La Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela calcula que el consumo actual de diésel en el país se ubica en unos 100.000 barriles diarios. De esa cantidad Pdvsa apenas logra producir cerca de 25.000 barriles diarios, un 25 %, algo similar ocurre con la gasolina también escasa en la nación.

Caracas. La generación de combustibles por parte de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) no logra satisfacer la demanda de la población. La crisis de la estatal afecta a los productores agrícolas que dependen del diésel, a las ambulancias y particulares que requieren de gasolina y a las industrias que necesitan GLP. Todos los sectores del país de alguna manera padecen las consecuencias de la baja producción y de las sanciones de EE. UU., aplicadas en enero de 2019 al petróleo venezolano, que agravaron la situación. 

La producción de Pdvsa empezó a caer con más fuerza a partir de 2017 dos años antes de las sanciones de la administración de Donald Trump. Sin embargo, la medida a principios de 2019 redujo drásticamente las importaciones y cualquier negociación a la que Venezuela aspirara en materia petrolera. Algunas empresas como Eni, Repsol o Reliance continuaron enviando diésel al país este año, pero las autoridades estadounidenses recomendaron no seguir haciéndolo o podrían sufrir sanciones. 

S&P Global Platts citó el 29 de octubre a Elliott Abrams, representante especial del Departamento de Estado de EE. UU. para Irán y Venezuela, quien confirmó que se han movido para bloquear los canjes de diésel por crudo que se habían permitido hasta octubre entre Venezuela y algunas empresas. 

La Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv) calcula que el consumo actual de diésel (también llamado gasoil) se ubica en unos 100.000 barriles diarios. De esa cantidad, Pdvsa logra producir unos 25.000 barriles diarios, apenas  25 %, algo similar ocurre con la gasolina también escasa en la nación.

Iván Freites, secretario de la Futpv, explica en entrevista a Crónica.Uno que el diésel se obtiene en la destilación primaria, un proceso más sencillo que el que toma producir gasolina. “El bajo procesamiento de las refinerías ha hecho que tengamos que depender de las importaciones de diésel”, sostiene y recuerda que cuando Pdvsa era próspera producía 1,5 millones de barriles de diésel al día y exportaba.

Los trabajadores de Pdvsa son las voces de la debacle en la que está sumida la industria, y constantemente exigen mejores condiciones laborales, salarios y seguro médico.

En la página de Pdvsa una reseña de 2004 celebraba que la refinería El Palito manufacturaba 32 millones de barriles de diésel, con lo cual abastecía a diez estados del centroccidente del país y la industria azucarera de la zona. Pero 16 años después las largas colas de usuarios para acceder a combustible toman las primeras páginas de la prensa desde marzo, incluso desplazando a la pandemia por la COVID-19.

Hoy los productores se ven obligados a recurrir al mercado negro para adquirir gasolina. Armando Chacín, presidente de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga), cuenta que deben tener hasta 210 dólares para abastecerse, para eso un campesino necesita producir más de 400 litros de leche al día, lo que representa dos o tres días de trabajo. A su juicio, las malas políticas provocaron la crisis actual.

En el estado Portuguesa, Barinas y Guárico, los productores de cereales necesitan diésel para mover la maquinaria agrícola. El sector primario depende de tractores y camiones para transportar alimentos, al igual que las cosechadoras, sembradoras y gandolas que requieren de ese combustible.

Vicente Pérez, director ejecutivo de Fedeagro, señala que los productores de los Andes principalmente necesitan gasolina para transportar las hortalizas hasta otros estados. Pero en el caso de los caficultores, un rubro que está en plena cosecha, las maquinarias para el proceso de secado dependen  80 % del diésel, al igual que las plantas eléctricas ante las fallas de ese servicio. “A esas montañas mandan muy poquito gasoil”, dice en relación con las zonas de Biscucuy y Chabasquén, donde más se da el café.

Un centenar de organizaciones advertían en septiembre que si EE. UU. prohibía que Venezuela importara diésel las personas con menos recursos serían las más afectadas, pues en 2018,  85 % del consumo de diésel vehicular privado en el país se utilizó para el transporte de carga y 15 % para el transporte de pasajeros. “Más de 70 % de la población venezolana depende del transporte público para comprar alimentos y medicinas”, se lee en la misiva publicada por la ONG WOLA.

En algunos municipios el gasoil no llega desde hace más de un mes, advierte Fedenaga, por lo que los agricultores no tienen suficiente insumo para mantener las operaciones de cultivo. Armando Chacín apunta que en este momento no se siente tanto el daño porque están en invierno, pero durante el verano necesitan más diésel. Por ejemplo, para el riego y el agua para los animales. “Nos preocupa, no sabemos qué está pasando con la producción del diésel que aparentemente nos decían que no dependía de las importaciones”, agrega.

En 2010 el consumo interno de diésel era 200.000 barriles diarios. La producción estaba por encima de los 300.000 barriles y exportábamos, recuerda Iván Freites, secretario de la Futpv.

La Futpv señala que el mes pasado la India envió 1,8 millones de barriles de diésel a Venezuela, pero de eso aproximadamente un millón de barriles fueron enviados a Cuba. Reuters reveló en septiembre que la empresa india Reliance detendría en noviembre los envíos de diésel a Venezuela por riesgo de sanciones.

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El gobierno de Nicolás Maduro prometió aumentar la producción petrolera en su segundo periodo, pero las cifras divulgadas por la Organización de Países Exportadores de Petróleo muestran que la estatal no ha hecho sino descender con una producción diaria en promedio de 350.000 barriles.


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