El río Aguas Calientes es una amenaza para los habitantes de Taborda

Taborda es una comunidad ubicada en la entrada de Puerto Cabello el río que la atraviesa es su principal amenaza cuando la lluvia llega, pero hay más problemas que los aquejan.

Valencia – En la localidad de Taborda en el municipio Puerto Cabello el río Aguas Calientes es un viejo conocido que atraviesa la comunidad. Pero algunas veces ese vecino se ha vuelto un grave problema que crece con las lluvias, tal y como puede ocurrir en este 2022. No obstante, los habitantes de la zona, especialmente los más longevos recuerdan lo que pasó en el 67 cuando el río se desbordó y arrasó todo a su paso.

«Cuando eso ocurrió todo lo que ves aquí quedó bajo el agua. Nadie se salvó. Eso fue una tragedia horrible, pero algunos recuerdan lo ocurrido. Nosotros no queremos que la historia se repita porque aquí viven muchas familias, pero aunque uno se salve hay espacios que se dañan muy seguido», dice  Janeth Castellanos, oriunda de la parroquia Juan José Flores, pero sobre sus hombros pesan 45 años viviendo en Taborda, ese lugar que llama «hogar».

Foto: Armando Díaz

Que en años anteriores Taborda haya sido víctima de inundaciones, fuertes o no, es parte de la negligencia que lleva a esta mujer a exigir que su comunidad sea «valorada, respetada, reconocida y aceptada». A su juicio, la parroquia Democracia, en donde se ubica esta localidad está ampliamente desasistida. «Yo creo que esta es la más abandonada. Si, y lo digo con todas sus letras».

Castellanos camina por unas calles hasta llegar a una parte en donde solo hay tierra, hierba y arboles. Si se continúa el camino se llega hasta una pasarela que permite llegar al otro lado del río. «¿Ves esos cauchos? Es lo que usamos para medio contener el río cuando se desborda, pero no sirve de mucho». Los cauchos no alcanzan a llegar a los 20 y tampoco están lo suficientemente unidos, mucho menos tienen la altura debida para evitar el paso del agua, de hecho, pareciesen estar parcialmente enterradas.

Foto: Armando Díaz

Esta líder vecinal continúa su camino y mientras explica los problemas que el río genera se dirige a un vecino que observa desde la ventana. ¿Verdad que cuando esto se desborda es horrible? Le pregunta.

El hombre asiente con la cabeza y añade. «Esto es zona de riesgo, siempre ha sido así y cuando el río crece todo esto es muy feo, pero es que estamos a la orilla del río».

Durante tres años seguidos las vaguadas dejaron en muy mal estado a la comunidad, un ejemplo de ellos fueron las de 2014, 2016 y 2017. Castellanos tuvo que hacer una colecta de alimentos en aquellos años y atender a lo que ella considera fueron alrededor de 100 familias que se quedaron prácticamente sin nada.

Castellanos se acerca al río desde lo alto de un pequeño barranco y visualiza el río. «Ahí en donde tú lo ves está todo mansito, pero ese señor se ha comido todo lo que encuentra a su paso».

Foto: Armando Díaz

En vista de todas las crecidas, la Alcaldía de Puerto Cabello procedió a engavionar en años anteriores, pero es un engavionado parcial. No es algo total y de inmediato Castellanos brinca y suelta una crítica «¿Por qué hacen eso? Si lo mejor es embaular todo el río para evitar todas esas desgracias»

Esta mujer conectada con la comunidad opina que si se invirtiera dinero en Taborda la zona cambiaría mucho. Puesto que es una área prácticamente sin construcción. Hay verde por doquier y muchas palmeras sobresalen en el paisaje, junto a una que otra casa. Por ende, para ella, luego de un hipotético embaulamiento se debería comenzar a crear áreas recreativas. Los que viven en el sitio, no tienen nada que hacer. Además, Puerto Cabello es conocida por ser un municipio en donde las fallas de señal telefónica son severas, por lo que gran parte de la comunidad está incomunicada.

Foto: Armando Díaz

Nosotros acá no tenemos nada de áreas recreativas. Aquí por haber, no hay nada. Sin embargo, en otras zonas en donde pasa toda la gente. Ahí si van y te hacen un estadio, ese, el de Maradona. No me opongo a eso, pero si me molesta que no exista una democratización en lo que es la construcción de espacios recreativos».

Mientras Castellanos está hablando, un hombre camina hacia los márgenes del río con un saco en la cabeza. De inmediato, la mujer suelta un regaño: «Raúl vas a echar otra vez basura ahí. No te luce. Siempre tienes esa costumbre y luego la echas y cuando el río crece nos lleva a toditos». El hombre se detiene como si estuviese pensando y se devuelve en sus pasos, sin embargo en un punto cambia de dirección y camina río abajo para dejar la basura.

Foto: Armando Díaz

«Raúl es especial, el sufre de algún tipo de patología y por eso a veces no entiende, pero si uno lo regaña el suele comprender», explica Castellanos.

Después de varios metros caminados Castellanos llega hasta la pasarela, camina con cuidado porque sabe que la estructura no está en muy buenas condiciones, algunos de los escalones tienen agujeros grandes y los metales están retorcidos. «Ese hueco de ahí, bueno ahí cayó un amigo y se desgarró toda la pierna; eso fue una cosa horrorosa, pero no podemos esperar nada bueno si lo que hacen es poner puros parchitos. Así no se puede».

Mientras recorre la pasarela una vecina se para justo sobre el borde del gavión. Se trata de Astrid Niubling, otra líder de la comunidad. A diferencia de Castellanos, Astrid es chavista y no teme en decirlo. Sin embargo, ambas consideran que lo más importante para solucionar los problemas de la comunidad es trabajar en equipo.

Niubling considera que el peor problema de la comunidad es la basura. No exactamente porque el servicio de recolección de desechos no pase, sino porque la gente no colabora y tienen el río de vertedero. Por su parte, Castellanos considera que lo más difícil que puede existir es educar al adulto mayor. «Son gente que tienen formas de ser muy arraigadas y luchar contra eso es jodido».

Para Astrid Niubling, la solución está en camino. No obstante, opina que muy pronto se debe realizar una mesa de trabajo en la que  se discuta si se va a seguir engavionando o no. Niubling es partidaria de continuar con la colocación de gaviones.

Foto: Armando Díaz

Sin embargo, Niubling lamenta que al regresar a Venezuela se encontrara con una ausencia total de ayuda. «No tengo nadie con quien trabajar». De inmediato Castellanos se ofrece «Bueno, invítame que yo te ayudo» por lo que Niubling le dice: «El gobierno ayuda, el gobierno da. Mira El Palito. Hay que llamar a los líderes comunales». Sin embargo, la pregunta de esta mujer es: «¿En dónde están los líderes comunales? Y mira que los hay».

Castellanos deja a Niubling en el borde de los gaviones y se va hasta el campo de beisbol. Ahí algunos chamos en las gradas conversan entre si, y otros dos, caminan entre la grama. El dugout tiene apariencia de abandono y de fondo los niños gritan: «Regálame un guante. Necesitamos guantes».

Fotografía: Armando Díaz

La comunidad necesita mucho más que un guante. Castellanos detalla que una de las zonas más afectadas producto de las lluvias es el estadio, puesto que al crecer el río el caos queda una vez que el nivel del agua baja. «Aquí sería increíble poder embaular el río, porque así podríamos darle una oportunidad a la comunidad de aprovechar y conservar este espacio. Cuando hay recreación se alejan los vicios y queda una sensación de confort y cuidado».


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