A la ciudad están entrando cerca de 12.000 litros de agua por segundo. Las comunidades que se encuentran en los sectores de las partes altas están entre los más afectados. El servicio no les llega por tuberías, pero tampoco les mandan cisternas.

Caracas. En los últimos días se han registrado protestas en La Vega, Lomas del Ávila, en la Panamericana y en Cumbres de Curumo por la falta de agua potable. Pero la sequía va más allá: se apoderó de El Junquito, Caricuao, La Candelaria, San José, El Valle, Coche, Catia, La Pastora, Campo Rico, El Llanito y barrio José Félix Ribas de Petare. Ya van más de cuatro años que Hidrocapital aplica el alicate con severidad. Primero se cubrió con el fenómeno climatológico El Niño y ahora dice, según los vecinos, que la población ha crecido.

También en Baruta y Chacao hay comunidades con los grifos secos. Hay vecinos que reportan que solo les envían media hora por tuberías, otros denuncian que dos horas, algunos dicen que han pasado más de 20 días secos, evidenciándose con esto la violación sistemática de este derecho humano por parte de las autoridades locales y nacionales.

Hablar de la falta de agua potable en Caracas es llover sobre mojado. Pero, aunque resulte un lugar común, no lo es el hecho del reforzamiento de las calamidades de la población, que no solo cargan tobos, almacenan hasta por 15 días, pagan cisternas, sino que ahora sufren dolores de espalda, pierden horas de trabajo, migran de comunidad para lavar ropa y asearse, se desvelan toda una madrugada para poder llenar los envases, hacen canales en sus techos para recoger el agua de las lluvias; toda una estrategia obligada ante la falta de respuesta de Hidrocapital, ente que debe tener los archivos repletos de solicitudes, ninguna atendida oportunamente.

Las comunidades están organizadas en grupos de WhatsApp para informarse de los cortes y de la reposición del servicio, así como en mesas técnicas, en comités de derechos humanos; sin contar las organizaciones políticas ligadas al oficialismo (Clap, UBCh, jefes de cuadra) que también hacen vida en las comunidades y que entre sus competencia se les asignó el tema de la falta de agua potable.

El asunto es que, aun con todo ese andamiaje de organización vecinal, el agua potable no llega, “y no llega porque no hay inversión en los sistemas Tuy I, II y III. Hay un desmantelamiento institucional y operacional de tal magnitud que no permite gerenciar bien la potabilización y distribución del agua”, dijo una fuente cercana a Hidrocapital, quien además denunció que desde hace muchos años hay zonas en las que no se hace medición de consumo.

En noviembre pasado, el ingeniero Jesús Vásquez, director de Monitor Ciudad, dijo al portal Banca y Negocios que la hidrológica, de tener 400 cuadrillas de servicio, solo tenía para la fecha 40.

En esa misma oportunidad indicó que uno de cada cinco caraqueños deja de recibir agua durante la semana, y destacó que quienes pudieron disfrutarla durante la semana, tuvieron en promedio 54 horas el servicio. Lo que significa que estuvieron 70 % del tiempo sin agua potable o el equivalente, entonces: de los 30 días del mes solo se tuvo servicio por nueve días.

falta de agua potable
Fotografia: Luis Morillo

Para el mes de febrero de 2021 la situación está más caótica, puesto que Vásquez consideró que a Caracas están entrando 12.000 litros de agua potable por segundo. Hace 20 años entraban a la ciudad 20.000 litros por segundo.

Caracas se surte de los embalses Camatagua y Taguaza, cuyo sistema está distribuido en tres grandes tuberías llamadas Tuy I (abastece el oeste de la ciudad), Tuy II (surte el este) y Tuy III (que suministra tanto al oeste como a una parte de Baruta). Se planeó el Tuy IV, que fue la inversión hidráulica más ambiciosa de la gestión del fallecido Hugo Chávez, por 880 millones de dólares. 72 kilómetros de tubería conectarían el Sistema Tuy III con un embalse alimentado por el río Cuira, una obra que ya estaba planeada desde 1982.

Una nota de Efecto Cocuyo de junio de 2018, destacó que la Sociedad de Ingenieros Hidráulicos denunció a finales del 2015 que la construcción estaba paralizada, a pesar de que en diciembre el presidente Nicolás Maduro aprobó 2799 millones de bolívares y 96 millones de dólares del Fondo Chino, “aunque en ese momento no habló del Sistema Tuy IV sino que lo presentó como un proyecto novedoso, aunque con lo previsto originalmente: un proyecto de agua para toda esta región, de Petare Norte, La Dolorita, Mariche, también para Guarenas, Guatire, inclusive pudiéramos estar aspirando más allá, al estado Vargas”, se lee en la nota.

El Tuy IV fue otro de los jarrones chinos del gobierno. Y aquí la única verdad es que, de acuerdo con el informe de 2018 (datos vigentes para la fecha) de la Fundación Agua Clara, 82 % de la población, equivalente a 28.621.000 de personas, no recibe agua potable de manera continua. La que recibe, esporádicamente, es de dudosa calidad.

Ese mismo estudio de Agua Clara señala que la falta de mantenimiento de las redes de distribución agudiza la falta de agua potable, y que el poco trabajo preventivo de las conexiones domiciliarias provoca pérdidas de 5400 litros por segundo de agua potable ya tratada.

A ello añaden una red de distribución de agua potable sin mantenimiento; bombas, válvulas y tuberías con tiempo de vida útil vencido y sin posibilidad de ser reemplazadas. A lo sumo, se han recibido algunos tubos nuevos en algunas partes de la red. No obstante, la vida útil de la red ya se cumplió.

“En 1943 nace del Ministerio de Obras Públicas el Instituto Nacional de Obras Sanitarias, INOS, encargado de allí en adelante y por más 40 años del abastecimiento y saneamiento urbano. Las construcciones fueron calculadas para una vida útil de 30 a 40 años. Cumplidos esos tiempos no ha habido obras de reemplazo planificadas ni el mantenimiento requerido para extender su utilidad. Sólo reparaciones por emergencia”, se desprende del informe.

A nivel local, hay otros argumentos como que por el fenómeno climatológico El Niño, en 2016, se tuvo que hacer un plan de abastecimiento especial (racionamiento). Dos años antes ya los 18 embalses venezolanos presentaban niveles críticos y no se atendieron a tiempo y Camatagua, el principal de la región central, tenía agua para 400 días.

Ese plan fue severo. Tres, cuatro y hasta cinco días secos en muchos sectores, y con el paso de los años no fue minimizando su recorte sino que se recrudeció la falta de agua potable.

agua potable
Foto: Tairy Gamboa

Orlando del Valle, integrante de la mesa técnica de agua de las Minas de Baruta, hizo referencia al fenómeno El Niño:

En ese momento nos aplicaron un recorte por la poca capacidad de los embalses, pero eso se hizo permanente, más bien Hidrocapital sigue anclado en esa política y ahora nos dice que la población ha crecido. Insisten en enviar agua 48 horas a la semana a las partes bajas y 28 mensual a las altas. Ya El Niño es un adulto y siguen afectando el consumo de las poblaciones más vulnerables. Eso no puede ser, es tan grave esto que en el caso de las partes altas nos han informado que si no hay averías en el sistema se cumple ese ciclo de 28 horas, de lo contrario, podríamos pasar hasta un mes sin agua.

Contó que en la zona alta estuvieron ocho meses sin agua y que luego de tantas presiones, hicieron unas maniobras que se resumen en quitarle el servicio a un sector para enviarlo a otro. «Todo esto es inexplicable cuando la realidad es que Hidrocapital no está produciendo el agua que necesita la ciudad y no se ve la intención de subsanar el problema, sino de apretar más la tuerca.

Zonas como El Naranjal, Las Danielas (en estas dos hay más de mil familias afectadas) y las calles Bolívar norte, Mirador y Victoria están entre las más afectadas. Mientras en la parte baja y Anacoco, en la zona alta, han pasado hasta seis años sin agua. “Con el agravante de que hay problemas de salud por la proliferación de piojos, sarna, tuberculosis y ahora el virus, y no quieren enviarnos el agua”.

Fotos: Tairy Gamboa

Eso pasa en Baruta, hacia el este de la capital. Pero en el oeste no hay diferencia. En Caricuao, por ejemplo, a partir de febrero de 2016, también aplicaron el mismo plan de distribución de agua potable.

Y así nos quedamos, con al menos tres o cuatro días completos sin agua. En esa fecha, la quitaban los jueves -cuando mucho los viernes en la mañana- y regresaba los domingos en la madrugada. La situación se descontroló a raíz del apagón nacional del 7 de marzo de 2019. Desde entonces el agua dejó de llegar los domingos de madrugada y empezó a entrar en la tarde, si acaso en la noche o los lunes, como ha sucedido estas dos últimas semanas, dijo Carolina Duran.

En Caricuao los cortes se aplican por sectores: cuando UD7, UD3 y UD2 tienen agua; UD1, UD4, UD5 y UD6 no tienen. “Lo que pasa es que en el caso de los sectores UD4 y UD5 toda la vida han tenido fallas. Los que estamos empezando la parroquia (UD7), no».

Otro de los aspectos que se señalan sobre el tema es el manejo del recurso de forma política, pues el servicio ha funcionado sábados en la noche, coincidiendo con procesos electorales: “Por ejemplo, el sábado 5 de diciembre, previo a las elecciones de la AN. Y así pasó con las elecciones para gobernadores y alcaldes, tuvimos el servicio”.

En Coche también la quitan de miércoles a domingo, la misma rutina en La Vega y Montalbán. Vecinos de Coche se han organizado y en sus carros particulares han ido a buscar al obrero que debe abrir la válvula los domingos en la tarde.

En La Vega —uno de los sectores más castigados en lo que va de año— por el contrario, la solución ha sido tomar la calle como forma de protesta y hacer bulla por las redes sociales.

A mediados de 2020, la Alcaldía de Caracas se lanzó con el Plan Agua para Caracas, con el cual, presuntamente, estaban distribuyendo más más de 1,1 millones de litros de agua potable diarios en los diferentes sectores donde se presentan irregularidades en el suministro.

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Foto: @ErikaPSUV

Para ello contaban con 23 camiones, 18 cisternas con capacidad de 35.000 litros y cinco cisternas con capacidad de 10.000 litros. En La Vega, en El Valle, en Las Mayas, en La Candelaria y San José, por citar varias zonas críticas, dicen que no han visto esos camiones. Sin embargo, en el terminal de Nuevo Circo, en La Hoyada, están estacionadas más de una docena de cisternas para distribuir agua potable, muy bien apiladas y casi sin uso.


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