De nuevo los trabajadores de la salud, los educadores y representantes de la sociedad civil se hicieron sentir en las calles, en protesta por la pulverización del salario. “Lo que nos pagaron de aguinaldos no alcanza para comprar un kilo de queso y un cartón de huevos”.

Caracas. “Venezuela está en trabajo de parto”. Con esa frase Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermería del Distrito Capital, cerró su discurso cuando se disponían a marchar desde la plaza del Rectorado de la UCV, hasta el hospital Clínico, junto con un grupo de enfermeras, educadores, estudiantes y representantes de la sociedad civil, para exigir mejores salarios y que cesen las amenazas a los trabajadores.

Con sus palabras resumió que el venezolano vive «en una sola paridera» porque el salario no alcanza para garantizar las tres papas diarias, mucho menos para la adquisición de medicinas, cubrir los costos de transporte, recreación, educación y vestimenta.

En la plaza del Rectorado se reunieron a las 9:00 a. m. mientras caía una tenue llovizna. Una hora después partieron hasta el Clínico entonando cantos de protestas. Edgar Machado, por parte de los docentes, se quejó de la imposibilidad que tienen para alimentarse e, incluso, señaló que su falta de aire y fuerza en las declaraciones era precisamente porque están malnutridos.

Foto: Luis Morillo

Gregorio Alfonso, docente UCV: «Estamos en una situación muy precaria. Nuestro HCM es de 1.200.000 bolívares. Y si necesitamos más para atender una emergencia, hay que enviar una carta al ministerio para que un burócrata dé el visto bueno. Los docentes vivimos de los gofundme hasta para hacer un sepelio. Ahora nos quieren dar unas 2000 tabletas para continuar con el proceso educativo virtual, cuando lo que queremos es que se rescate el salario”.

“Ya basta de seguir con las burlas que nos ha hecho el régimen como trabajadores, hoy no solo está destruido el salario, la salud y la educación, y eso implica que tenemos una sociedad destruida, porque tenemos un Estado fallido que se ha olvidado del pueblo venezolano. Hoy estamos construyendo un  tejido social de lucha. Hoy es el momento de que cada uno de los siete millones de venezolanos que formamos parte del trabajo productivo nos activemos, porque no tenemos un salario, Maduro lo enterró, Venezuela está en trabajo de parto. Ni siquiera ese aumento que nos van a pagar de facto, pues ni siquiera ha salido en gaceta, nos permite comer. Quiero saber si Maduro puede mantener a su familia con 1.200.000 bolívares. Ya basta de burla”, gritaba Contreras apoyándose en un megáfono.

Foto: Luis Morillo

Las enfermeras —muchas con sus uniformes y con tapabocas con la frase «Enfermería de luto, sueldos de hambre»— que la acompañaban, decían que estaban comprometidas a seguir luchando. Entre ellas, Francis Guillén, quien se disfrazó de Grinch, para representar lo que el gobierno de turno ha hecho con las navidades.

trabajo de parto
Foto: Luis Morillo

“Nos mató las navidades de nuestros hijos. Y dice que vamos a tener unas Navidades felices cuando no tenemos con qué comer. Mi papá, que es enfermero, lo que hizo con los aguinaldos que le cancelaron hace poco fue comprar charcutería para la casa, que teníamos meses sin comer. Yo vendo gelatina para el cabello, champú y acondicionador en mi casa para poder mantener a mi hijo, porque con dos o cuatro dólares que gano como enfermera no es posible vivir”, dijo.

Foto: Luis Morillo

La marcha no fue tan nutrida como la realizada el pasado 4 de noviembre, cuando los gremios salieron desde la Maternidad Concepción Palacios, hasta la sede del Ministerio del Trabajo. Esta vez los manifestantes se dividieron en varios puntos: en las afueras de los hospitales de la capital, en la plaza de La Moneda y Caracas (conde se concentraron los jubilados y pensionados) y en la UCV.

Flor Pérez, enfermera del J. M. de Los Ríos, muy afectada por su situación, contó que sus hijos solo comen proteínas cuando la ayudan terceros. “Con el bono héroes de la patria pude comprarles carne y pollo. Además, asistimos al comedor de Caracas Mi Convive que está en la carretera vieja Caracas-La Guaira y ahí nos han ayudado a preparar alimentos con vegetales como la berenjena. Pero es muy triste esto. Tengo dos niños pequeños, uno con síndrome de Down y una adolescente embarazada. También tengo que ayudar a mi mamá”.

En eso se le quebró la voz. Dijo que se le erizó la piel. Su cara se transformó casi hasta el punto de que contuvo las lágrimas, para luego decir que ha adelgazado siete kilos.

Foto: Luis Morillo

Flor trabaja en el turno nocturno de Medicina III. En su servicio deberían estar ocho enfermeras y solo hay dos para atender pacientes hemato-oncológicos. “Muchas veces no les tomo ni la tensión porque no puedo dedicarles el tiempo que ameritan. Es muy difícil trabajar así, sin personal, sin medicinas, sin agua, sin dinero para el pasaje”.

Mientras ella contaba a pedazos su pesar, la concentración que estuvo en la puerta del Clínico se dirigió a la plaza Las Tres Gracias.

Antes, Pablo Zambrano, de Fetrasalud, se refirió a que el salario es la vida y la protección de la familia, “pero si no te paga un patrono, por qué te vas a subordinar a él. Desde 2018 este gobierno puso unas tablas salariales de hambre, mantiene un dólar que se equipara al paralelo y nos tiene rezagados los salarios. Hace 20 años un obrero de salud compraba una casa y un carro, y con lo que le pagaron ayer pudo comprar tres paquetes de harina. Creo que el gabinete económico de Maduro está de psiquiatría, multiplicaron por tres los 400.000 bolívares de sueldo y así pretenden que tengamos navidades felices, cuando simplemente mataron al salario”.

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Foto: Luis Morillo

Una vez a pocos metros de la plaza Las Tres Gracias, los manifestantes se encontraron con que los espacios estaban siendo decorados con el motivo navideño por las cuadrillas de Somos Venezuela y la Alcaldía de Caracas. Estos ponían luces en las copas de los árboles. También arreglaban las jardinerías mientras dos camiones rociaban agua a diestra y siniestra en una pretendida acción de lavado de calles y riego de plantas. Esa agua cayó sobre los trabajadores, que con orgullo entonaron el Himno Nacional.

Foto: Luis Morillo
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Foto: Luis Morillo
Foto: Luis Morillo

Para el 26 de noviembre está prevista otra acción de calle para simbolizar el entierro del salario.

Ana Rosario Contreras: «Nicolás Maduro, tenemos malas noticias, los trabajadores vamos a seguir en las calles peleando por una vida digna y en contra de este exterminio selectivo, Venezuela está en trabajo de parto», repitió.


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