Con la promesa de que será un trámite sencillo, los sancristobalenses deben someter a auditoría los tags instalados en los vehículos. Hace año y medio ya se hizo una verificación y el problema del contrabando sigue y las colas crecen a diario.

San Cristóbal. Desde este lunes 11 de noviembre y hasta el 22 de este mes los sancristobalenses deberán acudir una vez más a un censo para verificar la legalidad de los tags con los que se abastecen de gasolina y gasoil.

Y es que la llamada Mesa del Combustible, creada por el Protectorado del Táchira, tomó la decisión de hacer un nuevo censo a tan solo año y medio del primero que no tuvo ningún resultado favorable, pues las colas para llenar los tanques de gasolina son interminables.

Foto Referencial

La semana pasada, a través de su vocera, la diputada Nellyver Lugo, informaron sobre la implementación del proceso que servirá para suspender aquellos tags que han sido removidos de los vehículos y comercializados en el mercado negro, con el fin de usar los cupos para llenar varias veces un mismo vehículo y así vender la gasolina en la frontera, donde una pimpina se cotiza entre 35.000 y 45.000 pesos, lo que equivale a casi medio millón de bolívares.

Cero estrés

Con el Cero Estrés, nombre del nuevo censo, pretenden inhabilitar más de 100.000 tags que, según lo estudiado por esta Mesa del Combustible, estarían en poder de los contrabandistas de gasolina.

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El proceso será aparentemente sencillo, pues se realizará en estaciones de servicio parroquializadas y no en cuarteles, como se hizo el primer censo. De igual forma, se dispusieron horarios para sectores y urbanizaciones según las parroquias, es decir, quien viva en La Concordia, por ejemplo, deberá censarse en las estaciones de servicio dispuestas en ella, además del día y a la hora convenida.

En un primer momento son censados los carros particulares, y sus propietarios deben llevar los documentos originales más dos copias de la cédula de identidad. En caso de que el dueño esté fuera del país, deben presentar, además, un poder notariado.

Hace año y medio hubo un censo sin resultados.
Fotos: Ana Barrera

Luego de la verificación sellarán las copias de las cédulas y se procederá a escanear el tag a través de los dispositivos colocados en las estaciones de servicio para verificar que este coincida con la placa y los documentos del vehículo. Allí se coloca un segundo sello.

Con la verificación de que las copias de la cédula tienen los dos sellos, el auditor culmina el proceso. Vale acotar que esto se realizará en estaciones de servicio que cerrarán sus puertas a la venta de combustible, por lo que durante el censo serán menos las bombas disponibles para surtir gasolina.

Sin solución

En la población hay mucho escepticismo, pues si bien no es un secreto el uso de los llamados “torcidos” –tags fraudulentos–, los usuarios no creen que esto sea una solución.

La gente sabe que esta gasolina con ese precio no va a dejar de ser vendida a Cúcuta. La solución es ponerle el precio que es. Así nos quitamos ese problema, pero aquí todos, desde el más bobo hasta el político más pesado, comen del contrabando”, dijo Larry López, conductor que hacía cola en la E/S La Esperanza, la cual fue una de las escogidas para este proceso.

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Otra humillación

La opinión de las autoridades no se demoró en darse a conocer. El primero que habló fue el alcalde Gustavo Delgado, quien calificó este censo como “otra humillación y falta de respeto” a la población capitalina.

Delgado recordó que cuando se instalaron los tags, hace más de diez años, se prometió que esta medida acabaría con las colas y el contrabando, cosas que no han ocurrido. Por el contrario, siguen en aumento.

Agregó que el pico y placa, que fue implementado a comienzos de año, en un momento fue de mucha ayuda, pero que hoy es un suplicio para los conductores.


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