La compañía inaugurada en 1977 llega a un nuevo aniversario inundada en quejas de sus usuarios y, a la vez, de esperanza de que la buena prestación del servicio vuelva a ser la carta de presentación del subterráneo.

Caracas. Seguridad, respeto a las normas, limpieza y mejoras en la prestación del servicio fueron las exigencias hechas por los usuarios del Metro de Caracas, cuya empresa a cargo de la operatividad y mantenimiento, la Compañía Anónima Metro de Caracas, llegó este 8 de agosto a 42 años de su fundación. 

Los orígenes de la institución se remontan a 1976, con la creación de la Oficina de Proyectos y Obras del Metro de Caracas, adscrita a la Dirección General de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas, y que inició sus actividades con la licitación pública internacional de los equipos para la línea Propatria-Palo Verde. 

En abril de 1977, la misma pasa a depender del Ministerio de Transporte y Comunicaciones y el 8 de agosto de ese año se funda la compañía encargada de mantener en funcionamiento el sistema subterráneo caraqueño. 

La primera etapa del servicio se inauguró el 2 de enero de 1983, con el tramo Propatria-La Hoyada y, desde entonces, 50 estaciones han sido construidas, además de conexiones con otros sistemas manejados por la misma empresa, como el MetroCable de San Agustín, el Metro Los Teques y el CableTren de Petare, así como los sistemas superficiales Metrobús y BusCaracas.

Sin embargo, lo que otrora fue aupado como la gran solución para Caracas, hoy se ha vuelto un dolor de cabeza para sus usuarios, quienes, lejos de “celebrar” un nuevo aniversario de la compañía, demandan mayor calidad en el servicio, así como la culminación de obras prometidas desde hace años por autoridades de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. 

Más limpieza en los vagones y andenes y menos retrasos se encuentran entre las exigencias de usuarios consultados por Crónica.Uno en un recorrido por estaciones de las líneas 1 y 3 del sistema.

Sandra Pineda, de 53 años, afirmó que lo que ve diariamente cada vez que ingresa a las estaciones dista mucho de los primeros años de funcionamiento. 

Hasta hace unos años uno podía prever a qué hora iba a llegar a tal estación. Eso ya no es posible, yo llevo aquí [en la estación Coche] más de media hora esperando un tren y nadie dice nada por los parlantes, señaló. Sandra dice ser testigo del buen funcionamiento que caracterizaba a este servicio, especialmente por su rapidez, seguridad y aseo.

Los malos olores en las estaciones producto de la falta de operativos de limpieza continuos y la conducta de ciertos usuarios que orinan o dejan desperdicios en espacios poco transitados, empeoran la experiencia de los ciudadanos que no tienen otra opción sino “acostumbrarse” ante la crisis de transporte superficial que reina en todo el país. 

Fotos: Luis Morillo

La “cultura Metro” es lo que más añoran quienes pudieron disfrutar los beneficios de este sistema de transporte en su mejor época. Los “circule siempre por su derecha”, “dejar salir es entrar más rápido” y “evite ingresar al sistema con paquetes de gran tamaño” quedaron en el olvido de parte de los usuarios, quienes, ante la falta de autoridad en las estaciones, “hacen lo que les da la gana”, según expresó un hombre de edad avanzada consultado en Plaza Venezuela. 

Antes el Metro era sinónimo de modernidad, orden, respeto. Eso se perdió, ahora ves cómo dejan entrar gente ebria a las estaciones, personas con mascotas en los brazos y con cinco maletas. Todo eso incomoda a quienes queremos llegar a nuestros destinos, pero las autoridades ni le paran, dijo Cristóbal Centeno, mientras esperaba a su hermano en la transferencia de la línea 1 con la 4.

Las quejas, sin embargo, no se limitan al transporte subterráneo. A pocos metros de Cristóbal, en la plaza Bolivia, usuarios de la rutas de Metrobús Plaza Venezuela-Las Palmas y Plaza Venezuela-Colinas de Bello Monte esperan pacientemente el arribo de una de las dos unidades que «de vez en cuando” prestan servicio.

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El 4 de octubre de 1987, cuatro años después de la inauguración del subterráneo, la C.A. Metro de Caracas dio inicio a este sistema que complementaría al servicio de trenes y permitiría llegar a otros sectores de la ciudad. Hasta noviembre del año pasado, tan solo 50 de las 400 unidades estaban operativas para las 48 rutas urbanas y suburbanas que, en teoría, prestan servicio.

Personas consultadas por Crónica.Uno mencionaron que el promedio de espera en las paradas puede ser de hasta más de 45 minutos, dependiendo de la hora, y que la escasa alternativa de transporte hacia sus destinos los obliga a optar por el Metrobús.

Personas abordando una unidad de Metrobús que cubre una ruta alterna durante la interrupción de servicio de Metro. Foto: Luis Morillo.

En Ciudad Tiuna —complejo habitacional creado por Hugo Chávez dentro de los espacios del Fuerte Tiuna, al sur de la ciudad— las personas no solo deben lidiar con el tiempo de espera en las paradas, sino con la extensa ruta que recorre la única unidad disponible y bajo riesgo de no poder abordarla, dado que a veces está hasta el tope. 

El caso de Colinas de Bello Monte es el más notorio: a finales de 2015 fue inaugurada, a medias, la estación que colinda con ese sector. Desde entonces, los retrasos en la línea Zona Rental-Zoológico-Las Adjuntas agobian aún más a los habitantes y trabajadores del suroeste caraqueño. Hasta mayo de este año, la ONG Familia Metro contabilizó 9576 fallas “de todo tipo” en el subterráneo

La culminación de obras pendientes es otra de las exigencias de usuarios de todas las líneas. Precisamente durante la inauguración de la estación Bello Monte, Nicolás Maduro prometió que en 2016 estarían listas el resto de las estaciones de la línea 5, pero hasta el momento ni siquiera esa estación ha sido completada.

Yo trabajo en Chuao y muchas veces no tengo suficiente efectivo para ir y venir en camioneta hasta Chacaíto. Si la línea 5 estuviera terminada, aliviaría mucho el trajín de las personas, expresó una joven que esperaba sentada en Plaza Venezuela.

El MetroCable de Antímano, la conexión entre las estaciones La Rinconada y Zoológico y las líneas 2 y 3 del Metro Los Teques por ahora siguen en el imaginario de los caraqueños, quienes, ante la falta de respuesta de las autoridades al respecto, tienen que conformarse con ver dichos proyectos plasmados en afiches de los vagones. Mientras tanto, muchos esperan que el Metro vuelva a ser «la gran solución para Caracas».


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