Médicos admiten que un bebé prematuro tiene riesgos, pero denuncian que hay atención inadecuada por colapso de los cuidados intensivos y falta de esterilización.

Caracas. Patricia a los 22 años estaba embarazada por tercera vez. El 27 de marzo, a los 8 meses de gestación, se le adelantó el parto y decidió irse desde Santa Bárbara de Barinas, donde reside, hasta el Hospital Central de San Cristóbal en ambulancia porque en su estado no había incubadoras para tratar a un bebé prematuro.

Llegó y tuvo que esperar 14 horas para que le hicieran la cesárea porque no había kit quirúrgico. Por ser Domingo de Resurrección, su esposo no encontró nada abierto para resolver el desabastecimiento del hospital, que incluía desde inyectadoras y suero, hasta el bisturí. El lunes finalmente sacaron al bebé. “Me dijeron que no había cómo aspirarlo y lo llevaron directo a Cuidados Intensivos porque tenía problemas respiratorios”, dice la joven.

Durante los primeros 5 días su bebé mejoraba, luego le diagnosticaron neumonía. El tiempo transcurría mientras escuchaba a otras madres decir que sus bebés morían. El 6 de abril murieron 5 niños con menos de 28 días de nacidos y las enfermeras le decían a las pacientes con sus bebés aún vivos que se los llevaran del hospital para evitar contaminación.  Al día siguiente, el 7 de abril a las 4:40 am, su hijo dejó de respirar y el acta de defunción que firmó citaba como causa de muerte hemorragia pulmonar, shock séptico —ocurre cuando hay una infección en todo el cuerpo producida por bacterias— y neumonía asociada al ventilador. Su hijo vivió 12 días.

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Hace dos días, el director del Consejo de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes del municipio San Cristóbal, Leonardo Maldonado, informó que en lo que va de año murieron 70 bebés en ese centro de salud. La misma mortalidad neonatal se repite en otras instituciones de Caracas. Tres hospitales del país ya suman 222 neonatos fallecidos.

El Hospital Universitario de Caracas (HCU) superó en cuatro meses la mortalidad de 2015, cuando fallecieron 45 niños. Hasta abril, de 1.534 nacimientos, se contabilizan 52 (3,3 %) decesos de niños que entraron a terapia intensiva. La tasa en un período de cuatro meses, es de 33 fallecidos por cada 1.000 bebés que nacen. El año anterior, el índice del mismo hospital fue 19 muertos por cada 1.000 nacidos vivos.

El repunte de la estadística comenzó en septiembre de 2015. El Servicio de Neonatología informó que había problemas de esterilización de material y aún así deben usarlos. La Terapia Neonatal tiene cupo para 8 niños en Terapia Intensiva, pero están hacinados, pues la demanda ha llegado a 14 bebés en condiciones críticas. Pese a las denuncias, el 22 de abril dos bebés tuvieron que compartir la misma cama mientras estaban entubados. “Esto es medicina de guerra”, dijo la fuente.

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En la Maternidad Concepción Palacios, la Infectóloga Moraima Hernández denunció que 100 (3,5 %)  bebés murieron, de los 2.813 partos registrados en el primer trimestre del año.

«Existe el riesgo inherente a la prematuridad de estos bebés, pero en este hospital hay trayectoria para tratar complicaciones severas (…) Adquieren infecciones asociadas a una atención inadecuada», explicó Hernández.

No hay estadísticas recientes de la mortalidad infantil. El último Anuario de Mortalidad data de 2012, en el cual se precisó que la mortalidad se calculó en  15,58 por cada mil nacidos vivos registrado. De ella, 11, 55 por cada mil nacidos correspondían a muertes de bebés con menos de 28 días de nacidos.

Lo que sí se conoce es el índice de mortalidad neonatal que presentó la Memoria y Cuenta de Salud de 2015. El repunte en un año pasó de 0,05 % a 2,01 %. “Se observa un deterioro de 100 veces con respecto al año pasado, lo cual nos ubica en índices similares a los años cincuenta”, analizó Julio Castro, infectólogo del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

El martes, el director de Salud del Distrito Capital, Earle Siso, esquivó la pregunta sobre la muerte de bebés en el país y remitió la búsqueda de la información a la Dirección de Hospitales de MinSalud. “Tenemos mortalidad materna. También hay que ver si esos niños son producto de embarazos de alto riesgo, de personas que no tuvieron evaluación para descartar cuál es el problema. Quieras o no quieras hay un problema de salud pública en neonatología y las camas de terapias. Hay un déficit importante en eso”, expresó Siso.

Foto: Cortesía


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