Un programa que usa un método fonético impulsa la lectura en escuelas venezolanas y fortalece las habilidades tempranas con materiales innovadores y apoyo docente. Sus resultados muestran avances significativos pese a retos como la sobreestimulación digital. En el año escolar 2024-2025, 77,7 % de los alumnos de primer grado logró leer y comprender gracias a esta metodología.
Caracas. En las aulas de primer grado de la escuela Agustín Zamora Quintana, ubicada en San Martín, las letras del abecedario están por todas partes: pegadas a la pared, en cuadernillos, y en recursos didácticos coloridos e ilustrados. En estos espacios, los niños y niñas ya no aprenden a leer repitiendo el clásico “ma-me-mi-mo-mu” sino que primero les enseñan los sonidos de cada letra, a combinarlos y así a formar palabras.
Este enfoque, conocido como el método fonético, es la base del programa Leo, Juego y Aprendo para fortalecer las habilidades de lectura y escritura durante la primera etapa de escolaridad, entre los 5 y 9 años de edad. Se trata de una iniciativa diseñada por la Universidad Metropolitana (Unimet) y que actualmente impulsa la Alianza por la Educación, una coalición que une esfuerzos de la academia, organizaciones de la sociedad civil y de empresarios venezolanos para financiar proyectos educativos.
El año académico pasado, este programa se ejecutó en 320 escuelas públicas y subvencionadas en 19 estados del país, benefició a 53.538 niños y niñas, y capacitó a 1.140 docentes mediante materiales y herramientas prácticas innovadoras.

En medio de un contexto desafiante en el país —donde muchos bachilleres se gradúan sin adquirir las habilidades verbales, de comprensión lectora y matemáticas que deberían—, esta propuesta intenta mejorar el panorama.
Para evaluar su efectividad, la Fundación Carvajal de Colombia aplicó pruebas, con estándares internacionales, antes y después de que los niños y niñas recibieran la formación. Los resultados obtenidos arrojan que van por buen camino: al cierre del año escolar 2024-2025, bajo esta metodología, el 77,7 % de los estudiantes de primer grado aprendió a leer y a comprender lo que leen; en el caso de segundo grado, el 86,5 % de los alumnos logró estos objetivos.
Un abordaje integral
Leo, Juego y Aprendo se ejecuta gracias a los aliados y la figura de los coordinadores, que son las y los profesionales encargados de visitar las escuelas, hacer el enlace con los directivos, facilitar los recursos para los docentes y los estudiantes, hacer seguimiento del proyecto y realizar los reportes.
Aunque inicialmente el programa se enfocó en alumnos de primero y segundo grado de primaria, se han adaptado materiales pedagógicos para los alumnos que cursan tercero y cuarto grado, y para ayudar a niños y niñas que están rezagados en su aprendizaje. Esta intervención también ha traído resultados satisfactorios, dijo el coordinador general de la Alianza por la Educación, Mariano Herrera.
“Una de las filosofías del programa es que los niños aprendan a leer en primer grado para que en los siguientes niveles lean para aprender”, explicó Yagervi Del Castillo, directora de la escuela Agustín Zamora Quintana. Resumió que se trata de un método lento, pero seguro: “De repente, cuando tú vas a ver, los niños están leyendo… Ellos mismos hacen la conexión entre letras y palabras, crean conciencia fonológica”.

La educadora agregó que en el proceso de enseñanza también trabajan aspectos como la autoestima y la confianza en sí mismos. Contó que también tuvieron experiencias positivas con alumnos neurodiversos, diagnosticados con autismo o hiperactividad, que para el cierre de proyecto leyeron un cuento de su elección frente a sus compañeros.
Sobre los desafíos que enfrentan, Del Castillo señaló la lucha contra la sobreestimulación de las pantallas, que acostumbran a los niños a la inmediatez, chocando con los tiempos naturales que requiere la lectura profunda. “Los pone eléctricos” dijo y agregó que han tenido casos de alumnos con síntomas de abstinencia y mucha frustración al no tener estos dispositivos en la institución.
Buscan contrarrestar la situación al promover juegos tradicionales y actividades que refuercen la escritura y la lectura, con carteleras, acrósticos y cuentacuentos. En la escuela también tienen una biblioteca: “Los niños de cuarto, quinto y sexto grado ya espontáneamente solicitan cuentos para leerlos. Se los llevan a casa y los traen al día siguiente. Cada vez que veo a un niño yendo a pedir un cuento prestado, para mí eso es un logro”, expresó la directora.

Un esfuerzo colectivo
Mariano Herrera, director el Centro de Innovación, Calidad Educativa e Inteligencia de la Unimet, explicó que los materiales didácticos se pueden descargar gratis. Sin embargo, se sugiere que su aplicación pase por capacitar a los docentes
Un complemento de estos recursos es el videojuego GraphoGame que permite a los niños y niñas “aprender principios fonéticos del castellano”.
“Se descarga esencialmente en los celulares de las mamás. No se necesita conexión a Internet, entonces no gastan datos móviles cuando le prestan el celular a sus hijos. Es un juego con distintos niveles y alternativas para que el niño escoja”, explicó Herrera. Los impulsores del proyecto lograron un acuerdo con los propietarios del juego para que descarga sea gratuita en el país.

Desde Alianza por la Educación reconocen las dificultades del contexto venezolano, como la implementación en los últimos años de un horario mosaico o incluso la disminución de la matrícula escolar entre primero y segundo grado, que pudieron medir en sus evaluaciones. Sin embargo, apuestan por el desarrollo de este y otros programas activos para mejorar la calidad educativa.
Este año, explicó Herrera, también comenzaron con un programa para el aprendizaje de habilidades matemáticas para las etapas de primero y segundo grado. Próximamente prevén iniciar unas capacitaciones para directores de escuela.
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