Las cocineras se arriesgan a preparar alimentos en fogones a leña solo porque se trata de niños que necesitan comer. Desde que inició el año escolar, en las 360 escuelas dependientes del gobierno de Rafael Lacava no ofrecen alimentación a los escolares porque no llega el PAE.

Valencia. La crisis por falta de gas doméstico se ha agudizado en el estado Carabobo. Durante esta semana se ha registrado al menos una protesta diaria por la falta de este rubro en diferentes comunidades de la entidad. La escuelas públicas dependientes del gobierno nacional no escapan de esta realidad y desde hace varios meses han tenido que recurrir al uso de leña para poder cocinar las comidas que ofrecen a los estudiantes.

El presidente de la Federación Venezolana de Maestros capítulo Carabobo, Guillermo Padrón, indicó que en 80% de las 690 escuelas que hay en la entidad cocinan a leña pues no reciben el despacho de gas por parte de la empresa PDV Gas Comunal. Asimismo, en las 360 escuelas que dependen del gobierno regional de Rafael Lacava, “ni siquiera cocinan alimentos porque en lo que va de año escolar 208-2019 no han sido abastecidos por el Programa de Alimentación Escolar (PAE)”.

El equipo de Cronica.Uno realizó un recorrido por varias escuelas de la región para constatar la falta de gas y pudo evidenciar que en los patios de planteles ubicados en los municipios Guacara y Valencia, hay rastros de los fogones que se utilizan para cocinar.

En la Escuela Diego Ibarra, ubicada en el municipio Guacara, cada mañana desde hace cuatro semanas, nueve cocineras arman un fogón a leña en el patio trasero de la institución.

“Hacemos esto porque están los niños de por medio, porque si no, no cocinaríamos, esto es paupérrimo. Muchos de ellos hacen a diario solo la comida que aquí les damos. No podemos darles alimentos de calidad porque no llegan, aquí ya no servimos ni pollo ni carne”, exclamó una de ellas a través de las rejas.

En la escuela Diego Ibarra hay capacidad para atender a unos 1700 estudiantes y actualmente hay una matrícula de 700 alumnos. Padrón detalla que la diáspora de alumnos y profesores alcanza 60% debido a las condiciones económicas.

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Lourdes, estudiante de tercer año de bachillerato de esa escuela, opinó que la comida que les ofrecen no es muy alta en nutrientes. “Nos dan arroz solo, o pasta blanca, o también nos sirven bollitos de masa sin mantequilla ni queso”.

A la adolescente, que quiere estudiar Medicina o Ingeniería Mecánica, no solo le preocupa su alimentación sino la calidad educativa. Desde que inició el año escolar no cuenta con profesores en las materias de Historia, Geografía, Física e Inglés. “Me preocupa que voy a ir la universidad sin estar bien preparada y yo quiero ser profesional”, dijo Lourdes.

Padrón manifestó con preocupación que la educación en la entidad va en declive pues la falta de educadores para impartir asignaturas y los servicios públicos inconstantes han llevado también a que se suspendan las actividades educativas, lo que ha afectado el cumplimiento del calendario escolar. Durante la primera semana de abril, a consecuencia del tercer apagón nacional, se impuso impartir clases por un lapso de tres horas diarias debido a la falta de luz y de agua.


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