oferta es variada. Si bien es cierto que antes de esta reactivación de la escena hubo algunas actividades musicales muy puntuales, y en cierto modo sin mucha promoción, no es hasta ahora que parte del público empezó a sentirse más confiada.

Vanessa Ayesterán nunca quiso tentar al destino. Una vez recibió su segunda dosis de la vacuna, empezó a salir más de casa. Su regreso frente a una tarima fue en una de las presentaciones de Lagos. Antes de todo, el último concierto al que había asistido fue el Festival Cultura Lírica, el 7 de marzo de 2020 en el estacionamiento de El Nacional. 

Sobre su regreso a los conciertos comenta: «Fue una buena experiencia. La pasé super bien. Disfruté mucho. Claro es un shock, porque todo es más restringido. Era menor la capacidad del teatro. La gente tenía tapabocas, personas que se aseguraban que lo tuvieras puesto.  Igual siento que la gente vaciló mucho. Fue un gran alivio vivir ese contacto después de tanta euforia contenida durante año y medio sin conciertos». 

La joven aprovechó también la ocasión para reencontrarse con amigos. «El año pasado tuve muy poca interacción social. Después de la vacuna empecé a soltarme más», comenta Vanessa Ayesterán, quien prevé asistir al Liveri Music Festival, así como también verá a Los Mesoneros, que el 16 de diciembre se presentarán en la Concha Acústica de Bello Monte. 

Yubelitze Angarita tiene una lista de requisitos a tomar en cuenta para volver a un concierto: si es en espacio abierto o no, la empresa que convoque, medidas de bioseguridad y el costo de la entrada. “Prefiero ir acostumbrándome poco a poco a la idea de tener contacto con grupos grandes. La mayoría no se está cuidando y en estos momentos no me interesa arriesgarme más de lo debido. No me genera tranquilidad”, afirma. 

El Centro Cultural BOD ha sido uno de los más activos. En febrero comenzaron algunas funciones de teatro, pero las actividades se suspendieron por el rebrote de casos que hubo a partir de marzo. A finales de mayo retomaron la programación con obras de pequeño formato. En junio hubo un concierto de jazz y al mes siguiente Yordano convocó a sus seguidores en la sala de conciertos.

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Yordano regresó al país luego de haber estrenado disco en 2020. Cortesía Centro Cultural BOD

«Tomando en consideración que estamos con capacidad limitada, esas funciones se agotaron.. En agosto volvimos al ritmo de un concierto al mes, en septiembre aumentamos a dos. En octubre, previendo la reactivación, decidimos tomar en cuenta propuestas interesantes que estaban esperando volver. La apuesta es mantener la cultura viva. La programación busca satisfacer distintos públicos. La música volvió a ser protagonista del centro», cuenta Yubirí Arraiz, vicepresidente artístico del Centro Cultural Bod, quien también menciona conciertos de Héctor Molina y Floria Márquez.

En la sala conciertos el aforo es de 230 butacas de un total de 450. También hay actividades en los espacios abiertos, acondicionados con 120 butacas. En ese lugar se presentó recientemente Trabuco Contrapunto. 

Los shows que se hacían en la sala experimental, muy pequeña y en un sótano, ahora se llevan a cabo en el PH de la torre BOD. Ahí estuvo hace pocas semanas Prisca Dávila. 

“Muchos artistas venezolanos residenciados en el exterior están regresando en este momento a reencontrarse con su público. Hay un fenómeno interesante en la programación», comenta. 

En el interior del país instituciones como el Teatro Baralt en Maracaibo también han retomado su actividades presenciales.

En el Centro de Acción Social por la Música las actividades no se suspendieron completamente. Cuando comenzó la pandemia, fueron convocados músicos para grabar videos que luego se transmitieron por el canal de Youtube del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Durante siete meses se mantuvo esa dinámica hasta que en diciembre de 2020 empezaron los conciertos en la concha acústica del centro, cuya tarima da hacia el parque Los Caobos. Calculan que la asistencia fue entre 100 y 200 personas. 

“Fueron muy concurridos. El público sentía confianza porque eran al aire libre. No era un número al que estábamos acostumbrados, pero sí era una cantidad que nos pareció hasta curiosa”, dice Eugenio Carreño, director del centro. 

En febrero de 2021, durante la celebración del aniversario del Sistema, organizaron los primeros conciertos con público reducido en la sala Simón Bolívar. Habilitaron 100 asientos en un espacio que tiene 800 butacas. Luego de marzo, con el incremento de casos, volvieron a las transmisiones por Youtube. 

En junio retomaron las actividades presenciales con 40% de aforo, y así se han mantenido con por lo menos un concierto cada fin de semana. Evitan que haya espectáculos en dos salas simultáneamente para que así no haya aglomeraciones en los espacios comunes. 

Una de las presentaciones más exitosas fue el debut de Venezuelan Sound System el 29 de octubre, con un público que sumó el 100% de lo permitido. Será la orquesta que acompañará a Yordano en la sala Simón Bolívar los días 4 y 5 de diciembre. 

Los precios de las entradas en distintos centros culturales pueden variar. Por ejemplo, el concierto que Betsayda Machado dará en el Trasnocho Cultural el 5 de diciembre tiene un costo de 45,8 bolívares, aproximadamente 10 dólares al cambio correspondiente al día en el que se escribe esta nota. Un espectáculo como el Liveri Music Festival tiene boletos que oscilan entre los 55 y 155 dólares. También hay presentaciones sin costo alguno para el espectador, como Hilos del maraquero Manuel Rangel agendado para el 27 de noviembre en la Concha Acústica de Bello Monte. 

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Prisca Dávila dio un concierto con invitados como Goyo Reyna. Cortesía Centro Cultural BOD
Espacios grandes 

Los responsables de Cúsica también han apostado a los conciertos, desde presentaciones pocos masivas en el Centro de Arte Los Galpones, hasta convocatorias más grandes como las de Motherflowers y Lagos en el Anfiteatro de El Hatillo. Son además los que organizan el concierto de Los Mesoneros en Bello Monte.

En diciembre se cumplen dos años del Cúsica Fest, que reunió a decenas de bandas durante dos días, un encuentro con el sosiego y con los músicos de una movida afectada por la emigración y la crisis.

Después del ímpetu del festival, se sumaron planes para posicionar la marca, además de sumar a su oferta el proyecto de Cúsica Estudios, un lugar en Los Chorros que fue inaugurado recientemente para ofrecer sala de ensayos y grabación, entre otras opciones, a los artistas. 

“Para Los Mesoneros esperamos 2.500 personas, esa fue la cantidad de entradas que se pusieron en venta. La Concha Acústica da para mucho más, pero por temas de pandemia, es mejor avanzar en lo que se pueda, sin abusar. Hay que respetar que esto todavía no se ha terminado”, afirma Arnaldo Vallenilla, jefe de prensa de Cúsica

Asegura que la reacción ha sido positiva. Las funciones de Lagos se agotaron en poco tiempo. “Siempre existió el miedo de lo que podía pensar la gente por hacer conciertos en este momento del mundo, pero ha sido todo un escape a esta realidad, un respiro para la gente. Evidentemente siempre existirán críticas negativas, pero han sido opacadas por todo lo bueno que nos han dicho. Hemos aceptado también las críticas positivas para mejorar cada vez más. Hay un público que confía en Cúsica”, agrega. 

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Malanga dio un show acústico en el Centro de Arte Los Galpones. Cortesía Mafe Burbano

Entre las negativas comenta que han sido de aquellos que consideran desacertado organizar espectáculos musicales en estos momentos. “Muchos no están de acuerdo en que se reactive, pero si nadie apuesta a la escena de nuevo, más nadie lo hará por nosotros”. 

Vale recordar que otras propuestas como el Festival Nuevas Bandas se mantiene todavía en formato online. Como implica realizar circuitos en diversas ciudades del país para seleccionar a las agrupaciones participantes, los organizadores esperan condiciones más seguras para realizar ese trayecto. Por los momentos, han organizado transmisión de conciertos a través de Youtube para celebrar sus 30 años.

Rentabilidad

Los centros culturales que han retomado conciertos, así como otras exhibiciones artísticas, lo hacen con menor aforo. ¿Y qué tan rentable es ese modelo?

Para Yubirí Arraíz, es sostenible, pero no necesariamente un negocio. “Todo ha sido parte de un consenso entre el centro, el artista y el productor para mantener viva la programación y no perder el contacto con el público. En estos momentos, y en una institución como esta, más que la rentabilidad la idea es mantener las actividades. Por la pandemia han aparecido otros modelos, como los conciertos para ver desde casa, o han resurgido otros como los shows con consumo de licor, pero la experiencia de sala es fundamental”. 

Para diciembre el Centro Cultural BOD tiene previsto espectáculos como el musical La llamada, El cascanueces, la historia que creemos saber, un concierto con la orquesta Los Melódicos así como la gala de Navidad A ti te cantamos

Desde Cúsica, la línea de trabajo coincide también con la apuesta a perdurar. “Siempre hay una pequeña desventaja. No es lo mismo agotar 5.000 entradas, que 2.500, que es lo que podemos en estas circunstancias. Más allá de buscar ganancias, Cúsica quiere consolidarse como una marca que desea traer distintas bandas, tanto nacionales como internaciones, y así revivir la escena que se fue perdiendo”, culmina Arnaldo Vallenica, quien subraya que la idea es hacer en 2022 la segunda edición del Cúsica Fest. «Si lo permiten el mundo y el país, esperamos que el próximo año pueda pasar».


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