La falta de contenedores y de barrido mecánico hace que Caracas tenga las calles sucias, con pegostes y malolientes. Los vecinos dicen que las cuadrillas pasan a diario, pero no hacen una limpieza exhaustiva. Los trabajadores achacan esa deficiencia a la falta de equipos de protección y de unidades. 

Caracas. Para cubrir la recolección de los desechos sólidos de tres parroquias del municipio Libertador hay una sola unidad compactadora, que hace cuatro viajes diarios hasta el relleno sanitario ubicado en Las Mayas, parroquia Coche. Esa poca oferta de camiones es una de las causas por las cuales las calles de Caracas están sucias y malolientes.

Caracas, vista como la «zona burbuja» del país, también adolece de buena gerencia municipal. Agua, luz, gas, transporte y recolección de los desechos sólidos son servicios que parecieran no tener dolientes, a no ser porque los residentes pagan facturas con montos exorbitantes, como es en el caso de los costos por el relleno sanitario.

El Observatorio Venezolano de Servicios Públicos, en el informe que presentó este 12 de octubre, destacó que 27,8 % de los ciudadanos aseguró que la recolección de desechos en su localidad se realiza una vez por semana; 46,1 % indicó que la traslada a un vertedero cercano y 21,9 % dijo que la deja en plena vía pública. Los datos fueron recogidos en una encuesta aplicada entre abril y mayo de este año en 10 ciudades del país.

Ese informe resaltó que en Caracas la disponibilidad de la basura en botaderos pasó de 70 %. Un dato importante pues deduce que los vecinos al menos hacen el esfuerzo de llevar las bolsas a los contenedores, o a puntos al aire libre de concentración.

Sin embargo, eso no se traduce en un ambiente sano. Pues esos desperdicios pasan mucho tiempo tirados en las calles, lo que favorece la proliferación de moscas, gusanos, ratas y atraen a los que hurgan entre la basura.

Jesús de Nazareth García, empleado de Supra Caracas, reconoció que en estos momentos hay fallas en la recolección. Citó zonas como la calle 18 y el barrio El 70 de la parroquia El Valle, también mencionó zonas urbanizadas como Los Chaguaramos.

Prácticamente las zonas populares se están quedando rezagadas, porque no hay chivitas ni carros Toyotas que suban a los cerros, por eso la recolección es pésima”.

Más deficiencias

En mayo de 2018 la alcaldesa de Caracas, Érika Farías, dijo que solo podía recoger 900 toneladas. Para esa fecha, había recibido 13 nuevas compactadoras con las cuales prometió mejorar el servicio. Rescataría 312 toneladas más en ocho parroquias.

Ese  mismo año, pero en agosto, le entregaron otros cuatro camiones adicionales en el marco del Plan Sin Basura.

En julio de este año, en medio de la emergencia generada por la COVID-19, Farías anunció la incorporación de 18 unidades más, para incrementar la recolección de desechos sólidos en la ciudad capital a 240 toneladas por día. 

El servicio de Supra está dividido en bases, similares a las bases políticas que mantiene la alcaldía de Caracas. Hay en Las Mayas, en La Yaguara, en La Hoyada, en Parque Central, Caricuao, Catia y Artigas. 

En cada una debería haber una dotación de 15 a 25 camiones compactadores, pero entre todas llegan a aproximadamente 30 para cubrir las 22 parroquias caraqueñas. Solo en Las Mayas hay en estos momentos seis camiones recolectores.

Por eso mucha basura se queda en las calles. “El ayuntamiento hace peticiones al Gobierno para que les entreguen insumos y recursos, pero son desviados y, en consecuencia, los carros no reciben mantenimiento preventivo y se accidentan”, señaló García.

En las calles, específicamente en las avenidas y autopistas, se ven las cuadrillas de barrido manual, recuperando los desechos sin guantes y sin palas. Usan cartones y sábanas para apalancar el montón de basura. Igual están los recolectores de las compactadoras, que no tienen palas ni cepillos para levantar las bolsas de las aceras cuyo flujo no ha disminuido por la pandemia.

A eso se suma la falta de contenedores y papeleras en zonas como Catia, los alrededores de La Hoyada en Las Fuerzas Armadas, la Cota 905, la calle Sea de Coche y La Candelaria. 

En la avenida Urdaneta, desde hace una década, dijo Iria Pérez, vecina, no cambian ni restituyen este mobiliario urbano y eso se evidencia en todas las calles de Caracas.

El dato

Un camión compactador puede cargar entre 11.000 y 14.000 kilos de basura. En Caracas se pueden recoger entre 2500 y 3000 toneladas de basura en un día. 

En Supra hay 4000 trabajadores, entre obreros y administrativos, que esperan pagos ofrecidos por Érika Farías cuando asumió la Alcaldía de Caracas.

Jesús García dijo que además de no tener un salario digno y equipos de trabajo, son amedrentados, hostigados y amenazados por el patrono (la directiva de Supra) cada vez que hacen reclamos y denuncias públicas sobre su situación. 

Según dijo, hay 12 trabajadores que fueron enviados de vacaciones, un procedimiento administrativo que viola sus condiciones laborales. Este miércoles los afectados irán a la Sindicatura Municipal para ejercer presión y exigir respuestas a sus reclamos.

En septiembre los obreros hicieron dos acciones de calle. La primera semana de octubre se concentraron en la plaza Bolívar y reclamaron salarios acordes con la inflación, equipos, uniformes y unidades de recolección para poder prestar servicio en todas las calles de Caracas.

Foto referencial de La Vega

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