El eventual regreso de Glencore a Venalum reactiva la alarma laboral por las deudas que la empresa dejó en el pasado. Gremios de Guayana exigen reglas claras e indemnizaciones pendientes antes de avanzar con cualquier nuevo acuerdo de reactivación.
Puerto Ordaz. Ante las informaciones sobre la posibilidad de que el conglomerado multinacional de minería y comercialización de materias primas Glencore participe nuevamente en la recuperación operativa de CVG Venalum, la mayor empresa reductora de aluminio de Venezuela, ubicada en la región suroriental del país, trabajadores y extrabajadores de esta empresa en Guayana exigen que cualquier acuerdo para la reactivación de la industria del aluminio sea transparente y con garantías para la clase trabajadora.
José Brito, asesor jurídico de las contratas o empresas contratistas de Glencore, sostiene que existe preocupación entre los trabajadores ante estas negociaciones que se estarían desarrollando alrededor de la estatal metalúrgica.
“Acá hay negocios por todas partes y esos millones de dólares no llegan al ciudadano, no llegan al sector salud, no llegan a los venezolanos. ¿Dónde está ese dinero? No descartamos ningún tipo de acción (…) no escuchamos un pronunciamiento de parte de las autoridades, nosotros, en Guayana, vamos a tomar medidas más fuertes”, afirmó Brito.
El reclamo se produce luego de una publicación del medio estadounidense de noticias financieras Bloomberg, que señala que Glencore Plc y Mercuria Energy Group, otra importante firma multinacional de comercio de energía y materias primas, mantienen conversaciones con el interinato en Venezuela para evaluar su participación en la recuperación de CVG Venalum.

Una Venalum paralizada
El posible acuerdo también se da en el peor momento de las industrias básicas de Guayana, estado Bolívar. Venalum tiene una capacidad instalada o potencial máximo de producción industrial de 430.000 toneladas anuales de aluminio primario, el metal puro obtenido directamente del procesamiento de la alúmina. Actualmente su producción es de apenas 20 %.
Para los trabajadores, el problema no es la inversión privada en sí. El reclamo se relaciona también con las deudas laborales que dejó Glencore anteriormente.
Brito señaló que desde 2003 existen reclamos por contratos y beneficios laborales que no han sido atendidos. Agregó que las denuncias involucran a otras empresas del sector del aluminio, como Carbonorca, productora de ánodos de carbón para la reducción del aluminio, y Bauxilum, encargada de la extracción de bauxita y transformación en alúmina.

Otra de las preocupaciones es la deuda que mantiene el Estado venezolano con Glencore AG, calculada en 83.530.776 dólares. Cuestionan que los ingresos terminen por destinarse a cubrir compromisos financieros, mientras continúan sin resolver las deudas laborales acumuladas durante años.
Una posición en común
Douglas Coriano Carmona, abogado y extrabajador de Venalum, también cuestionó las posibles negociaciones con Glencore
“Mercauria Group y Glencore, según Bloomberg, han venido sosteniendo reuniones muy secretas con altos directivos del régimen interino. Yo quiero alertar a los trabajadores de Guayana que hay que evitar que este régimen oprobioso siga hipotecando el futuro del país”, afirmó.
Asimismo, cuestionó que Venalum esté actualmente lejos de sus niveles históricos de producción.
“Ciertamente Venalum tiene capacidad para producir 430.000 toneladas de aluminio primario, 99,9% de pureza en el aluminio. ¿Pero por qué no está produciendo? Pues por la destrucción a la cual fue sometida”, dijo.

El abogado llamó a los trabajadores de Venalum, Alcasa, Bauxilum, Sidor, Ferrominera Orinoco, Maderas del Orinoco y Carbonorca, el entramado de empresas estatales mineras, siderúrgicas y forestales del complejo industrial de Guayana, a coordinar una posición común. Igualmente los instó a “rechazar este intento de aniquilar prácticamente la principal industria del aluminio del país”.
Para ambos asesores legales, no se trata solamente de recuperar la planta, sino de las condiciones que tendría el eventual acuerdo y qué ocurrirá con los pasivos laborales adeudados.
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