Antonio Fernández, exvicepresidente de un colectivo en Petare, sueña con ayudar a sacar a los niños del ocio y el mal camino, organizando actividades deportivas

Yohana Marra/@yohanamarra

Caracas. “Mis compañeros del colectivo me cerraron las puertas y me dijeron que para mi comunidad no salía ni agua, por eso decidí salirme”, explicó Antonio Fernández, exvicepresidente del colectivo Abre Brechas de Petare.

Estuvo varios años haciendo “cosas malas”, como él las llamó, con un grupo armado en el barrio donde nació y se crió. Aceptó que se dejó llevar por ellos cuando inicialmente le dijeron que sería parte de una fundación que ayudaría a los vecinos de la comunidad que tuvieran rollos con drogas o alcohol.

Sintió que las cosas no iban por el buen camino cuando los dejaban con los crespos hechos en una actividad deportiva, pedían toda la logística y nunca aparecían los funcionarios del Gobierno que supuestamente iban a prestarles el apoyo. “Por eso acudíamos a comercios que resguardábamos para pedirles colaboración. Busqué ayuda con José Vicente Ávalos y me dijo que el trabajo de nosotros era ser anillos de seguridad”.

Añadió que luego de hacer sus fechorías y todo les saliera bien, aportaban cosas para la comunidad o para los vecinos. “Yo dije para agarrar 20.000 bolívares para ayudar a los muchachos y me dijeron que no”.

Después de tomar la decisión de renunciar a la vicepresidencia del colectivo y salirse del camino torcido por el que estuvo desde los 12 años, buscó a su amigo Darwin, quien organiza actividades deportivas en los Valles del Tuy, para que lo guiara en su meta de crear una fundación que se llame: Un Sueño Posible

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“Queremos crear una fundación para sacar a los chamos de la delincuencia. Pido ayuda para quien sepa cómo debo hacer para que nos oriente. No tenemos nada registrado, nos piden una carta del  consejo comunal de la zona pero como yo estoy en el otro bando no me la dan”.

Un sueño

Antonio, Darwin y un grupo de chamos que también se salieron del colectivo se pusieron las pilas y han estado enseñándoles deportes a varios niños de la comunidad en la que viven actualmente.

Organizaron equipos de fútbol, béisbol menor, kikimbol, softbol y también hacen partidas de ajedrez, sin contar con ninguno de los implementos. “Nos hacen falta guantes para los niños, Darwin nos presta una mesa para que ellos jueguen ajedrez, pero lo hacen en el piso sin sillas. Hemos hecho partidos donde tienen que jugar descalzos”.

Antonio pidió que alguna empresa les done uniformes o implementos para motivar a los pequeños. Contó con orgullo que los vecinos a veces colaboran con jugos o agua y ellos tienen un carrito de perros calientes que llevan para que sea un súper bonche.

“Queremos entretener a los niños con el deporte y sueño con darles todo lo que no le pude dar. Mi meta es ir hasta el Amazonas para ayudar a todos esos chamitos que lo necesitan. Quiero terminar mi bachillerato, una carrera, nunca es tarde”, dijo con los ojos llenos de lágrimas.

(Fotos y video: Cristian Hernández)


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