Con flexibilización de la jornada, colegios privados han impartido actividades académicas. La Andiep señaló que 35 % de sus instituciones se mantienen abiertas. La organización advirtió que no se puede paralizar la educación y destacó la necesidad de permitir trabajar a los colegios que cuenten con los servicios básicos. El Ministerio de Educación hizo un llamado de atención a los planteles que abrieron pese al anuncio de suspensión.

Caracas. “Mi hijo siempre me pregunta dónde hay luz para saber si podrá ir al colegio”, cuenta Valeria Ramírez, educadora y madre de Sebastián. El niño tiene cinco años de edad y ha sido uno de los pocos estudiantes que en marzo tuvo más de 8 días efectivos de clases.

Algunos colegios privados han decidido recibir a los estudiantes pese a los cortes de luz. En el caso de la Asociación Nacional de Instituciones Educativas Privadas (Andiep) –que agrupa a 135 planteles– 30 % de los colegios mantienen sus puertas abiertas. En algunos casos la asistencia ha sido de 40 %.

Tenemos que tener las puertas abiertas para que el conocimiento no se pierda. Estamos trabajando sin la obligatoriedad del uniforme, de hacer evaluaciones o firmar asistencia, señaló Fausto Romeo, presidente de la Andiep.

Sebastián estudia en un colegio privado del este de Caracas. La directiva de este plantel, el personal obrero y docente, más la sociedad de padres y representantes acordaron hace unas semanas mantener la rutina escolar para no perder más días de clases.

Se hizo un grupo matriz a través de Whatsapp donde está incluido un papá por cada sección. Cada día se va decidiendo, de acuerdo con la situación, si al siguiente día se darán clases. Esta institución tiene la filosofía de defender cada día de clases, explica Ramírez.

Acordaron un horario a partir de las 8:30 a. m. para dar tiempo a que las maestras y los niños puedan llegar al plantel ante la falta de transporte público y la no operatividad del Metro de Caracas.

El gobierno de Nicolás Maduro decidió en reiteradas ocasiones suspender actividades escolares desde el pasado 7 de marzo, cuando se produjo el primer apagón nacional. El 25 de marzo nuevamente el país quedó a oscuras y los estudiantes estuvieron sin clases por cinco días más. Inició abril y el llamado del Ministerio de Educación fue a no reanudar las actividades.

“Los pocos días que Sebastián fue a clases fue un rato de paz para él porque salió del agobio de la casa, de estar sin luz”, manifestó Ramírez.

Algunas instituciones recibieron llamados de atención por parte de la supervisión del Ministerio de Educación por abrir durante la suspensión de actividades académicas. Romeo destacó la necesidad de que se permita trabajar a aquellos colegios privados que cuenten con algunos servicios y puedan garantizar la seguridad del personal y niños.

Carlos Cedeño, de la Red de Madres, Padres y Representantes, manifestó que los consejos educativos deben evaluar la situación de cada plantel y ver la factibilidad de dar clases en medio de la contingencia.

La crisis del sector eléctrico no se va a solucionar mañana, eso va a tardar y no podemos paralizar la educación, tenemos que ir superando esta crisis en aquellos casos que lo puedan hacer, dijo Romeo.

Planteles de algunas regiones del país, como Nueva Esparta, desde hace cuatro años sufren cortes de luz y de agua, por lo que ya cuentan con planta eléctrica y tanques de agua.

La Andiep solicitó al Ministerio de Educación abastecimiento de agua para los planteles y esperan recibir una pronta respuesta.

Hay que priorizar contenidos

Los maestros van a tener que utilizar la estrategia de priorizar contenidos para poder impartirlo en el poco tiempo que resta de año escolar, considera el profesor titular de la Universidad Central de Venezuela y doctor en Educación, Tulio Ramírez.

Marzo terminó con 11 días sin clases y abril comenzó con una nueva suspensión. Nicolás Maduro dijo el domingo que probablemente se reanudarán a mitad de semana. Mientras tanto el Ministerio de Educación mencionó la posibilidad de una reprogramación de las actividades.

Estamos en una situación de emergencia en materia educativa que es compleja, múltiples causas están generando esta emergencia. Aunque se subsanen unas, quedan otras que hacen mella para cumplir el horario escolar, piensa Ramírez. A su juicio, no se ha asumido la educación como prioridad sino como una misión de adoctrinar de acuerdo con el Plan de la Patria. “Aunque se resuelvan los problemas de agua, gremial, el problema educativo va a persistir”, concluyó.

La situación se agrava. Desde enero en unas 200 escuelas públicas de Caracas los docentes están de paro o se mantienen en asambleas permanentes, según reportó Griselda Sánchez, secretaria de contratación colectiva y reclamo del Sindicato Venezolano de Maestros de Distrito Capital.

Reclaman el cumplimiento de la contratación colectiva firmada en 2018 y que quedó sin efecto tras la reconversión monetaria. Además, les adeudan dos aumentos salariales correspondientes a octubre de 2018 (40 %) y enero de 2019 (60 %). Para este mes corresponde un incremento de 100 %.

Destacó que más de 70 % de los planteles de Caracas –son aproximadamente 800 escuelas en total– se encuentran desasistidas porque no tienen políticas públicas para el servicio de agua, alimentación y electricidad. “Prácticamente dejaron en la calle a los estudiantes y maestros”, expresó Sánchez.


Participa en la conversación