La caída en la demanda de bienes y servicios, entre ellos los alimentos básicos, es la principal razón de las bajas ventas en el último semestre, aseguran los comerciantes. Las ventas de los comercios siguen por el suelo, contrario a lo que esperaban a principios de año.

Caracas. Ahorita no estoy vendiendo ni una cuarta parte de lo que podía vender hace 10 años, dice Juan, comerciante, mientras espera lograr al menos la tercera venta del día, a las 12:00 del mediodía, para cumplir lo mínimo y salir de la mercancía que le queda.

En el mercado municipal de Quinta Crespo, al final de la avenida Baralt, las ventas de los comercios siguen por el suelo, contrario a lo que los comerciantes esperaban a principios de año.

Juan Cristóbal y otros comerciantes del mercado desde hace años reducen la cantidad de mercancía que adquieren para vender en sus puestos. De 100 cajas de cambures que vendía hace 10 años, ahora vende 20 a la semana.

Esa situación lo ha llevado a rematar las frutas, verduras y hortalizas que van quedando con el pasar de los días para evitar perderlas y, al menos, cubrir los gastos de su local. El kilo de cambur lo baja de 40 a 20 bolívares cuando ya están por madurar y aplica lo mismo a otros alimentos.

Los números no dan

En los primeros cinco meses de 2023, las ventas comerciales cayeron entre 11 % y 68 % en distintos sectores respecto al mismo período del año pasado, según estimaciones del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio). En la región central, la caída proyectada es de 21 %.

Todas las (ventas de) frutas han caído en 90 %, algunas pueden pasar hasta uno o dos días sin venderse. Cada mes compro menos mercancía porque los números no dan, dice Eugenio*, dueño de un puesto del establecimiento público.

La caída en la demanda de bienes y servicios, entre ellos los alimentos básicos, es la principal razón de las bajas ventas en el último semestre, aseguran los comerciantes. Hay más vendedores que compradores, demasiada oferta para tan poca gente que compra, añade Eugenio.

Lo primero que se ve es el precio

En el caso de Juan Cristóbal, incluso los clientes fijos que aún mantiene han dejado de comprar con la misma frecuencia y cantidad que a finales de 2022.

Son clientes recurrentes que cada vez se limitan más a comprar. De repente no compran tres kilos de tomate, sino kilo y medio o en vez de llevarse la mano completa de cambur, me piden solo un kilo para que les alcance la plata para otro alimento, explica Juan.

El comerciante relaciona la caída de las ventas con el limitado poder adquisitivo de la población y los aumentos de precios en bolívares y dólares. De los alimentos que vende, el ajo pelado, el plátano y la naranja están entre los que más aumentan semanalmente.

Sus proveedores le aseguran que las dificultades para conseguir gasolina, los elevados costos del transporte y las lluvias en las regiones productoras (que limitan el traslado por las carreteras) son las causas principales de los aumentos.

Según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV), hasta mayo la inflación acumulada era de 96 %. Es decir, los precios al consumidor en bolívares se duplicaron en los primeros cinco meses del año. En el caso de alimentos y bebidas no alcohólicas, la inflación es de 90 %.

Apenas ven la ganancia

Orlando Castro desde hace 25 años es propietario de uno de los locales del mercado municipal de Quinta Crespo y los últimos dos años son los que más lo han ahogado en cuanto a gastos del local.

Entre el pago a la alcaldía, el arrendamiento, los gastos contables, pagos al Seniat y al Seguro Social, entre otros gastos, se le va “lo poco que se hace”, tomando en cuenta que hay días en los que solo registra dos o tres transacciones por puntos de venta.

Sumado a la baja afluencia de clientes en el mercado, Orlando denuncia la “competencia” que hay con los buhoneros que rodean al mercado municipal, quienes por no pagar los gastos de un negocio formal, pueden ofrecer los mismos productos a precios menores.

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