El director regional de Salud, Earle Siso, dijo que el hospital de Los Magallanes de Catia, como no tiene nada, es un parapeto y llamó a la Fundación de edificaciones y equipamiento hospitalario una «caja negra».

Caracas. “El hospital de Los Magallanes de Catia es un parapeto. Estoy escuchando que aquí no hay nada y para mí entonces esto es  un parapeto. Hace muchos años esto era un centro modelo. Pero qué puede hacer un director si no recibe recursos”.

Eso fue lo primero que alcanzó a decir el coronel Earle Jesús Siso García, director regional de Salud del Distrito Capital, quien asistió a una asamblea de trabajadores realizada este martes en el auditorio de este puesto asistencial  tipo IV.

En ese encuentro también soltó la perla de “el Fundeeh es parte de la crisis de la salud. Eso fue una caja negra”. Lo hizo al tiempo que aclaró al personal que apenas tiene 30 días en el cargo y que él no estaba ahí para resolver los problemas.

Y aunque Siso dijo que tiene un mes en el cargo, nada de esta situación le es ajena, pues antes ocupó el cargo director del Hospital Militar.

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El doctor Siso durante la asamblea de trabajadores, pacientes y médicos.

No obstante, su reacción ante las quejas de los médicos, obreros, enfermeros, pacientes y delegados sindicales fue preguntar que si en ese centro existe una comisión técnica.

“Tenemos que aceptar los errores de una mala gerencia y de que aquí no funcione un sistema integrado de salud. Pero ahora es necesario conformar la comisión para atender los problemas”, señaló.

El director Mario Laya, quien recibió regaños en público de Siso, se comprometió a activarla mañana mismo (es decir este miércoles).

En Los Magallanes hace tiempo se nombró esta comisión, pero según los trabajadores quien debe convocarla es el mismo director, en este caso Laya.

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“Simplemente no está activa y hay que conformar una, no importa si no hay elecciones, hay que armarla si queremos buscar solución a la crisis”, dijo Siso.

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Trabajadores reclaman que hay servicios cerrados por aparatos dañados.

En la asamblea que duró más de tres horas se dieron pormenores de las deficiencias. Se habló por ejemplo de que no cuentan con las terapias neonatal, pediátrica y de adultos; que en los laboratorios no hay reactivos por lo que no se hacen exámenes de hematología; que en el Banco de Sangre tienen 60 bolsas sanguíneas sin serologías (no se sabe si tienen cargas de Hepatitis, VIH o cualquier otra enfermedad de transmisión sexual); que de siete ascensores funciona uno por donde bajan y suben la comida, la basura y los cadáveres; que hay filtraciones, que no tienen aire acondicionados, que no se hacen tomografías y que de siete quirófanos funcionan dos.

Además dijeron que no hay papelería para imprimir estudios y para los récipes, material de limpieza y reposición de equipos dañados.

A cada queja expuesta Siso puso un ejemplo de otro hospital y buscó causas externas, como por ejemplo cuando se citó que hay déficit de enfermeras y de personal en el área de Historias Médicas. Se fue por la tangente hablando de la nómina paralela y de los reposeros.

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María Villarroesl, de la Sociedad de Médicos, dijo que las terapias están cerradas.

Igual cuando Mildred Pitonisi habló de pagos incompletos y él presumió que quizás los jefes de guardia no pasan las horas completas; o como cuando la doctora María Eugenia Villarroel, de la Sociedad de Médicos y jefa del área de Pediatría, denunció que a los médicos residentes no les pagan desde enero, a lo que respondió que a veces pasa que “no dan sus datos a tiempo y por eso no están en los pagos de nómina”.

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También se fue a la ligera cuando los obreros dijeron que no tienen material de limpieza. En ese punto el coronel mencionó que en la dirección regional tienen de todo, y que el problema es de quién hace los pedidos. La culpa recayó sobre el personal de mantenimiento.

Mientras las denuncias, las acusaciones y las respuestas iban y venían como en una mesa de pin pong, el director Laya se abanicó insistentemente para medio paliar el vaporon que la cayó.

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La entrada de la emergencia se está hundiendo desde hace años.

Pasada la 1:00 pm muchos de los asistentes molestos porque no llegaban a acuerdos se retiraron del auditorio, entre ellos la doctora Villarroel quien hizo énfasis en las carencias de insumos y medicamentos y quien además se opuso a conformar una comisión a la ligera, pues ya en el hospital hay una. “El problema fue que nunca se convocó”, aclaró.

Agresiones

También se habló sin tapujos de la persecución hacia el personal, del amedrentamiento y de medidas arbitrarias como la que se tomó en contra de la jefa de RX, Mercedes Castillo, a quien se le notificó su cese de funciones por oponerse a un mal procedimiento interno.

Por ese caso el director Mario Laya fue regañado de nuevo y exhortado no solo a revisar, sino a reflexionar sobre lo que había hecho.

En cuanto a las medicinas, Siso garantizó 100% la dotación sin restricción al igual que de las fórmulas maternas. “Lo que pasa es que los venezolanos estábamos acostumbrados a las marcas, cuando hay medicamentos que tienen el mismo aditivo químico. Igual con las fórmulas, si una mamá puede amamantar no hay necesidad de esas leches infantiles que además dan alergias. El problema son los médicos, que las recetan porque les da flojera diluir la leche completa que es la que está indicada. Pero aquí no se ha dejado sin comer a ningún recién nacido”, dijo desconociendo las recientes denuncias, incluso de pacientes de la Maternidad Concepción Palacios, centro que alabó en varios oportunidades durante su exposición.

Reseñó que los hipertensivos sí están garantizados, así como la solución 09 (el suero). Con los anticonvulsivos es que tienen fallas.

Siso tampoco fue claro cuando se le consultó sobre las muertes de neonatos. Su respuesta fue algo así ‘como sí pero no’, y terminó explicando que el problema es la cantidad de madres jóvenes, que quizás no terminaron en buen término el embarazo.

Luego de torbellino de denuncias, que muchos dijeron se quedaron cortas, el coronel Siso García se comprometió a ver él mismo la instalación de la comisión y delegó al departamento de Recursos Humanos la revisión de los casos de los pagos, de la falta de personal y otras quejas laborales.

Pese a que los trabajadores exigieron puntualmente días, fechas y horas de respuesta a la crisis, lo único que se concretó fue la instalación de la comisión.

El que lleguen los insumos y el material de limpieza, se arregle el aire y se retomen las rehabilitaciones de espacios como las terapias y sala de parto, queda en la agenda del propio director. “El me pide lo que necesita y se lo mando”.

En el ínterin de las preguntas adelantó que está por crearse un sistema integrado de salud que tratará en conjunto, por ejemplo, temas como la entrega de antirretrovirales. “No puede ser que el Ivss maneje un presupuesto, el Impas-me y Barrio Adentro otros».

Esta es una de las peores crisis que atraviesa este centro de salud que de las 534 camas apenas tiene operativas 161.

Fotos: Cheché Díaz


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