El colapso de edificios como consecuencia de los sismos de junio en Guarenas, estado Miranda, mantiene en vilo a familias que aguardan por el inicio formal del Plan Venezuela Renace. Tras remover escombros, una evaluación técnica y científica de los terrenos determinará si son seguros para iniciar la reconstrucción.
Caracas. A la espera de un diagnóstico entre escombros y después de haber esquivado una tragedia mayor gracias a los desalojos preventivos de las autoridades, los damnificados de la Urbanización Alejandro Oropeza Castillo, en Guarenas, estado Miranda, intentan rearmar su rutina entre refugios y casas de familiares.
A 44 días del doble sismo que sacudió a la región central del país, las familias del sector mirandino dependen de la llegada de maquinaria y del informe geológico oficial para determinar si el programa Venezuela Renace podrá reconstruir el conjunto residencial de más de 50 años o si la demolición será definitiva.
El evento sísmico, registrado el 24 de junio pasado con un sismo principal de magnitud 7.5, afectó gravemente los bloques 7, 8, 9 y 10 de esta urbanización en Guarenas, una importante ciudad dormitorio ubicada a poco más de 30 kilómetros de Caracas.
La edificación fue construida por el Banco Obrero, la extinta institución pública venezolana encargada de la construcción y asignación de viviendas de interés social. El proyecto se culminó a principios de la década de 1970.
En la actualidad, sus habitantes esperan la realización de un estudio de suelos, un análisis geológico especializado que determina la capacidad de carga y estabilidad del terreno, que definirá las características del suelo y si existen posibilidades de recuperar la zona devastada.
Daños y colapso estructural
Las autoridades del Ministerio de Hábitat y Vivienda junto a la Alcaldía del municipio Plaza y Protección Civil están a cargo de coordinar estas evaluaciones técnicas e inspecciones oficiales en la zona.
El bloque 8 cayó durante el sismo principal. Mientras que el 9 se desplazó días después debido a fracturas en sus bases y no por réplicas, los sismos secundarios de menor intensidad que suceden al principal, como consecuencia del severo deterioro previo y las fallas de ingeniería en las bases de estas estructuras de más de 50 años de antigüedad.
Los vecinos dijeron a Crónica Uno que esta urbanización fue la más afectada del municipio Plaza.
Se evitó una tragedia mayor gracias al desalojo oportuno de los bloques afectados. Lo que permitió proteger a las cerca de 60 familias que resultaron damnificadas y fueron evacuadas del complejo.
Gioconda Hernández, vocera de las 28 familias del bloque 9, destacó que desde el primer momento de la catástrofe recibieron la atención de las autoridades. También agradeció el apoyo de vecinos de la comunidad.
“Nos brindaron bastante apoyo desde el principio. Nos trajeron de todo, empezando por la comida. Cuando estuvimos aquí pernoctando nos ayudaron mucho. Unas familias están en refugios, otros estamos en casas de parientes”, sostuvo.

Reconstrucción o demolición
Hernández detalló que la comunidad se beneficiará del programa Venezuela Renace, una iniciativa gubernamental destinada a la recuperación de infraestructura habitacional y servicios públicos.
El plan iniciará formalmente con la evaluación técnica una vez culminado el retiro de escombros: “el geólogo, los ingenieros, ellos dirán si van a reconstruir o si van a demoler. Y la idea es reconstruir, estamos a la espera de eso, se está esperando la maquinaria”.
Se calcula que los resultados del informe técnico definitivo y la llegada de los equipos pesados para definir el plan habitacional de reubicación o reconstrucción se concreten en las próximas semanas. Aunque no se ha precisado una fecha.
El reloj avanza para las familias desplazadas de Oropeza Castillo. Algunas permanecen en refugios temporales y otras en casas de familiares mientras esperan respuestas.
La respuesta técnica de los especialistas y el posterior despliegue de las instituciones públicas dictarán la última palabra: devolverles el derecho a un hogar seguro en su propia comunidad o forzar el inicio de una nueva vida lejos de los bloques que habitación por décadas.
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