Denuncian que les mandan a comprar yelcos, gasas, jeringas, piezas para nebulizar y el kit de craneotomía que cuesta Bs. 80.000.

Caracas. Como mínimo mes y medio hospitalizados llevan 12 pacientes del servicio de Neurocirugía del hospital J. M. Vargas. En ese tiempo, denuncian que, aunque la atención médica no falla, compran todo lo que necesitan para su fase preoperatoria, desde un yelco hasta los medicamentos y kit quirúrgicos.

En 29 días, Fátima Medranda dijo que gastó 50.000 bolívares en yelcos, jeringas, piezas para nebulizar, gasas, alcohol y en algún medicamento para evitar las convulsiones: “Solo nos colocan las soluciones. No entiendo por qué estoy aquí aguantando una cama si no hay chance para operarme”.

Medranda tiene un tumor cerebral que le aprisiona una arteria y le causa severas convulsiones. “Desde que ingresé estoy recibiendo tratamiento. Al principio, no me operaron por falta de un kit de craneotomía, que me sale en 78.400 bolívares”.

El 7 de enero de este año le detectaron el tumor luego de sufrir un ACV. El médico tratante le dijo que debía operarse inmediatamente: “Aquí hay pacientes que tienen cuatro meses y al parecer no hay quirófanos. La junta médica solo pasa los jueves para indicar tratamientos, y los demás días son las enfermeras las que se ocupan de la sala. Los doctores son buenos, pero no es justo lo que está pasando en este servicio. He visto gente morir”.

Además de su agonía, le preocupa que en la sala 7, donde hay 12 pacientes —todos esperando por intervención—; abundan las moscas verdes y el olor a basura es agobiante.

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“Nos quejamos. Pasamos una carta a la dirección y no hay respuesta inmediata. Aquí nos estamos contaminando. Llegué solo con mi tumor y aquí tuve una recaída fuerte. Ahora estoy bajo tratamiento de antibióticos para curarme una neumonía. Si hay una bacteria deben atacar el problema. Como no me quedo callada, me van a dar de alta para que me cure en mi casa. El doctor me dijo que lo hacen para protegerme, pero  me confirmó que cuando regrese no me garantizan el cupo. Si me contaminé aquí por qué no me tratan ellos. Si convulsiono en mi casa qué va a hacer mi hijo o mi mamá”, sostuvo.

Ciertamente, a Fátima la dieron de alta. Con lágrimas en los ojos recogió sus cosas y a eso de las 10 a. m. del viernes 9 de mayo salió del hospital. Se llevó una bolsa con todos los insumos que compró, las placas y los exámenes.

Su compañera, Odalis Mar Díaz, también padece el karma del retraso en las intervenciones. Tiene cuatro tumores y aunque consiguió el kit de craneotomía y gastó cerca de 100.000 bolívares en otros insumos, su larga espera llegó a los cuatro meses.

“Me preocupa que la neumonía está en el aire y lo que nos dicen es que no hay terapia intensiva, y mientras tanto, a uno le mandan a realizar exámenes, algunos hay que hacerlos afuera y cuando son los de rutina igual le piden los tubos y los envases para las muestras”, expresó.

Otro caso es el de Florimar Flores García, que está desde hace 16 días con su mamá recluida en la cama 11. Su familia no tiene el dinero para comprar el kit y hacen  rifas para reunir el monto. “Pero es lo mismo, uno tiene que traer todo y mandar a hacer algunos exámenes afuera, como la tomografía que no baja de dos mil bolívares”.

Foto Cortesía


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