Desde la llegada del coronavirus al país en marzo de 2020, trabajadores de los centros de salud designados como centinelas para la lucha contra la COVID-19 han reclamado la falta de materiales de bioseguridad para desempeñar sus funciones. 19 meses después, los reclamos no han cesado y la infraestructura de los hospitales sigue en deterioro.

Regiones. A casi dos años de haber llegado la pandemia a Venezuela, en los hospitales centinelas de las regiones los reclamos por la falta de equipos de bioseguridad, insumos, condiciones de infraestructura y salarios no han cesado. Trabajadores de estos centros indican que las autoridades de salud solo aplican «paños calientes» y no resuelven el problema. La ONG Médicos Unidos Venezuela, reportó que hasta el 15 de octubre en Venezuela han fallecido 769 trabajadores del sector por causa de la COVID-19.

Según el último informe publicado por la ONG Monitor Salud, la ocupación de camas en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) para casos de COVID-19 se ubica en 48,5 % en 31 hospitales centinelas del país, ubicados en 21 estados y el Distrito Capital. En el caso de pacientes hospitalizados con afecciones moderadas pero que requieren atención médica para no agravar su cuadro, la cifra ronda el 60,27 % de las camas.

En el eje central de la nación, comprendido entre Caracas, Vargas y Miranda se ubica el foco de lo que especialistas como el Dr Julio Castro afirman es la tercera ola del virus en el país. Entretanto la situación de los hospitales en el interior aún dista de las condiciones mínimas para responder a la pandemia.

En Bolívar repuntan los casos

De acuerdo con el presidente del Instituto de Salud Pública del estado Bolívar, Franklin Franchi, hay un repunte de casos COVID-19 en los municipios Sifontes, El Callao, Piar y Caroní. «Todavía tenemos cupos, pero sí hemos visto que con el correr de los días nos ha ido aumentando», informó.

Franchi comentó que en el hospital Ruíz y Páez de Ciudad Bolívar, uno de los hospitales centinela de la región, los ingresos por casos COVID-19 aún se mantienen en un número bajo en comparación a los pacientes que tuvieron durante la primera y segunda ola de contagio.

«Actualmente tenemos un aproximado de 25 pacientes en el Ruíz y Páez, cuando llegamos a tener hasta 140 pacientes», agregó.

A través de fuentes internas de los hospitales centinelas guayaneses, se conoció que hasta el 21 de octubre había al menos 45 pacientes con COVID-19 en el hospital Uyapar, en Puerto Ordaz. Esta institución cuenta con tres salas COVID-19 con un total de 83 camas.

De acuerdo con balances del gobernador Justo Noguera y la autoridad única de salud, Franklin Franchi, el hospital Raúl Leoni, en San Félix, cuenta con 87 camas, de las cuales trascendió que hasta la semana pasada hubo 27 pacientes hospitalizados por coronavirus.

La ocupación en estos tres hospitales suman 36 %. En el hospital Rosario Vera Custodio, en Upata, aunque no se tiene información sobre su ocupación actual, la alcaldesa de Piar, Yulisbeth García, reconoció un aumento de hasta 35 % en casos de COVID-19 en las primeras semanas de octubre.

Camilo Torres, vicepresidente del Colegio de Enfermería de Ciudad Bolívar, cuestionó que en medio de una tercera ola de contagio haya una flexibilización extendida sin que se haya completado la inmunidad de grupo.

En Anzoátegui faltan equipos de bioseguridad

Aunque en las últimas tres semanas los casos detectados de COVID-19 no llegaban siquiera a la veintena según cifras del Ejecutivo nacional, la vicepresidenta Delcy Rodríguez indicó el pasado martes 26 de octubre que se detectaron 115 contagios en el estado; un repunte considerable si se toma en cuenta el comportamiento sostenido en las últimas tres semanas.

Edisson Hernández, delegado de prevención del hospital Luis Razetti de Barcelona, principal centro centinela del estado, indicó que hasta el pasado viernes 22 de octubre habían ingresado  50 pacientes con sintomatología COVID-19 al hospital,  la mayoría, según afirmó, en condiciones críticas.

El covid va en aumento, los insumos brillan por su ausencia, las áreas cada día en condiciones infrahumanas, el personal que trabaja en el área COVID duerme junto con las ratas. Necesitamos un manómetro para el traslado de pacientes COVID y no COVID porque el que está se le escapa el aire y en cualquier momento ocurre una tragedia de las autoridades″, sostuvo el también secretario del Movimiento de Trabajadores por la salud en Anzoátegui.

Ante la indiferencia, que según Hernández las autoridades sanitarias han tenido hacia los trabajadores y centros asistenciales del estado, el dirigente indicó que hicieron un llamado a la empresa privada para que contribuya a paliar la situación por la que están atravesando.

Llamamos a la empresa privada para que nos ayude con pinturas, ventiladores o aire acondicionados, desinfectantes, equipos de bioseguridad, tapabocas, guantes no solo para el personal del hospital Razetti, sino de los centros asistenciales que atienden los casos covid en la entidad″, sostuvo.

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En el Razetti de Barcelona la infraestructura está colapsando / Foto: Cortesía

El último reporte global sobre el comportamiento de la mortalidad del virus en Anzoátegui lo informó el gobernador Antonio Barreto Sira el pasado 18 de septiembre. En aquella oportunidad refirió que, durante agosto y parte de septiembre, se registraron 29 fallecidos por sintomatología asociada a la enfermedad.

Según Barreto Sira, en 19 de los 21 municipios del estado se han reportado fallecidos por el coronavirus y 70% de las muertes ocurrieron en los municipios Bolívar, Sotillo, Simón Rodríguez y Anaco.

En Maracaibo la salud está privatizada

Las condiciones en el Hospital Universitario de Maracaibo (HUM), nombrado centinela para atender la COVID-19 y el más grande del Zulia, son más que precarias. A mediados de octubre se registró una fuerte lluvia en la ciudad que obligó al poco personal de enfermería, con ayuda de los familiares, a sacar a los enfermos de las habitaciones a los pasillos para que el agua no los alcanzara.

Según las denuncias el hospital no tiene ventanas, el agua se filtra por los techos y los baños están inoperativos en su totalidad.

″El hospital cuando llueve se inunda, hay que andar corriendo con los pacientes″, afirmó una enfermera que prefirió no identificarse por miedo.

Anteriormente había cuatro Unidades de Cuidados Intensivos con 40 camas disponibles. Hoy solo hay cuatro camas completas (con respiradores) en el área de adultos. Sin embargo se hablaba de seis cupos de UCI adulto y tres de pediatría. Las dos unidades restantes desaparecieron. Se conoció que todos los cupos están cubiertos y no por pacientes COVID.

Las consultas externas se reactivaron en 50 % porque no hay suficiente personal médico ni consultorios operativos. El personal de enfermería ha bajado 80 % en lo que va de año.

De los 16 pabellones con los que contaba el hospital centinela, solo dos están funcionando y no tienen aire acondicionado. Después de ser reconocido como el principal centro de salud del estado, que hacía cirugías de alta complejidad, hoy solo se atienden emergencias como cirugía de apéndice y vesícula. Además, el paciente debe llevar una lista de insumos que rondan los mil dólares para este tipo de intervenciones.

″El hospital no tienen nada, le piden al paciente que traigan los insumos, si a uno le quedan dos pares de guantes o anestésico lo guardamos para cuando lleguen las emergencias en la madrugada y tener como resolver, pues resulta que, periódicamente, todos los directores de los hospitales en revolución abren los casilleros del personal, revisan e intentan abrir un expediente por robo de insumos y lo toman como bandera política diciendo que están reduciendo los robos, pero ¿Qué robos? si en el hospital no hay insumos. Lo hacemos por salvar vidas″, denunció un médico.

En el caso del personal no cuentan con baños, zonas de descanso o casilleros suficientes. Deben llevar su comida y agua embotellada para su consumo propio.

″Los cuartos de descanso de enfermería no tienen ni un ventilador, descansamos con calor y con zancudos, por eso preferimos no dormir en esos cuartos, es horrible, hay ratas y zancudos. La mayoría hacemos guardias de 24 horas, de las cuáles deberíamos descansar 4 horas, pero con semejante calor nadie puede descansar″, denunció una enfermera.

Aunque el Hospital Universitario de Maracaibo tiene planta eléctrica, el personal señaló que no funciona adecuadamente.

La semana pasada hubo mucha inestabilidad eléctrica, las plantas no arrancaron y los pacientes que están conectados se estaban ahogando. Esa situación duró casi toda la semana″, informó una residente de cirugía.

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En el universitario de Maracaibo, pacientes pagan por un área VIP / Foto: Cortesía

El personal manifestó que la dirección del hospital bombea agua una hora en la mañana y a veces, una hora más por la tarde. “Tenemos que ponernos como en la casa, a llenar pipas (bidones) y cuanto perol haya para tener como resolver”.

Denuncia

Un médico, quien prefirió permanecer anónimo para evitar represalias, comentó a Crónica.Uno que la mayoría de los residentes de posgrado que hay en el hospital son colombianos, porque en Venezuela es más económico cumplir este requisito.

″En la Universidad del Zulia hay una sinvergüenzura, porque el año pasado no hubo cirugías por el COVID, y aun así LUZ graduó a sus residentes como médicos cirujanos sin haber realizado sus prácticas y siguen abriendo cupos, cuando las condiciones del hospital no están dadas para que esos estudiantes completen su formación en los pabellones″, denunció el galeno.

Con relación a los casos de COVID-19 activos en el hospital, el galeno refirió que hay muy pocos casos.

″El hospital no está desbordado porque la gente sabe que si viene para acá tiene que traer todo. La salud está privatizada en el HUM, porque cuando tú tienes que pagarle a una enfermera en la llamada zona VIP del hospital, que si tiene aire y condiciones medianas, 40 dólares para que esté pendiente de tu familiar, cuando tienen que traer todos los insumos y además las comidas, el cloro, y cuanta cosa falte, estás pagando por tu salud″, indicó.

En Táchira hospitales están sin insumos

Paupérrimas condiciones presentan los hospitales centinela del estado Táchira. Tanto el Hospital Central de San Cristóbal como el Patrocinio Peñuela Ruiz del Seguro Social son una muestra de las carencias que presenta la red hospitalaria del país. La infraestructura de ambos se deteriora a pasos agigantados y ninguna autoridad hace algo para evitar el colapso.

En el hospital del seguro no hay insumos de ningún tipo. Si bien no ha habido nuevas fallas con el suministro de oxígeno, lo que escasean son medicinas e insumos.

Desde una bata quirúrgica, pasando por guantes, tapabocas, gasas e insumos, pues todo se le pide al paciente o al familiar. En el área quirúrgica tienen una cartelera con diversas listas que estos deben comprar y que varían según el tipo de intervención.

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En San Cristóbal el mantenimiento a los hospitales brilla por su ausencia / Foto: AB

Escasea la luz, materiales de limpieza, áreas acordes para el descanso del personal y una reparación definitiva en el ascensor de centro asistencial, pues se han visto en la necesidad de bajar pacientes y cadáveres por las escaleras. De este centro se desconoce cuántos pacientes hay en el área COVID-19.

En el Hospital Central de San Cristóbal la situación no es distinta. En este centro asistencial escasean los insumos, así como el personal para el área COVID-19. La semana pasada, la Fundación Juan de Dios retiró a sus trabajadores de ese recinto ante la falta de insumos para trabajar, pues ni siquiera hay guantes ni biotrajes. El agua falla cada cierto tiempo y evidentes daños en la infraestructura amenazan la salubridad de las áreas.

Hasta el pasado 20 de octubre había 21 pacientes hospitalizados en la sala de aislamiento del hospital central, mientras que la cifra acumulada desde el inicio de la pandemia arribó 13.225 personas, de acuerdo al informe del Ministerio de Salud.


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