Los venezolanos que presentaron la solicitud de asilo antes de 2018 perdieron la prioridad de ser atendidos por las autoridades migratorias luego de que el gobierno de Trump ordenara resolver las peticiones introducidas después de esa fecha.

Caracas. David Bavaresco, de 23 años de edad, es venezolano y tiene cuatro años a la espera de su entrevista con un oficial del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos. En el encuentro espera relatar la persecución política que sufrió en Venezuela en 2014. En enero de 2015 solicitó asilo en Estados Unidos; desde entonces, su caso continúa en una gaveta de la oficina de migración en Miami.

Antes de 2018, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos presentó un retraso de hasta cuatro años para pautar a los solicitantes de asilo. Julio Henríquez, abogado de inmigración y Derechos Humanos, explica que al finalizar 2017 hubo un cambio sobre el momento en que los funcionarios de migración revisarían las peticiones.

Al menos 58.011 venezolanos —solicitudes de asilo generadas desde 2014 hasta 2017, según datos de la oficina de migración— al igual que Bavaresco, esperan ser notificados para la entrevista en Migración. Estas son las personas que solicitaron el asilo antes de que el gobierno de Donald Trump implementara medidas para limitar el acceso a los «alivios migratorios», como refiere Henríquez.

Las personas que aplicaron previo a diciembre de 2017 no son la prioridad para fijar las audiencias. No tenemos noción de cuándo van a ser escuchadas. Quiere decir que quienes solicitaron el asilo desde enero de 2018 sí son prioridad. En dos meses les están dando la audiencia, cuenta Henríquez.

El asilo es una forma protección internacional para quienes han sufrido persecución o porque tienen temor de ser perseguidos por raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social en particular u opinión política. En Estados Unidos, después de 150 días transcurridos de la solicitud de asilo, la persona puede obtener el permiso de trabajo mientras se resuelve si es elegible o no para protección.

Las autoridades indicaron para entonces que muchas personas aplicaban al asilo no porque calificaran, sino porque querían aprovechar el lapso de espera para pasar por lo menos tres años en Estados Unidos. La forma de quitarlo fue cambiando el orden en el cual ellos colocan las audiencias, expresa Henríquez. Esta situación generó un colapso por el retardo de los procesos básicos de migración, según alertó la Asociación de Abogados de Migración en varios comunicados.

Larga espera

Desde los 10 años de edad, Bavaresco comenzó a practicar karate. Perteneció a la selección del estado Carabobo. En Valencia, cuando era estudiante de Ingeniería en Telecomunicaciones en la Universidad de Carabobo, fue perseguido por grupos progobierno durante las protestas de 2014.

Recibí amenazas por colectivos [grupos de choque] en instituciones donde entrenaba, en la universidad, en Fundadeporte y en la Villa Olímpica. Prácticamente me sacaron de la selección, dijo. 

El retraso en la asignación de la fecha de entrevista le impide participar en la Premier League de las clasificatorias para las Olimpiadas. Estos años los ha aprovechado —aunque sin éxito— para buscar ayuda en las Naciones Unidas y en el Comité Olímpico Internacional. Le dieron la opción de participar a través del Equipo Olímpico de Refugiados que surgió en 2016 en Río de Janeiro para dar oportunidades a las personas bajo esa condición en el mundo.

Pero hasta no ser refugiado o asilado oficialmente no puedo participar y me quedo en el limbo, comentó. Su pasaporte vencido es un obstáculo más. Senadores estadounidenses han tratado de anticipar mi entrevista por lo de mi deporte y mi lucha en la calle en 2014, pero Migración es autónoma y hay mucha gente en espera, agregó.

En 2018, a pesar de las 82.258 solicitudes de asilo que han hecho los venezolanos desde 2014, las medidas de protección otorgadas fueron bajas. El Departamento de Justicia norteamericano, en su Oficina Ejecutiva de Adjudicación de Revisión de Inmigración, indicó en su informe de tasas de decisión de asilo por nacionalidad —datos hasta el 24 de octubre de 2018— que fueron concedidos 121 asilos a venezolanos y 111 negados.

Aumento de deportaciones

Cuando el Servicio de Ciudadanía e Inmigración deniegan la petición de asilo y la persona no tiene estatus legal, puede apelar en una corte al tiempo que se abre un proceso de deportación. La decisión de este caso puede demorar un par de años.

Henríquez sostiene que para 2019 el número de venezolanos en proceso de deportación va a aumentar. En 2018 el informe de Inmigración y Control de Aduana indicó que 336 venezolanos fueron deportados, mientras que en 2017 contabilizaron 248.

“No todas las audiencias están siendo positivas. Cada vez que hay una audiencia maestra [audiencias de presentación] lo que predominan en Miami son venezolanos, pero de manera abrumadora”, asevera Henríquez.


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