Un estudio de More Consulting, elaborado en agosto de este año, revela que solo 33 % de los trabajadores encuestados dice que sus ingresos provienen del salario formal. El resto, casi 70 %, los obtiene del sobretrabajo.

Caracas. El sociólogo Luis Pedro España analiza el peso del salario oficial en Venezuela y concluye que la población no vive con un dólar al mes. “Eso es sencillamente imposible”, dice en un video de cuatro minutos. Una encuesta de la firma More Consulting revela que en la actualidad el venezolano se mantiene del sobretrabajo. La reventa de productos, la compraventa de divisas o las reparaciones de aparatos, son las actividades adicionales que tienen más peso.

El 26 de septiembre el salario mínimo en el país equivalía a $1,93, según la tasa del Banco Central de Venezuela (BCV). La oferta salarial en el sector privado es superior a la del público. Sin embargo, desde hace dos años el trabajo informal gana más partidarios, a medida que el sueldo se diluye.

Solo 33 % de los trabajadores encuestados en agosto dijo que sus ingresos provienen del salario formal. El resto, casi 70 %, los obtiene del sobretrabajo. «La crisis lleva a los venezolanos a realizar otras actividades para complementar lo que perciben», explica el especialista. Por esa razón cerca de 56 % dedica más de 10 horas semanales a trabajos extras. España agrega, en el audiovisual reseñado en La Gran Aldea, que la indexación del salario mínimo y del salario integral fue una política de remuneraciones hasta 2016 y 2017, ya no lo es.

A juicio del sociólogo, las remesas “lucen sobrevaloradas en el discurso público, como fuente de ingresos”. Apenas 3 % de las personas consultadas expresó que la mayor parte de sus ingresos provenían de remesas o ayudas desde el exterior. Además, añade que los bonos y las pensiones que asigna el gobierno de Nicolás Maduro, a través del carnet de la Patria y otros programas sociales, parecen más importantes para la población de lo que se percibe.

La hiperinflación llegó a la vida de los venezolanos a finales de 2017, desde entonces las medidas que dice haber tomado el ejecutivo para frenarla no lo han logrado y mientras tanto la gente ve cómo los sueldos “se les vuelven sal y agua”. En mayo el BCV divulgó cifras del desempeño de la economía, donde la inflación de 2018 cerró en 130.060 %.

Robert Mendoza trabaja en una tienda de lunes a sábado. Entra a las 10:00 a. m. y se marcha a las 5:00 p. m. Su salario mensual es de 500.000 bolívares, unos 12 salarios mínimos y $23,91 llevados a la tasa oficial. “Cuando llega la quincena uno ya la tiene endeudada”, dice con hastío, sentado en la entrada del local. Robert tiene 21 años y dos hijos, así que él espera un aumento de salario para comprar comida.

El estudio de More Consulting revela que en el sector formal 40 % de los entrevistados dedica entre 31 y 40 horas de trabajo a la semana, 23 % más de 40 horas, 14 % menos de 10 horas, 13 % entre 10 y 20 horas, mientras que 10 % entre 21 y 30 horas. Alrededor de 60 % dedica 40 horas a la semana, pero también cerca de 40 % dice que dedica menos de 20 y esas horas las invierte en actividades adicionales.

Entre los encuestados 44 % dijo que le dedica tiempo a algún tipo de trabajo a destajo que le toma menos de 10 horas, pero casi 56 % expresó que destina más de 10 horas adicionales a la semana a estas actividades extras.

«No son las mismas ventas»

«Siempre he trabajado por mi cuenta, pero he pensado en irme para explorar, sobre todo, para comparar, porque ya no se gana igual -no son las mismas ventas-«, dice Marisol Vásquez, quien tiene un puesto con alimentos cerca del puente de Fuerzas Armadas. Unas 48 horas semanales dedica la mujer a esta actividad. Hasta hace dos años podía parar uno o dos días a la semana, no obstante, explica que ahora «se trabaja más» y pasa meses en los que debe hacerlo corrido. El sobretrabajo para la mujer de 47 años es el que ella misma se impuso a pesar de no tener patrono. La mesa con sombrillas la arma a las 8:00 a. m. y la recoge a las 4:00 p. m, en ella ofrece huevos, azúcar, café y en otra cintas y encajes para la costura.

En 2017 la Encuesta Sobre Condiciones de Vida en Venezuela (Encovi-2017), elaborada por las universidades Católica Andrés Bello, Simón Bolívar y Central, advertían que el sector laboral se encontraba altamente intervenido por el Estado, había excesivas restricciones a la libertad empresarial, inseguridad jurídica y desestímulo a la inversión. Además, estaba impactado por la depresión económica y la hiperinflación. Para entonces la tasa de desempleo era de 9 % y el trabajo informal comenzaba a superar al formal. De 2014 a 2017 la población que trabajaba por cuenta propia pasó de 30, 6 % a 37,5 %.

Jubilarse, pero no para descansar

Hace cuatro años se jubiló como docente y ahora trabaja en una tienda de equipos eletrodomésticos. Aparenta unos 56 años y sus mejillas delgadas hablan antes. Niurka vende láminas de madera y medicinas en su tiempo libre, lo hace para aumentar los ingresos. El sueldo que recibe en el local es de unos 100.000 bolívares, aunque esto puede variar en el mes, debido a que les pagan por comisiones. Tiene una hija de 18 años en la universidad y explica que por esa razón no puede trabajar. Esta semana la joven compró una libreta en Bs. 90.000, casi lo que la madre gana al mes.

Niruka cuenta desde el mostrador que ella no se lo puede costear, así que un hermano la ayuda. «Pego un grito y le digo le falta tal cosa, porque yo con lo que gano, no puedo», agrega. Solo dos mujeres atienden en local que luce casi vacío, a pesar de las máquinas de ejercicio que están en la entrada. Las vendedoras relatan que han despedido a casi todo el personal. Ahora ellas hacen de cajeras, de vendedoras y el aseo. Las labores allí dentro se multiplican, pero no sus ingresos. A pesar de que la tienda acepta pagos en dólares, las mujeres señalan que los bonos que reciben son pocos y en bolívares.

El 14 de enero de este año durante la presentación de la Memoria y Cuenta 2018 Nicolás Maduro dijo que la tasa de desempleo cerró en 6 % en 2018 y que el empleo formal se ubicaba en 60 %. “2018 ha sido un año donde hemos mantenido la tasa de empleo, el porcentaje de empleo formal protegido y hemos continuado con la estabilidad laboral como fórmula de protección a la clase obrera. (…) El año 2018 con el Programa de Recuperación Económica y Prosperidad salarizamos nuevamente los ingresos de la clase obrera y los trabajadores entienden muy bien mi lenguaje”. El año pasado Maduro aplicó seis aumentos salariales. En lo que va de 2019 el sueldo ha sido ajustado dos veces. A principios de septiembre, cuando el mandatario prometió medidas económicas, se incrementaron las protestas de los sindicatos que exigían salarios dolarizados que compensen la canasta alimentaria. No obstante, los días corrieron y el Ejecutivo no volvió a mencionar el tema.

En medio de una emergencia humanitaria compleja, que el gobierno de Nicolás Maduro reconoció este año al permitir la asistencia de la Cruz Roja Internacional, bajos salarios, inseguridad y fallas constantes en los servicios básicos, el éxodo aumenta. El último informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) reveló que el número de migrantes y refugiados venezolanos se ubica en 4.001.917. La fuga de talentos es un reto para las empresas, que también están afectadas por la contracción de la economía, algunas ofrecen salarios por encima del sector público e incluyen nuevos incentivos para retener a los trabajadores.

El sector industrial paga unos cuatro salarios mínimos

En los últimos 20 años el sector industrial perdió 50 % de los trabajadores. En la actualidad las industrias manufactureras emplean a 500.000 personas –de manera directa e indirecta–, según datos a los que tuvo acceso Crónica.Uno. La mayoría de las industrias manufactureras lo mínimo que paga a los trabajadores son cuatro salarios mínimos, 160.000 bolívares. Además, ofrecen bonificaciones mensuales o bimensuales, algunos de ellos en divisas. El sector también aplica otros beneficios como la venta de pollo o huevo que ofrecen a precios por debajo de los del mercado.

Las industrias operan a 19 % de su capacidad. Algunas tienen capacidad ociosa, debido a la caída del consumo, esto genera que algunas mantengan a los trabajadores, así no haya actividad. De acuerdo con una fuente del sector, quien prefirió mantener su nombre en reserva, los patronos deciden retener a los empleados por la incertidumbre de no saber cuándo se reactivarán las industrias. Además, explica que sale más costoso formar a un trabajador desde cero. Para 2019 el sector manufacturero cuenta con unos 2800 establecimientos industriales, mientras que el parque industrial es de 2600. En el año 98 con la llegada de Hugo Chávez al poder existían 12.000 industrias.

La banca pública paga unos tres sueldos mínimos

El sector bancario empleaba hasta agosto de 2019 a 51.169 trabajadores. Entre agosto 2018 y agosto 2019 la disminución es de 9,68 %. Sin embargo, entre enero y agosto de 2019 se fueron 3947 empleados lo que representa 7,16 % de los 9,68 % que han dejado de prestar sus servicios tanto a la banca pública como la privada en el último año, de acuerdo con cifras de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario.

Una fuente del sector, quien prefirió mantenerse en anonimato al no estar autorizada para dar la información, explica que lo mínimo que paga uno de los cuatro bancos del Estado es 126.000 bolívares, lo que equivale a tres salarios mínimos. Esto lo perciben mensajeros, asistentes, secretarias, recepcionistas, entre otros. La institución otorga un bono de responsabilidad de unos Bs. 100.000, y en ticket de alimentación Bs. 100.000. Además, asignaba bonos por hijos de Bs. 50.000 y primas por estudio y antigüedad de Bs. 16.000, hasta septiembre de este año.

La entidad bancaria no paga bonos en dólares a los trabajadores, dice la fuente, esta es una modalidad que ha ganado peso en el último año, debido a la devaluación del bolívar y a la dolarización de la economía. No obstante, agrega que solo los empleados del área de tecnología perciben una bonificación en divisas que es pagada en euros al cambio oficial. Anteriormente, los empleados recibían una bolsa de alimentos, pero desde hace casi un mes no llega, al igual que las ventas de embutidos o pollo a la que los empleados no han podido acceder desde agosto.

Empresas en Maracaibo pagan entre uno y ocho sueldos mínimos

Una encuesta cualitativa elaborada por la Cámara de Comercio de Maracaibo revela que 50 % de las empresas paga ocho salarios mínimos a sus trabajadores, 26 % de seis a ocho, 24 % de dos a cuatro, 16 % de cuatro a seis y 8 % expresó que paga un salario mínimo. Asimismo, 95 % de las compañías dijo que paga beneficios adicionales a sus empleados, apenas 5 % respondió que no. Entre esos beneficios adicionales 32 % de las empresas encuestadas expresó que paga las rentas de celulares de sus trabajadores, 59 % otorga una bonificación en divisas, 51 % en transporte, 47 % bolsas de comida, 46 % bonificación en bolívares, 13 % días libres y 7 % otros.

La mayoría de los privados manifestó que la motivación para otorgar bonos adicionales era retener a los empleados. Otros manifestaron que era para recompensarlos, incentivar la productividad y potenciar los objetivos. El ausentismo laboral también marcó el estudio.

La ONG Ciudadanía en Acción asegura que 60 % de la población más pobre, que incluye los quintiles 1, 2 y 3, percibe unos 6,6 salarios mínimos, esta medición incluye aportes directos del Estado. Según la organización, la mayor asignación por parte del Gobierno se hace a través de Hogares de la Patria, bonificaciones que van entre 40.000 y 50.000 bolívares. En los ingresos laterales que incluyen los trabajos a destajos o informales los venezolanos registran 4,7 salarios mínimos de ingresos propios, 1,5 equivalen a las transferencias del Estado. Las actividades por cuenta propia, el sobre tiempo que la población dedica a ellas y la venta de objetos personales, se han convertido en la «política salarial» que los venezolanos han hallado como una salida, frente a un salario formal que se evaporó hace más de un año.

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