El cauce que atraviesa el barrio El Cantón, en el estado Vargas, se desbordó, pero lo que salió fue un río de basura que llegó hasta la avenida principal.

Caracas. La quebrada que atraviesa la comunidad El Cantón no entró en la agenda de mantenimiento de la alcaldía de La Guaira, en el estado Vargas, y para muestra lo que sucedió el pasado 25 de septiembre cuando, luego de casi tres horas de lluvia, los vecinos vieron cómo un río de basura anegaba sus calles, sus casas, tapaba sus carros y reventaba las redes de agua potable y servidas.

Fue un «palo de agua» intenso, pero sirvió para demostrar que esa quebrada que pasa por el Cantón y también por los cerros Morrocoy y Las Ánimas es una bomba de tiempo, precisamente por la falta de limpieza.

Cauchos, piezas de electrodomésticos, botellas de refresco a granel, partes de carro, animales muertos. De todo salió a flote el pasado martes.

“Ni cuando la tragedia del 99 bajó tanto desperdicio. Si no es por los mismos muchachos y hasta por mí, que soy una persona de la tercera edad, aquí nos hubiésemos ahogados con el lodo y la cantidad de basura. Toda la noche estuvimos limpiando para abrir el paso y recuperando los carros”, dijo Haida de Romero.

En la pared y en los escalones de su casa estaba la marca marrón de tierra, casi medio metro. Sin embargo, lo más peligroso lo tenía a menos de dos metros, a un costado de su vivienda de dos pisos: una montaña de desechos que fue arrastrada cerro abajo hizo un tapón en el desagüe de la quebrada y cerró uno de los pasos principales.

Fotos: Luis Morillo
Toda la quebrada quedó repleta de desechos.

Hasta las culebras ahora les invaden los espacios y, con el desbordamiento, que nunca fue atendido según Ronny Yeniñane, la mitad de El Cantón volvió a quedarse sin agua. Pues si bien este sector no ha disfrutado de este servicio en años, por lo menos desde hace siete disponía de la que le suministraba una vecina, Reina López, desde el patio de su casa. Las mangueras verdes colgando de un extremo son testigos de su acción social.

Foto Luis Morillo
Reina López lamenta no poder seguir ayudando a sus vecinos

“Tenía un tubo con una conexión y una llave. Ante la falta de respuesta de las autoridades decidí ayudar a mis vecinos, tengo 46 años aquí, y no podía darles la espalda. Pues todo eso se lo llevó la torrentera. Ahí están colgando algunos tubos, otros quedaron enterrados. Ahora están sin servicio de nuevo y nada que alguien ayuda. Yo la única que vez que le vi la cara al alcalde de La Guaira, José Terán, fue en unas elecciones. Nunca ha venido aquí”, dijo con molestia.

Los vecinos dicen que el material bajó de los cerros Morrocoy y Las Ánimas.

En la zona, quienes tratan de resolver los problemas son los habitantes, se organizan, recogen la basura y arreglan sus caminarías.

“Evidentemente no se puede culpar a la naturaleza del desastre, esa basura la tiró la misma gente ahí, en eso hay que estar claro. Falta educación, pero también depósitos y que pase el aseo urbano. Ahora quién sabe hasta cuando estaremos inundados con esos desperdicios y llenos de alimañas”, recalcó la señora de Romero.

El día 25 los asustó la furia de la torrentera que, además de peroles, está repleta de maleza. Ahora, esperan por ayuda gubernamental.

Así quedó uno de los accesos al barrio El Cantón.

Ya son cinco años que no limpian la zona, de acuerdo con los cálculos de los afectados. “No queremos repetir experiencias como las de la Cabrería, pedimos atención”.

El mal tiempo en Vargas afectó cuatro parroquias, entre ellas Maiquetía y Carlos Soublette. Siete familias resultados perjudicadas. El gobernador de la entidad, Jorge Luis García Carneiro, quedó en dar soluciones, unos apartamentos equipados y levantar un censo de la vulnerabilidad.

Fotos: Luis Morillo

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