«La cantidad de electores fuera del país es más grande que la circunscripción del estado Zulia»

Luis Lander

Luis Lander, director del Observatorio Electoral Venezolano (OEV), señaló que uno de los mayores retos para un nuevo CNE es el de los venezolanos que ahora viven en el exterior. La cantidad de votantes es tan grande que «por acción o por omisión, es un número de votos que va a determinar una elección presidencial».

Caracas. El panorama político venezolano se ha centrado en las últimas semanas en la posibilidad de nombrar un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE). Esta es la oferta principal de la mesa nacional de diálogo en la que participan el chavismo y algunos partidos políticos minoritarios y esta semana el punto entró en discusión en la Asamblea Nacional, sin que el chavismo participara.

Para Luis Lander, director del Observatorio Electoral Venezolano (OEV), la posibilidad de un nuevo órgano electoral es alentadora, pero él mismo es el primero en señalar que para conformarlo se requiere de una condición que hasta ahora no se ha dado: un acuerdo político entre la oposición venezolana en pleno y el gobierno de Nicolás Maduro.

Reconoce que es vital retomar la confianza en el máximo órgano del Poder Electoral y que para esto hay que darle un origen que no sea el que han tenido otras directivas, es decir, a través del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) argumentando la omisión legislativa.

Lander opina que no debe hacerse una «caída y mesa limpia» que pudiera perjudicar el organismo, sino hacer cambios puntuales que ataquen problemas que se han registrado en procesos anteriores.

Añade que quizás el punto más importante y determinante que se debe tomar en consideración es el derecho al voto de los venezolanos en el exterior.

Luis Lander
Luis Lander, director del OEV. Foto: Luis Morillo

¿Teme que si la AN prosigue con la designación a través del Comité de Postulaciones, sin un acuerdo con el chavismo, se termine con algo similar al TSJ en el exilio?

—El problema es que eso es imposible. La oposición sola no va a poder designar rectores porque no tiene los votos. Han pasado muchas cosas y muchos diputados están fuera del país. Para que en efecto la AN nombre a unos rectores tiene que existir un acuerdo político entre la oposición y el chavismo. No hay otra manera.

¿Puede el Comité de Postulaciones recortar el tiempo en el que presentaría los nombres de los candidatos a rectores?

—Sí podría. La ley que regula el funcionamiento del Comité y los procesos que deben llevar a cabo, generalmente dice que se tiene que hacer ‘un paso hasta en tantos días’. Como está escrita de esa forma, la ley solo señala lo máximo que se puede pasar en un trámite, pero no dice el mínimo. Hay varios procedimientos que se pueden recortar, pero hay otros que no sería bueno que se acortaran, como aquellos que hablan de la participación de la sociedad civil.

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En la mesa de diálogo hablan de “crear un nuevo CNE”. ¿Es suficiente el cambio de algunos rectores para hablar de un nuevo CNE?

—Si de repente se terminan nombrando tres rectores, y se nombran tres estrellas que le den una cara distinta al CNE, quizás. Pero, si el procedimiento es por los caminos verdes, como el TSJ, eso ya de arrancada iniciaría con mal pie.

¿Se deberían también evaluar cambios en los otros organismos del Poder Electoral como la Junta Nacional Electoral, las comisiones y las oficinas regionales?

—Hay gente que le gustaría que lo que pasara fuese una especie de caída y mesa limpia, que todos los que están en el CNE vayan para afuera y que se nombrara pura gente nueva. Eso tiene el tremendo inconveniente de que si tú pones pura gente nueva, ellos van a llegar sin saber qué hacer. Entonces, en lugar de una caída y mesa limpia, yo propongo que se cambien algunos jefes de oficinas regionales y directores que han tenido un comportamiento cuestionado por sectores importantes.

¿Cuál pudiera ser algún ejemplo de un director de oficina regional con un comportamiento cuestionable?

—El estado Bolívar en las últimas elecciones a gobernadores. Ahí la oficina regional del CNE no se portó bien o no existió para muchos la percepción de que haya actuado bien. Allí habría que buscar que esa oficina se reestructure. También hay muchos cuestionamientos para el director de informática del CNE. Ese tipo de figuras que son polémicas dentro de la estructura del Poder Electoral habría que cambiarlas, pero eso solo sería tarea de los nuevos rectores.

Foto: Luis Morillo

¿Aún si se hacen todos estos cambios en el CNE se podrían tener elecciones justas teniendo en cuenta lo que ha sido la actuación de otras instancias del Estado como el TSJ en procesos anteriores?

Ellos meten la mano en las elecciones. Nosotros en el OEV hemos hecho público que para lograr condiciones para unas buenas elecciones, que no tienen que ser perfectas, pero sí que todos acordemos que las condiciones permiten participar. Se necesita lo que ya dije, un acuerdo nacional, en el que esos organismos del Estado que han venido haciendo función de arbitraje electoral dejen de hacerlo.

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¿Qué cosas tendrían que cambiar con ese nuevo CNE para que se tuvieran esas condiciones que permitieran participar?

—Hay varios problemas que un nuevo CNE tiene que atender, uno tiene que ver con avanzar en un proceso equitativo, ahí entran en juego todos estos organismos que se meten en el proceso electoral, es decir el TSJ o la Constituyente. Otro problema es la fecha de la convocatoria: la ley establece que la convocatoria debe darse al menos seis meses antes de la fecha de las elecciones, puede ser más, pero no menos, y lo que ha pasado es que todas las elecciones que se han hecho después de las de 2015 han sido convocadas con dos o tres meses de antelación. También hay que revisar el acompañamiento internacional, que no es algo que solo da confianza en el país, sino también a la comunidad internacional. Además está lo referente a las campañas electorales que no son equitativas. Otro punto tiene que ver con el sistema electoral, ahora está resurgiendo el debate entre voto manual y voto automatizado. El sistema automatizado es muy bueno, pero se tiene que usar adecuadamente y eso parte también por las auditorías técnicas y los procesos de auditorías ciudadanas.

¿Y para Luis Lander qué debe pasar con el Registro Electoral (RE)?

—Es muy importante la actualización del RE. En las elecciones de hace 10 o 15 años el CNE hacía una campaña para abrir el RE y que la gente se inscribiera. En Caracas, en todas las estaciones de Metro tenías un puesto para que la gente se inscribiera. Hace tiempo que eso no se hace. Hay cálculos que indican que existen más de un millón de venezolanos que han cumplido los 18 años y que no están inscritos. La respuesta del CNE es que en las oficinas regionales hay puntos permanentes para la actualización del registro, pero aunque fuese cierto, y no es verdad, eso es muy poquito.

¿Y qué pasa con el voto de los venezolanos en el exterior?

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—Es una cosa nueva que por su tamaño es crucial. La legislación permite que quienes están fuera participen en elecciones nacionales, no en elecciones regionales ni locales. En este tema estaríamos hablando de 2,5 millones o 2,7 millones de potenciales electores. Casi una circunscripción más grande que el estado Zulia y eso es un número que «va a determinar una elección presidencial«.

¿Pero esto no obligaría a cambiar la ley (Artículo 124 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales) que exige para votar tener residencia permanente? Hay casos de migrantes que no tienen una situación residencial legalmente definida.

—Vamos a decirlo como es: hay personas en situación ilegal, esa es una cosa que se ha pedido a la AN que modifique. Pero hay otros problemas, hasta ahora en el exterior el número de votantes era mínimo, era tan poquito que uno podía decir que eso no era tan determinante en una elección, ahora el potencial de electores en el exterior supera a los del Zulia, que es el estado con más votantes. Estamos hablando que alrededor de 13 % de los electores están fuera del país. Por acción o por omisión, es un número de votos que va a determinar una elección presidencial. La otra consecuencia es cómo procesar eso, se ha hecho que los que se deben registrar deben hacerlo en la oficina de la embajada, pero Venezuela tiene alrededor de 140 oficinas diplomáticas y estamos hablando de 2.700.000 venezolanos. Eso es un número que absolutamente sobrepasa la capacidad instalada de sedes diplomáticas. Hay que pensar qué se hace, ¿se montan puntos especiales?, ¿se buscan mecanismos no presenciales para el registro?, ¿se hace por Internet?

Teniendo en cuenta todos estos problemas, ¿es posible tener elecciones con garantías plenas en corto tiempo?, ¿en un año?

—Sí, con toda seguridad. Si eso se incluye en la agenda de un acuerdo político, sí se puede. En Venezuela en el año 1958 a finales de enero se derrocó la dictadura y a principios de diciembre, o sea 10 meses después, se hicieron elecciones que todos consideraron como elecciones justas en las que se eligieron presidente, senadores, diputados, concejales, el paquete completo y eso en una situación en la que ni siquiera había autoridad electoral. En ese momento se pudo hacer todo el juego completo y empezando por la cancha de cero.

Foto: Luis Morillo

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