El largometraje trata sobre un jazzista que cree tener un propósito de vida. Pero un hecho inesperado cambia todo para empezar un viaje hacia un descubrimiento interno

Caracas. El 25 de diciembre las redes llevaban Soul. En Instagram y Twitter recomendaban la película por considerarla una de las mejores obras de Pixar.

La gente hablaba de haber terminado la historia con lágrimas, conmovida ante el mensaje de esta obra. Claro, se presenta al público en una fecha sensible como Navidad, además en un año en el que el miedo ha sido un sentimiento constante desde marzo. 

Estaba previsto que el largometraje se estrenara en salas, pero la pandemia obligó a que la plataforma de Disney+ sirviera como único medio hasta los momentos para la exhibición. 

Soul es un largometraje animado protagonizado por Joe (Jamie Foxx), un pianista que da clases de música a unos jóvenes sin entusiasmo por sus instrumentos. Solo una muchacha da algunos vestigios, pero se cohíbe ante la bruma del salón.

Pero el músico no quiere condenar su vida a las aulas. Desea triunfar en los escenarios de la escena jazzística de Nueva York. Su vida parece encaminarse cuando lo aceptan en la banda de la reconocida saxofonista Dorothea Williams (Angela Bassett). Pero de repente, sin cuidado en la calle, el pianista cae en un hueco. 

Soul
La película de Pixar está ambientada en la ciudad de Nueva York

Pete Docter es el responsable de la dirección y el guion de películas como Monsters Inc (2001), Up (2009) e Intensamente (2015). Esta vez dirige junto con Kemp Powers y también escribió el guion de Soul. 

Hay quienes cuestionan las reminiscencias a Intensamente, pero es fatuo el argumento porque Soul continúa un planteamiento que el autor ya había puesto sobre la mesa en su filme de 2015. 

Si en Intensamente se trata de las emociones, especialmente esa ambivalencia entre la alegría y la tristeza en el crecimiento de una persona, en Soul se le da al espectador un escenario en el que el protagonista se encuentra entre dos estados: el Gran Antes y el Gran Después, uno previo y otro posterior. El nacimiento y la muerte.  

Soul
El protagonista hará todo lo posible por no ir al Gran Después

Joe cae en el hueco. Cuando es consciente de su nuevo estado, hará todo lo posible para no ir al Gran Después y volver a su cuerpo, que se encuentra en un hospital. 

Inicia un periplo por distintos momentos metafísicos en los que vislumbra desde cómo los humanos están condicionados a ciertos rasgos de personalidad antes de su nacimiento, hasta cómo deben encontrar un propósito en la vida para ir a la Tierra.

El protagonista logra escabullirse y lo nombran mentor de almas díscolas que durante mucho tiempo no han encontrado su chispa, como llaman al propósito de vida. 

A partir de ese momento entra 22 (Tina Fey), a quien Joe debe ayudar a encontrar ese objetivo que la encamine al mundo, una tarea que han tenido infructuosamente en el pasado figuras como Abraham Lincoln, la Madre Teresa de Calcuta, Carl Jung, Nicolás Copérnico, María Antonieta, Mahatma Gandhi, Muhammad Ali o George Orwell. Un claro mensaje sobre la simpleza del sentido de la vida y su distancia de aquellos asumidos como referentes por su momento histórico. 

Soul
En el largometraje los dos protagonistas viven realidades que lucían lejanas

Ambos logran regresar a la Tierra, pero en cuerpos diferentes. El alma de Joe termina en un gato y 22 en el cuerpo del pianista. 

Es así como los directores nos presentan un conflicto que plantea la búsqueda de las verdaderas razones para vivir. Cada estado tiene una propuesta gráfica diferente y muy bien marcada, en la que, por ejemplo, la ciudad de Nueva York luce con esos trazos de animación comunes de Pixar, mientras que los otros interfieren con un cubismo con claras referencias a Pablo Picasso.

La película está recomendada para mayores de 7 años de edad, por lo que son descartables esos cuestionamientos sobre la complejidad que puede representar la historia para los niños. Además, ¡qué temeridad hablar por ellos!

El filme es claro y preciso en su planteamiento. Si bien se ha hecho énfasis en el jazz por la profesión de Joe y la música que ameniza la obra, Soul no es una película que pretenda homenajear al género. Pudo haber sido un banquero o un panadero y el mensaje se mantiene, pero en los músicos es más fácil subrayar obsesiones y propósitos. Vale elogiar también la propuesta musical de Trent Reznor y Atticus Ross, como si trasladara a otras dimensiones. 

Soul toma otras películas en las que el intercambio de cuerpos es propicio para entender las vivencias del otro. Pero no por eso tiene menos mérito. Hay un trabajo por ir más allá de la simple experiencia corporal. 

Como en un buen cuadro, los autores aciertan al representar distintos estados de las personas. Lúgubres momentos en esas zonas oscuras con personas que deambulan sin ningún tipo de impulso, además, cubiertos por unas corazas que los deforman mientras en el interior, viven atormentados por los reproches y las dudas más desconcertantes. 

Soul
La historia animada tiene claras referencias a la estética de Pablo Picasso

En medio de ese terror, un barco de luces trata de rescatar a aquellos que deambulan, pero cuidado, vivir así es un extremo que se asemeja a aquellos que lucen insaciables en sus aparentes pasiones.

Soul se posiciona como otra de las grandes obras de Pixar en su constante registro de las relaciones humanas. Esta vez con un planteamiento más íntimo, que invita a la reflexión sobre nuestro camino en esta vida. Logra su objetivo sin mucho metraje, de manera concisa y con una propuesta visual estéticamente enfática. Es de esas obras que invitan a mirarse al espejo y generan debate, pero no tanto con otros, sino con uno mismo. Lo mejor es que mientras hace estos planteamientos, cuenta una historia, que es lo más importante en el cine, sin hacer ningún tipo de manifiesto de superioridad. Una vez más, el viaje como metáfora de vida.

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