Comerciantes de ropa hacen maromas para mantenerse a flote durante el mes en el que más vendían

Aunque los precios de la ropa están al alcance de pocos, los comerciantes redoblan esfuerzos para vender su mercancía sin saber si podrán reponerla. Luchar en contra de la hiperinflación, que acumuló 1.299.724 % en el último año, obliga al sector a mantener el aumento de precios que, muchas veces, le deja la mercancía en frío.

Caracas. La recesión económica que experimenta Venezuela ha puesto a inventar, durante el mes donde se registraban más ventas, a los comerciantes de ropa que intentan mantener a flote sus negocios. Así, el mercado La Hormiga de El Cementerio, reconocido por la venta de ropa al mayor, ahora ha tenido que ajustar sus ofertas al menudeo debido a la disminución de la demanda continua durante 2018. Según señalan, el aumento del dólar paralelo les exige a ellos y a los clientes pagar alrededor de dos salarios mínimos por un pantalón para dama, caballeros o niños.

En un país donde la belleza suele ser un factor cultural muy relevante, abundan las oferta de ropa para damas “porque son ellas las que siempre se compran algo”, pues en este mercado caraqueño, se ofrecen pantalones tipo jean, de tela strech, desde 6000 hasta más de 15.000 bolívares soberanos. Las camisas se ofrecen desde 1500 en adelante y los vestidos rondan el orden de los 3500 bolívares. Pero estas cifras no son accesibles para todas las venezolanas, pues el salario mínimo apenas alcanza los 4500 bolívares soberanos y se destina, casi en su totalidad, a la compra de alimentos.

Para los hombres, una muda de ropa (camisa y pantalón) puede costar alrededor de 10.500 bolívares como mínimo. Cada prenda se vende desde Bs. S. 3500 y Bs. S. 7000, respectivamente. La ropa interior es otro gasto que sobrepasa más de medio salario mínimo: en el mercado Cruz Verde de La Hoyada se ofrecen paquetes de tres prendas, para mujeres u hombres, entre 2000 y 3000 bolívares soberanos.

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Foto: Luis Morillo

Aunque estos precios parecieran ser exorbitantes, los comerciantes hacen maromas para vender su mercancía y pocas veces tienen la seguridad de reponerla. Luchar contra de la hiperinflación, que acumuló 1.299.724 % en el último año, obliga a los comerciantes a mantener el aumento de precios que, muchas veces, les deja la mercancía en frío. Por esto, han rebajado a menos de 30% el porcentaje de ganancia y lanzan ofertas de último minuto para concretar ventas. Asimismo, advierten que las telas, su materia prima, se cotizan en dólares. Por esto calculan que una camisa podría costar entre 3 y 5 dólares, mientras que los pantalones oscilan entre 8 y 10 dólares.

El Gobierno ha tratado de paliar las dificultades económicas de la población distribuyendo mercancía importada a precios “accesibles” en tiendas de Sabana Grande y el centro. Pero el precio de estas sigue alejada de lo que perciben los ciudadanos asalariados: pantalones de tela para hombres en Bs. S. 1936; camisas para niños en Bs. S. 860; Pantalones de dama en Bs. S. 4524.

Foto: Luis Morillo

Vestir a los niños es la prioridad

La ropa infantil se ubica en precios similares. Por ejemplo, los pantalones para niños y niñas se ofrecen entre 8500 y 12.000 bolívares soberanos; las camisa oscilan entre 1500 y 2000 bolívares y los conjuntos para bebés se pueden pagar desde Bs. S, 1800.

Calzado

Foto: Luis Morillo

En cuanto a calzado se puede ubicar zapatos de plástico desde 3.900 bolívares en el bulevar de Sabana Grande. No obstante, zapatos confeccionados con otros materiales pueden aumentar su monto hasta 39.000 bolívares, lo cual equivale a ocho salarios mínimos. Según el gerente de una tienda en Plaza Venezuela, lo más buscado son los zapatos de tela para niñas, que rondan los 7000 bolívares y sobre esto, agrega que cuando el calzado sobrepasa los 10.000 bolívares soberanos, “son difíciles de vender”.

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