El caraqueño Wilfred Vásquez se convirtió en apenas el tercer fusta novato que gana la prueba más importante del calendario hípico venezolano.

Caracas. Solo con participar en el Clásico Simón Bolívar, el aprendiz Wilfred Vásquez quedaba tan satisfecho que aseguró hace pocos días que vivía un sueño al estar sobre los lomos de Apistos, un veterano corredor de cinco años conocido por su mal genio y sus lesiones de tendón.

Por eso es entendible que el jinete caraqueño de apenas 17 años de edad se quedara prácticamente sin palabras al trasponer la meta en ganancia y anotarse la carrera que algunos jockeys de jerarquía y largas trayectorias nunca pudieron ganar.

Vásquez entró a la historia de la magna prueba del hipismo venezolano al convertirse en apenas el tercer fusta novato desde 1946 que gana la selectiva en honor al Padre de la Patria. En 1968, Adone Bellardi ganó el Simón Bolívar con Vivo a los 18 años y, en 1984, Pedro Monterrey tenía 23 cuando cruzó el disco como líder sobre Kabakán.

Se lo dedico a mi abuelo que está en el cielo, alcanzó a decir el piloto, quien atribuyó su éxito en la prestigiosa carrera a las indicaciones que le dio el entrenador Fernando Parilli. Me dijo que lo hiciera rematar en un solo envión, explicó Vásquez, sustituto de Carlos Rojas en Apistos ante la disconformidad del trainer con la conducción del más experimentado Carlos Rojas en el Clásico Presidente de la República.

Cumplió las instrucciones a la perfección, resaltó Félix Vásquez, también jinete en La Rinconada y padre del inesperado protagonista de la última reunión de carreras de 2020 en el óvalo de Coche.

Y es que lejos de parecer un novato, Vásquez se destacó por llamar a correr a Apistos a la entrada de la recta final, justo el momento preciso para desplazar a tiempo al triplecoronado Raffstar. Además tuvo el cuidado de evitar tropiezos en una carrera de milla y media y que este año reunió a 12 ejemplares, lo que naturalmente supone mayor tráfico en el recorrido.

El aprendiz estuvo a punto de no cumplir su sueño de participar en el Simón Bolívar por dos razones: el sábado tuvo una aparatosísima rodada sin consecuencias con la yegua Capadoccia en la séptima del programa y, a principios de año, planeaba emigrar al norte, pero no pudo irse por problemas de visado. Como “lo que es del cura va para la iglesia”, el “joven maravilla” cerró 2020 con 19 victorias y un lugar en la historia del premio más codiciado.

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