A mediados de esta semana, el alcalde del municipio Vargas, José Alejandro Terán, advirtió a los caraqueños que no llegaran hasta las playas del Litoral Central en esta semana flexible, dado que la curva de casos de covid no había disminuido. No obstante, el Instituto Regional de Turismo, dependiente de la Gobernación de La Guaira, dio el visto bueno para la reapertura este fin de semana, en horario de 9:00 a. m. a 3:00 p. m. No pocos habitantes de la región temen “el desbarajuste de carnavales”.

La Guaira. Aunque el alcalde del municipio Vargas, José Alejandro Terán, advirtió a los caraqueños que debían abstenerse de ir a las playas de La Guaira, aun en esta semana flexible, el Instituto Regional de Turismo reabrió estos espacios naturales en horario entre las 9 de la mañana y las 3 de la tarde, durante este fin de semana.

En un audio difundido por redes sociales, Ernesto García, presidente de la mencionada dependencia, informó que la decisión que contradijo a Terán, que forma parte del Estado Mayor de Salud, supone una oportunidad para los 4260 prestadores de servicios playeros, desplegados en los 64 balnearios y ensenadas marinas del Litoral Central.

La intención de la Gobernación es que el visitante disfrute un rato, con las medidas de protección correspondientes, y que el trabajador playero pueda llevar algo del sustento familiar a su casa”, sostuvo García, que reiteró que la reapertura solo será posible en fines de semana flexibles, de acuerdo con las disposiciones del Gobierno.

La Guaira
reapertura solo será fines de semanas  flexibles .Foto: Cortesía Mirma Montemayor.

El cambio de las autoridades lo explicó a Crónica.Uno, Yorman Iriarte, que alquila toldos en Playa Los Ángeles, en Naiguatá y estuviera el pasado lunes 12 de abril “en una acalorada discusión con la gente del instituto, porque no solo cerraron las playas en una semana flexible sino que también no dejaban trabajar a los quioscos de las orillas”.

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Si bien admitió que la región exhibe la mayor tasa de contagios (228) por cada 100.000 habitantes, opinó que la restricción en semana de no confinamiento “es una desconsideración para muchas familias guaireñas, más de lo que se piensa, que viven de lo que venden en las playas”.

Otros compañeros de Iriarte reclamaron que en la Semana Santa se les impidió su trabajo por razones de prevención del virus, pero ahora esperan más comprensión por parte de las autoridades locales “para no seguir sacrificando el pan de la mesa de nuestros hijos”.

Para este fin de semana, los prestadores de servicios prometieron que sus empleados mantendrán la distancia social con los temporadistas, usarán tapabocas y gel antibacterial para atenderlos y que se limitará el acceso de 40 % del aforo de cada playa.

Ello también se anunció en el asueto de Carnaval, a mediados de febrero de este año, y “todo terminó desbordado, en un bochinche que la policía no supo controlar y que influyó en el aumento de las cifras de covid en La Guaira”, según Mario Méndez, vendedor de helados de Playa Q-lito, ubicada en las cercanías de Catia La Mar, al oeste del Litoral Central.

Sobre el particular, comerciantes de Caraballeda manifestaron que se sienten asfixiados económicamente por los cierres de las playas en las semanas de cuarentena.

No vendemos, además los impuestos que te cobra la Alcaldía suben como la espuma y la matraca de la policía no se acaba nunca. Por eso queremos que haya gente este fin de semana y recuperar algo”, indicó Elio Ladera, encargado de un negocio de delicias marinas en Playa Los Corales.

Difícil limitar a bañistas

Para quien recorra las principales playas de la región, sobre todo las que están más expuestas a la vía pública entre Catia La Mar y Naiguatá, podría observar que la gran mayoría son abiertas, con pocos espacios de demarcación para carros y bañistas.

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A veces, las únicas separaciones entre playa y playa son los rompeolas, los cuales fueron ubicados desde hace más de dos décadas. De ahí que a muchos les parece complicado limitar la entrada de visitantes a un aforo de 40 %, cuando no existe una infraestructura turística adecuada para alcanzar tal objetivo.

Eso lo puedes hacer y calcular en clubes privados como Marina Grande (parroquia Urimare) o Camurí Grande (parroquia Naiguatá); en los balneario de Camurí Chico y Catia La Mar, en el Paseo de Macuto o en playa El Yate (Caraballeda), pero no mucho más”, comentó Elvia Linares, habitante de un edificio en Tanaguarena, cuyo frente marino es Playa Caleta, muy concurrida por los jóvenes caraqueños.

En este sentido, Linares detalló cómo durante las tres semanas seguidas de confinamiento, y en esta última de flexibilización con el decreto activo de prohibición de bañarse, “no ha parado que la gente se meta en el mar y la policía vaya a sacarlos: es el juego del gato y el ratón”.

El referido decreto es el 043-2020, suscrito por el gobernador de la entidad federal, Jorge Luis García Carneiro, en el cual se prohíbe a las personas bañarse no solo en las playas sino también asistir a lugares públicos y otros espacios recreativos durante las semanas de confinamiento que decrete el Gobierno para la contención del COVID-19.


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