Crónica.Uno ha registrado cuatro fallecidos y 17 heridos por quemaduras tras la manipulación de estas lámparas artesanales. 

Caracas. “¿A quién se le echa la culpa? A Maduro, a nadie más”, dice Cristian Mosquera. Su padre murió por quemaduras de segundo grado luego de manipular una lámpara de gasoil. El accidente ocurrió el pasado martes 9 de abril cuando en Caracas se fue la luz por dos horas, entre las 11:30 p. m. y 2:30 a. m. 

El papá de Cristian tenía 67 años. Se llamaba Pablo Mosquera y era mecánico. Desde hace 40 años vivía en San Pedro, sector El Calvario.

Esa noche, Pablo estaba solo en su casa. Su esposa se encontraba en Los Teques en casa de su hijo, ayudándolo a cuidar los nietos. A la mañana siguiente que llegó a El Calvario, la mujer encontró a su esposo herido envuelto en una sábana. Inmediatamente, la pareja de Pablo lo llevó hasta el Hospital Lídice, ubicado en La Pastora. Pero el cuerpo de Pablo no resistió las quemaduras. Murió el sábado 13 de abril al mediodía. La cara y el torso fueron las partes que se vieron más afectadas por el accidente. 

En medio de la crisis del servicio eléctrico, Crónica.Uno ha registrado cuatro fallecidos y 17 heridos por quemaduras tras la manipulación de estos “mechuzos” en las últimas tres semanas en cinco estados del país. En su mayoría han sido niños menores de 10 años. Esto ocurre en un país en el que no existe unidad pediátrica de quemados y la de adultos, ubicada en Maracaibo, estado Zulia, no ha funcionado de manera regular en los últimos años. Además, esta es una de las regiones que se ha visto más perjudicada por los apagones nacionales. 

“La culpa es de Maduro y nadie más. Por su culpa no tenemos luz y por eso la gente debe realizar estos mechuzos”, comentó Cristian.

La esposa de Pablo no ha procesado la muerte y tampoco tolera tanta injusticia. “Mi mamá no se imagina viviendo fuera de esa casa y sin su esposo”, agrega el hijo de la víctima.

Lee también
Vecinos de Lídice están atados de manos entre representantes del Clap y grupos de choque

La hiperinflación es lo que ha motivado a muchos a realizar estas lámparas artesanales. Tres velas cuestan 15.000 bolívares, casi un sueldo mínimo completo, que es de 18.000 bolívares.


Participa en la conversación