En cada paso los maestros gritaron lo que sucede en las escuelas: hambre, falta de servicios públicos y materiales para la educación, hambre otra vez. Las 48 horas del segundo paro nacional no son suficientes en la lucha que mantienen. Las federaciones se reunirán este lunes y se preparan para anunciar un paro por 72 horas e incluso decidirán ir a la huelga general.

Caracas. Se formaron de par en par. Cruzaron los brazos y rompieron fila hacia la derecha. El grito “somos maestros, no somos delincuentes” tropezó con el primer piquete de la Policía Nacional Bolivariana (PNB). Los escudos hacían contención a los codos de quienes intentaban abrirse paso. Los policías tampoco eran tantos como para bloquear todo el cruce de la avenida Universidad.

Segundos antes de que la policía tomara la avenida, un maestro había logrado pasar hacia el otro lado. Este hizo señas a los demás para que de un carrerón tomaran el lado izquierdo que quedaba sin cubrir. Y pasaron. “Dejen quieto a los maestros”, advertían en la calle. Los policías quedaron desorientados, tomaron los escudos y buscaron la mirada del superior.

Mientras los funcionarios esperaban instrucciones, los docentes sacaron ventaja: quienes liderizaban la marcha agitaban los brazos, “no se queden atrás, vamos”, se llamaban. Unos de un jalón hacían llegar a los otros. Los profesores evadían los carros, motos.

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Los maestros rompen el primer piquete en Parque Carabobo. Foto: Tairy Gamboa

En cada paso gritan lo que sucede en las escuelas: hambre, falta de servicios públicos y materiales para la educación, hambre otra vez. Pero las 48 horas del segundo paro nacional que se cumplieron este miércoles no son suficientes para contar la emergencia en que viven los maestros: quincenas de 70.000 bolívares, incumplimiento del 85 % de las cláusulas de la contratación colectiva, represalias y amenazas por los directivos, falta de seguridad social.

Tampoco los escuchan en el Ministerio de Educación. Las ocho federaciones se reunirán una vez más para escalar en el conflicto. “El magisterio está en la calle”, se escucha en la marcha al tiempo en que Raquel Figueroa, coordinadora de la Unidad Democrática del Sector Educativo, anuncia que están preparados para ir un paro por 72 horas e incluso a la huelga general.

Los maestros llegaron hasta la avenida Bolívar. Otro punto para ellos. Ahí levantaron las pancartas y festejaron que resistieron. Como si jugaran como sus alumnos al juego de «la Ere», la persecución comenzó otra vez. En las calles, los policías en motos y otros a pie, tanteaban los pasos que darían los maestros. Desconocían el lugar de destino. Sospechaban que era al Ministerio de Educación.

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Ante el bloqueo de la PNB, los maestros cambian la ruta. Foto: Tairy Gamboa

Al arribar al sur de la avenida Fuerzas Armadas, los maestros dijeron que avanzarían hasta el Instituto Pedagógico de Caracas, donde profesores universitarios los esperaban. Otro piquete llegó. A bordo de dos camionetas, los policías bajaron y cerraron el paso a la altura de la iglesia San Agustín. Los docentes giraron a la derecha, en fila, bajaron los escalones del Puente Hierro.

Una pita de los maestros dejó paralizados a los policías, estos veían cómo avanzaban por las calles laterales. Un minuto después, tomaron los escudos, se subieron a la camioneta y salieron a emboscarlos.

Comenzó el forcejeo

“Si se meten por ahí serán caldo de cultivo de los chavistas”, gritó un policía. Pero los maestros estaban decididos y continuaron. Al llegar a esquina de la Loblan el piquete de la PNB interrumpió el pasó con escudos y motos. Comenzó el forcejeo.

Figueroa abrió el paso y gritaba para que los maestros siguieran. Del otro lado, otros intentaban lo mismo. Entre empujones, una de las motos se cayó y de un arrebato un policía tomó a Raúl Parra, profesor en Caricuao, e intentó llevarlo a un comando de la PNB. Entre jalones y con la ayuda de los demás docentes, lograron rescatar a Parra.

Los maestros no permitieron que la PNB detuviera a Raúl Parra. Foto: Gleybert Asencio.

Acordaron con la policía que serían escoltados hasta el Pedagógico y continuaron la marcha por la autopista hasta llegar a la avenida Páez de El Paraíso. No solo funcionarios de seguridad salieron, también colectivos progubernamentales que hacían fotos y videos de los manifestantes.

El intento por infundir temor no paralizó a Aralia Suárez, una profesora del Liceo José Rojas ubicado en Catia. “Mis armas son un marcador y un borrador. Es lo que tengo”, dice mientras los muestra. Dice que su caminata desde Parque Carabobo no será en vano, “algo tiene que pasar”.

En Puente Hierro lograron romper el tercer piquete para avanzar hacia la avenida Páez de El Paraíso. Foto: Tairy Gamboa.

Ese “algo” para ella significa una quincena en que pueda comprar mucho más que un cartón de huevos y que cuando los prepare no tenga que “estirarlos con aliños” para que alcance para más días. Es poder comprar a sus hijos los útiles escolares a tiempo y que no se vea en la encrucijada entre pagar el pasaje o comer.

Aralia Suárez (franela azul) profesora del Liceo José Rojas ubicado en Catia. Foto: Tairy Gamboa

“En el liceo estamos llenando huecos los 23 profesores que quedamos. Éramos 90. Ya a las 11:00 de la mañana no tenemos estudiantes porque no hay profesores”, cuenta.

Después de casi 4 kilómetros de recorrido, ella y los demás docentes dieron el último grito frente a la principal casa de estudio que forma a los maestros en el país. “No más revolución, aquí estamos salvando a la educación”.

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También caminaron por la autopista. Foto: Tairy Gamboa
Llegada de los maestros al Instituto Pedagógico de Caracas. Foto: Tairy Gamboa

Fotos: Tairy Gamboa y Gleybert Asencio


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