Desde los inicios de la epidemia científicos han alertado y hecho proyecciones del comportamiento. El último informe de las academias valió sanciones públicas y amenazas de parte del segundo a bordo del partido oficialista. Este viernes –de nuevo– elevaron sus voces de alerta.

Caracas. “No parece factible que la epidemia detenga su curso, por lo tanto se requiere el concurso de todos los sectores del país para su manejo, y nuestra labor será continuar evaluando su desarrollo, para contribuir a minimizar su impacto en la población”.

Palabras sencillas y sinceras de la doctora Flor Pujol, individuo de número de la Academia  de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, participante del foro virtual El Impacto de la COVID-19: Visión de las Academias, desarrollado este viernes 15 de mayo.

Las academias no han sido complacientes ni silentes, y menos ahora que la pandemia tiene pocas luces de que detenga su curso. 

En su último informe de abril proyectaron un modelo del comportamiento del pico de la curva entre junio y septiembre de 2020, y por la media chiquita calcularon mil casos diarios. 

Para hacer esa simulación científica usaron los modelos SEIR, que emplean cuatro compartimientos: susceptibles, expuestos, infectados y recuperados. 

El mismo patrón desarrollado para predecir la epidemia en Wuhan, China, pero aquí se adaptaron los parámetros a las condiciones locales.

En este análisis dejaron claro que en Venezuela hay una tasa de contagio creciente, debido a la incapacidad de la población de mantener la cuarentena, especialmente en el sector de la población más vulnerable, en el que ya hay transmisión comunitaria, y debido a una creciente percepción de que la epidemia se controló y, por tanto, no es necesario mantener el distanciamiento social.

Eso y la proyección de casos positivos fue motivo para ser señalada por el gobierno de Nicolás Maduro, específicamente por el segundo al mando del partido oficialista, Diosdado Cabello, que amenazó a los académicos con la visita de las FAES.

Censura, amedrentamiento, allanamiento… Nada de eso tapa la verdad y en ese afán de seguir investigando el comportamiento de la COVID-19 en Venezuela, de forma científica y responsable, la doctora Pujol –de nuevo– habló sobre lo que se sabe del coronavirus hasta la  fecha y si es posible que detenga su curso.

Aquí parte de su intervención de aproximadamente 13 minutos.

*Antes de 2002-03, cuando surgió el SAR, los coronavirus causaban infecciones porque afectaban solo el tracto respiratorio superior. Con el surgimiento del SAR, luego del MER y, ahora, del coronavirus en 2019, estos virus pueden infectar el tracto respiratorio inferior y, por ende, causar neumonía.

*Han surgido muchas teorías, algunas conspirativas, sobre el origen de este virus, como que si fue fabricado en laboratorio, que se escapó de un laboratorio en Wuhan, y las respuestas están bastante claras. La mayoría de los expertos virólogos son enfáticos en esto, no contiene, por ejemplo, secuencias del VIH, no parece haberse escapado de un laboratorio de bioseguridad. En ese centro de Wuhan se trabajaba con virus de murciélagos y los mismos no tienen la habilidad de infectar directamente a los humanos.

La hipótesis más acertada es salto de especie de un virus de murciélago a través de una animal intermediario, donde se postula el pangolín, y de ahí al humano.

Nuestras evidencias están basadas en publicaciones científicas y no en videos que estén sin respaldo.

*Hemos oído hablar mucho de que los virus ARN mutan, y esa es una gran preocupación, porque este es un virus ARN, pero tiene una capacidad de mutación reducida por la capacidad correctora que es única en esta familia.

Más bien lo que ha venido circulando es muy conservado. No muta tanto como el VIH y la influenza, y cuando lo hace intercambian grandes cantidades de su información genética generando este tipo de genomas híbridos por un fenómeno que se conoce como recombinación. Esta recombinación es lo que le permite el salto de especies de animales y luego pasar a los humanos.

Como les dije, el virus es muy estable y no ha habido recombinación de la que permite el salto de una especie o intercambiar gran cantidad de material.

*Sabemos que cuando un agente patógeno infecta al humano, este produce anticuerpos, así que tenemos diversas formas de detectar el virus. Así tenemos el ARN viral por la técnica del PCR, y esto se hace usando como muestra un hisopado nasofaríngeo. Ese el estándar de oro y es la única prueba avalada por la OMS para identificar el virus, es lo que  nos permite comparar los casos entre distintos países y acometer planes que detengan su curso.

*También a posteriori surgen los anticuerpos, hemos oído hablar de las pruebas rápidas y hay mucho interés en poder discernir entre estos anticuerpos la presencia de anticuerpos protectores, también llamados anticuerpos neutralizantes, que son los que proveen inmunidad a la reinfección y podrían ser usados como terapia.

*Y hablando de tratamiento no existe una terapia efectiva actualmente aprobada para mejorar el curso de la enfermedad.

Hay distintos  antivirales, variados medicamentos, pero estamos conociendo el ciclo de la enfermedad y su inmunopatología.

Sabemos que hay una tormenta de citoquinas, que es una expresión exacerbada de nuestra respuesta inmunitaria.

Esta enfermedad causa problemas de coagulación, una trombosis masiva, así que también tenemos este tipo de tratamiento.

En cuanto a las vacunas, hay alrededor de 90 en experimentaciones, desde sencillas que son fragmentos de proteínas del virus, hasta virus benignos que tienen parte de estas proteínas. Ninguna está actualmente aprobada, cuando mucho una o dos, tal vez el año que viene.

*La COVID-19 es una enfermedad compleja y diversa. Va desde casos asintomáticos, a menudo en niños por una enfermedad leve, en otros casos jóvenes, hasta neumonías graves y trombosis masivas en adulto mayores. 

Pero sabemos que también lleva en jóvenes a etapas graves de esta enfermedad.

Así como hay una diversidad de presentaciones clínicas, hay una diversidad representaciones biológicas.

*Hablan de países con ingresos altos que presentan un mayor número de casos promedio por millón de habitantes. ¿A qué se debe esto, acaso la vacuna de la BCG administrada en la infancia protege?  Existe correlación, más no un basamento estadístico para poder decir que la BCG protege. Eso no ha sido confirmado, hay estudios en este momento par ver si una vacunación por estimulación en general del sistema inmunitario pudiera ayudar.

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También países con alta  endemicidad para dengue han sido asociados con un  número de casos menor, y –de nuevo– no hay una base estadísticas para asumir esto.

*Hasta ahora no hay una asociación de si en ciertos países la enfermedad va a afectar de forma más benigna. Hay otros factores socioeconómicos, la aplicación del distanciamiento social, y sobre todo la cantidad de test de despistaje.

Hay países con muchos casos, porque están haciendo muchas pruebas hasta a las personas asintomáticas, y esto permite mejor control de la enfermedad; y en estas regiones, probablemente, la tasa de letalidad va a ser menor porque pueden controlar mejor y aislar a sus enfermos.

*Lo que está claro es que la epidemia no arrancó de forma sincronizada y simultánea en todos los países, así que lo que estamos viendo es una fotografía de una epidemia desarrollándose en distintas etapas.

Vale la pena mencionar el reporte de la academia del estado actual y sus posibles trayectorias en sus diferentes escenarios.

La información que tenemos de Venezuela cuán precisa es. Ya usamos diversos modelos matemáticos y las mayores conclusiones es que no se están realizando suficientes pruebas si comparamos con la región  latinoamericana. Y la primera recomendación es aumentar el número de pruebas moleculares.

*Aquí debe haber un cierto subregistro de al menos 2/ 3 de  casos que  no se han detectado. “Por eso no parece factible que la epidemia detenga su curso”.

Este foro contó con exponentes como Francisco Javier Pérez, expresidente e individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua, quien habló de “Pandemicismos. COVID-19 y la enfermedad en el lenguaje”; Enrique López Loyo, vicepresidente de la Academia Nacional de Medicina, con el tema: “Aspectos médicos de la enfermedad de COVID-19”.

También compartieron espacio el profesor Rogelio Altez, con la ponencia “Pandemias, desastres y procesos históricos”; Carlos Ayala Corao, individuo de número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, quien habló de “Los retos del COVID-19 al  Estado de Derecho”; Sary Levy, vicepresidenta de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, con “Contagio económico de la COVID-19”, y Werner Corrales, individuo de número de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat, quien expuso sobre “Perspectivas de desarrollo para Venezuela en los escenarios pospandemia”.

Estas ponencias las iremos publicando los días venideros.


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