La explosión de dos transformadores la noche del 7 de noviembre dejó a más de 100 personas sin energía eléctrica. Vecinos de la calle Bermúdez de Maturín han solicitado respuestas a las autoridades y les informaron que no hay transformadores para sustituir los que se dañaron.

Maturín. Aproximadamente a las 7 de la noche del sábado 7 de noviembre explotó un transformador en la calle Bermúdez con Cumaná de Maturín. Los vecinos alarmados con la situación llamaron a una cuadrilla de Corpoelec que después de varias horas llegaron al sitio para solventar la avería. Sin embargo, la situación empeoró pues se generó la explosión de un segundo transformador.

Los trabajadores de la empresa eléctrica les indicaron a los ciudadanos que no tenían aparatos para sustituir los transformadores dañados y desde entonces en la calle Bermúdez han estado a oscuras, esperando por una respuesta de las autoridades regionales, que solo han informado que intentarán obtener el transformador a través de Pdvsa.

Con esta situación son más de 100 personas afectadas y 25 las casas que no tienen energía eléctrica desde hace cinco días. En calle Bermúdez, ubicada en pleno centro de Maturín, habitan mayormente personas de la tercera edad, quienes han tenido que salir a las calles para exigir soluciones. El pasado miércoles 11 de noviembre protestaron por segundo día consecutivo.

Bermúdez
Las familias han perdido alimentos por la falta de refrigeración. Foto: Cortesía.

Corpoelec lo que argumenta es que no tienen transformadores para reemplazar los que se dañaron. Nos dijeron que iban a gestionar por Pdvsa, pero a los días informaron que los que están allá no son compatibles. Desde entonces no hemos recibido más información y nos hemos movido por todos lados tratando de conseguir los transformadores, pero solo los tiene la empresa privada en 1400 dólares, ¿De dónde sacamos ese dinero?”, indica Cesar Viso.

Viso comenta que por falta de servicio eléctrico se han dañado alimentos que tenía refrigerados como: aliños y carnes, pero resalta que los daños psicológicos lo han golpeado mucho más fuerte que cualquier pérdida material. Debe cuidar de su mamá, de 85 años de edad, que ha sido una de las más afectadas por la carencia de luz.

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“Me traje a mi mamá unos días para acá para mi casa y pasa esto. Es una señora de 85 años de edad, por aquí hay muchas personas mayores que están desesperadas porque no han podido dormir bien. Tenemos una señora en una cámara hiperbárica y su familia trajo una planta alquilada. Mi mamá en oportunidades se pone a llorar pidiendo que la llevemos a casa de mi hermano, pero no podemos porque no tenemos gasolina, tengo que conseguir una cola. También hemos tenido que salar la carne para que no se termine de dañar toda”, detalla Viso.

Otra de las cruces que han tenido que cargar los vecinos de la calle Bermúdez en los últimos cuatro días ha sido la falta de gas doméstico. Hay quienes cocinan en fogones y otros que solucionaban con cocinas eléctricas, pero esta última opción no es viable cuando se quedan sin luz.

Vamos a protestar todos los días hasta que solucionen este problema, así tenga que protestar yo solo, lo voy a hacer. Nos sentimos muy mal con esta situación. La gobernación o la alcaldía tienen que hacer algo”, destaca Viso.

Tendencia a la depresión

Nilda Salazar, psicólogo, explica que los constantes cortes eléctricos pueden generar en la población sensación de ansiedad, estrés, pérdida de la certidumbre e incluso la de aspiraciones a futuro. Sobre todo porque las personas comienzan a revivir experiencias relacionadas con la falta de energía eléctrica y eso genera angustia, pues no saben cuándo va a ser restituido el servicio.

Cada persona tiene su propia forma de afrontar cualquier situación. En el caso de los apagones ya vivimos una experiencia traumática en el año 2019, ante los nuevos cortes eléctricos eso puede generar estrés, ansiedad, pérdida de la certidumbre porque comenzamos a revivir y a sentir experiencias del pasado que en su momento fueron traumáticas. Quienes no tienen la capacidad de afrontar un apagón tienden a deprimirse”, destaca Salazar.

La profesional deja claro que los apagones no son una causa verídica de trastornos, pero sí pueden aumentar las consecuencias en quienes ya los padecen, sobre todo si la persona no desarrolla la capacidad de adaptarse a esa situación.

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“La forma de reaccionar es individual, cada persona lo hace manera diferente, hay quienes buscan solucionar y otros que se deprimen o les genera ansiedad porque pierden su rutina por la falta de un servicio tan importante como el eléctrico”, precisa.


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