Advierten que está a punto de alcanzar la cota máxima de seguridad para que sus aguas desborden el terraplén construido en el 2005 como un paliativo. Solo restan 50 centímetros para que supere el muro de contención ubicado en el sur de la ciudad.

Maracay. El peligro de inundación que corren más de 17 comunidades de la zona sur de Maracay y varios municipios del estado Aragua establecidos cerca del Lago de Valencia, es inminente. Luego de las torrenciales lluvias que han caído en la región durante el último mes, las aguas del Lago han aumentado su caudal casi 2 centímetros por día, alcanzando la cota 413,90, cuando la cota de máxima seguridad actualmente es de 414,40.

De acuerdo con la última inspección realizada por el Centro de Ingenieros del estado Aragua, el Lago subió 60 centímetros en los últimos 34 días, quedando apenas 50 centímetros para que sus aguas lleguen a la medida máxima de seguridad en el terraplén, ubicado en el sector La Punta de Maracay.

El caudal del Lago sube casi 2 centímetros por día

El muro de contención fue construído en el año 2005 como una solución temporal al grave crecimiento de esta cuenca endorreica única en el país. Su altura inicial fue de 412 metros sobre el nivel del mar (msnm) y para entonces la cota máxima de seguridad del Lago era de 408 msnm. Pero entre los años 2011 y 2012, fue elevado 2 metros 40 centímetros más, por encima de la altura correspondiente a su capacidad de soporte, pese a las advertencias hechas por el geólogo José Vicente Heredia, proyectista del referido dique, quien para el momento aseguró que el muro de contención solo tendría una vida útil de 3 años. En mayo del 2012, ese muro fue reforzado con la colocación de sacos repletos de arena y granzón que no han detenido la amenaza de inundación de sectores del sur de Maracay y municipios aledaños, por la crecida de la cuenca.

El ingeniero Mariño Azcárate, presidente del Centro de Ingenieros de Aragua, durante una reciente inspección realizada en el muro de contención, advierte que durante el mes de julio y agosto ante las torrenciales lluvias que han caído en la región, el crecimiento de las aguas del Lago de Valencia representa una grave amenaza de inundación, toda vez «que solo quedan unos 50 centímetros de capacidad para sobrepasar el muro»

El agua está a 50 centímetros de sobrepasar su nivel máximo de seguridad

Crónica de una tragedia anunciada

Es tal la magnitud del problema, que durante el inicio de las lluvias, en Aragua se registraron varias inundaciones de comunidades cercanas al Lago tales como Aguacatal, Paraparal, Las Vegas, Brisas del Lago, San Vicente, Cogollal y Raúl Leoni, entre otras, que quedaron prácticamente bajo las aguas no solo de lluvias, sino también aguas residuales que confluyen en el lago.

Las aguas del Lago han inundado ya varias urbanizaciones del sur de Maracay

De acuerdo con los estudios presentados por Cristina Vaamonde, miembro del Comité Mundial de Áreas Naturales Protegidas Capítulo Venezuela y directora fundadora del Observatorio Ambiental Venezolano (OAV), el Lago de Valencia recibe aguas de 22 afluentes, entre ellos las de los ríos Aragua, Limón y Güey, en Aragua y de los ríos Cabriales y Güigüe, de Carabobo.

Además, desembocan en él aguas de lluvia y aguas residuales domésticas e industriales, de las cuales 80 % provienen del estado Aragua, por lo que el volumen de agua que recibe esta cuenca en relación con la tasa de evaporación y la propia cota, conllevan a su aumento incesante e incontrolable.

¿Sentencia cumplida?

Durante la década de los 70, se construyeron varios conjuntos residenciales en el sur de Maracay tales como La Punta y Mata Redonda. Para entonces, el Lago de Valencia se encontraba en los niveles más bajos. Pero con el transcurso de los años, este reservorio de agua —el más importante del país— elevó sus niveles y originó graves problemas a las comunidades establecidas en sus cercanías, que culminaron con la inundación de La Punta y Mata Redonda.

En 1999, los habitantes de estas urbanizaciones ejercieron un amparo constitucional por la violación a sus derechos fundamentales a la propiedad, a la salud, a la protección de la familia y al desarrollo físico, moral y social reconocidos en los artículos 99, 76, 73 y 43 de la Constitución de 1961, vigente para ese momento.

El 11 de agosto de 2006 y luego el 13 de agosto de 2007, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dictó las sentencias 1752 y 1632, respectivamente, en las que declaraba con lugar la acción emprendida por los habitantes de la zona sur de Maracay y dispuso una orden de desalojo, demolición, posterior remoción de escombros y pago de la indemnización por las viviendas para todos los habitantes de dichos sectores.

Una de las órdenes del TSJ fue que las indemnizaciones debían efectuarse conforme a las políticas públicas en materia habitacional adoptada por el Ejecutivo, bajo la modalidad “casa por casa”, para las tres etapas de desalojo. La sala constitucional del máximo juzgado formuló un nuevo pronunciamiento mediante el fallo Nº 868, de fecha 26 de junio de 2012, en donde sentenció la «inmediata y eficaz» ejecución de las sentencias que ordenaron indemnizar el valor de las casas de las urbanizaciones La Punta y Mata Redonda afectadas por la crecida del Lago de Valencia, por parte del Ministerio del Ambiente, a través de la Autoridad Única de Área para la Cuenca del Lago de Valencia.

Esas sentencias apenas se ejecutaron a medias. En 2011, siendo Elías Jaua vicepresidente de la República, se designaron unas comisiones presidenciales para atender a los afectados por la crecida del Lago. Rafael Isea, hoy prófugo y para entonces gobernador de Aragua; Cliver Alcalá Cordones, comandante de la IV División y Guarinición de Maracay; Juan Carlos Loyo, ministro de Agricultura y tierras y Jorge Giordani, ministro de Planificación, además de representantes del Ministerio de la Defensa, Ministerio del Ambiente y Pdvsa, integraban esa comisión que tenía la responsabilidad de reubicar a los damnificados y ejecutar las obras de enevergadura que impidieran el crecimiento del cuerpo de agua.

Para entonces, los gobiernos nacional, regional y ministerios involucrados debían reubicar en 2450 viviendas del mercado primario y secundario a las familias damnificadas.

En el año 2012 se produjo una emergencia, cuando el Lago de Valencia experimentó niveles importantes de crecimiento y se elevó a 413,36 msnm la cota máxima de seguridad. Ello originó afectaciones en varias comunidades que obligaron al Gobierno central y regional a establecer planes de contigencia, como el traslado de cientos de familias a refugios habilitados para tal fin con carácter temporal. Muchos de esos refugios se establecieron en unidades militares de Aragua, tales como el Cuartel Páez, el Cuartel Abelardo Mérida, la Base Aérea El Libertador y la Base Sucre, además de refugios temporales como hoteles y moteles a los que fueron trasladadas 8533 personas, una cifra excesivamente alta de refugiados que habían perdido sus viviendas por el crecimiento del Lago.

Para el 2013, siendo Jorge Arreaza vicepresidente de la República y Tareck El Aissami recién electo gobernador de Aragua, se instalaron unas mesas técnicas para evaluar la reubicación de las cientos de familias que aún permanecían damnificadas o en los llamados refugios a cielo abierto. Son incuantificables los recursos que se han destinado para el saneamiento del Lago de Valencia, pero también para atender las emergencias que se han originado a lo largo de dos décadas y para atender a los damnificados.

Solo en el año 2011, el entonces gobernador Rafael Isea recibió 150 millones de bolívares para atender obras en el muro de contención, para adquisición de viviendas, para las mejoras de la calidad de vida de los habitantes de la zonas afectadas, para optimizar el sistema de drenaje y distribución de agua potable y para la atención de los refugiados del momento.

En el 2012, otros 400 millones de bolívares fueron aprobados para la adquisición de viviendas en el mercado primario y secundario y destinarlas a los damnificados, mientras que un año después, otros 440 millones eran aprobados durante la gestión de El Aissami para la adquisición de más soluciones habitacionales. A esa suma debe agregársele un crédito adicional de 150 millones anunciado por el entonces presidente de la Comisión de Política Interior de la Asamblea Nacional, Elvis Amoroso, para atender la contingencia que se produjo por las lluvias de ese año.

Así se ve el nivel del Lago en estos momentos:

Vecinos no aceptarán ir a un refugio

«10 años de lucha, más 5 años desde que el actual vicepresidente El Aissami nos declaró refugio a cielo abierto, son más que suficientes para que el Gobierno haya solventado la crisis que ha originado el ‘monstruo’ de La Punta y Mata Redonda, como lo es ese muro de contención. Son 17 comunidades en las que el agua del lago se metió en nuestras viviendas« (sic), reclamó el dirigente vecinal Henry Blanco, vocero del refugio cielo abierto de Aguactal II, quien denunció la inundación que sufrieron recientemente las 500 familias que residen en el sector, en donde el agua llegó hasta sus viviendas ocasionándoles grandes pérdidas materiales, amén del ambiente de insalubridad en el que viven.

Blanco, quien aseguró que la paciencia de sus vecinos se agotó, sostuvo que no aceptarán como solución un refugio, así como tampoco creen que la salida a la grave crisis que representa el crecimiento del Lago sea elevar más ese muro de contención.

«La compañera Caryl Berto [gobernadora designada] se presentó en el muro diciendo que había que subirlo un metro más, sin importarle que los sectores Aguacatal I, II y Las Vegas se sigan hundiendo en el agua. Esto es una vulgar falta de respeto a la dignidad de un pueblo humilde«.

En vista de las lluvias registradas en la entidad que, según el propio Ministerio de Ecosocialismo y Aguas, han superado el promedio histórico, el titular de este despacho, Ramón Velásquez, estuvo en Maracay en donde anunció que se elevará el terraplén a 50 centímetros más, mientras que el muro de concreto será elevado a un metro por encima del nivel en el que se encuentra actualmente. El ministro también prometió la instalación de bombas de agua en la zona afectada para garantizar que el volumen de líquido producto de las lluvias sea vertido al lago.

Mientras las autoridades nacionales y regionales aplican paños calientes, las comunidades de estos sectores afectados en los últimos días se han matenido en constantes protestas de calle, porque creen que ya nos les quedan salidas a un problema que los entes competentes no han querido ni podido enfrentar.

El dirigente vecinal, Henry Blanco, sostuvo que son muchos los censos realizados para determinar y definir las reubicaciones de los afectados, pero que hasta la fecha solo les han ofrecido «unos supuestos refugios chinos que nadie sabe dónde están». Cree que correrán la misma mala suerte de los afectados de La Punta y Mata Redonda, quienes pese al dictamen judicial que obliga al Estado a indeminizar y reubicar a los afectados por el Lago desde hace 10 años, aún viven bajo las aguas.

«Esta protesta es solo el principio de una guerra de vendrá hasta que nos den solución inmediata y efectiva», dijo Blanco, flanqueado de vecinos cargados de pancartas y pitos y apostados en la avenida Bermúdez de Maracay.

El peligro que representa el Lago de Valencia para los habitantes de las comunidades establecidas en sus riberas no ha cesado. Pero este año, según proyecciones del Centro de Ingenieros de Aragua, luce más riesgoso para los habitantes que aún permanecen en esas comunidades, si no se incrementa diariamente el caudal de extracción de agua, pues «pareciera ser insuficiente el bombeo de 500 millones de litros de agua por el sector oeste del estado Carabobo», según cálculos técnicos.

Las lluvias —dice el presidente del Ceinar Aragua— han sido intensas en los últimos meses y eso ha originado que la cantidad de agua pluvial que ha caído en poco más de un mes haya elevado el nivel de las aguas del Lago en 60 centímetros.

La caña de azúcar evitará inundaciones

Los productores y cañicultores de Aragua han insistido a través de Sociedad de cañicultores del estado (Socaragua), sobre la necesidad de atender el peligroso crecimiento en los niveles de agua del Lago de Valencia o Lago Los Tacariguas, a través de la restitución de las siembras de caña de azúcar que se han perdido en la zona y que quedó establecida mediante la Gaceta Oficial Nº 8.582 de noviembre de 2011. Socaragua solicita además el cumplimiento del decreto 8.844 de la Gaceta No 39.882 del 13 de marzo de 2012, donde se señala que el Ministerio para Agricultura y Tierras debe ejecutar un plan agrícola con cultivos de alta demanda de agua que incluyen musáceas, caña de azúcar, tubérculos y pasto de corte. Cinco años después de ese decreto, dicho plan aún no se ejecuta.

La caña de azúcar es un cultivo excelente para mantener el equilibrio agroecológico en los valles de Aragua y Carabobo. El alto consumo de agua que se requiere para los cultivos de caña, contribuye a mantener los niveles del Lago de Valencia, ya que los volúmenes de agua provenientes de los embalses de Suata y Taiguaiguay no retornarían al Lago y contribuiría a disminuir las inundaciones en las zonas agrícolas y centros poblados que se encuentra en la periferia del lago de Valencia, así como reducir las aguas residuales que desembocan en el lago.

«Después de elaborar un balance de las aguas que caen al lago anualmente, durante el 2016 se contabilizaron 57 hectómetros cúbicos de agua que entran al reservorio. Si se sembrara más hectáreas con caña de azúcar, bajarían las aguas a 20 hectómetros cúbicos. El aporte de los cultivos es muy importante y debería tomarse en consideración para colaborar con la disminución del nivel del Lago«, reiteró Socaragua,  recomendación presentada a las autoridades competentes en el año 2011.

En la medida en que se recuperen y rehabiliten hectáreas sumergidas en el lago, se logrará aumentar la producción de caña, cambures y otras siembras de alta demanda de agua y, en consecuencia, los niveles de agua del Lago de Valencia disminuirán, evitándose con ello futuras inundaciones, sobre todo en los próximos meses en los que se prevé abundantes lluvias producto del fenómeno de La Niña.

Esto con la finalidad de que la mayor cantidad de líquido sea absorbido por la tierra a través de un sistema de riego que no desemboque en el Lago y se disminuya el aumento acelerado del reservorio natural que este representa.

Socaragua insiste en proponer que si se recuperan cerca de 6000 hectáreas para uso agrícola en las riberas del Lago, no solo se reduciría a 380 msnm sus aguas, sino que además, se sanearían las urbanizaciones que se encuentran en las cercanías del Lago, dado el nivel freático del suelo que no permite la descarga de sus efluentes, de acuerdo con una serie de propuestas presentadas por los cañicultores de Aragua y Carabobo.

Fotos: Cortesía


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