Crónica Uno

The Mandalorian, la emancipación del universo Star Wars

La serie de Disney se ha convertido en una de las mejores obras del mundo creado por George Lucas en los años setenta.

Caracas. El enigma de los héroes solitarios. Todo el misterio alrededor de ellos genera una atención sobre su vida. ¿Qué historias han construido esa personalidad misteriosa con la que se presentan en pantalla? 

En los años noventa, Radio Caracas Televisión transmitió una serie estadounidense llamada Paraíso. Ambientada en el Viejo Oeste, es la historia de Ethan Allen Cord (Lee Horsley), un pistolero que había dejado atrás los años violentos, pero que repentinamente se ve sumido otra vez en la hostilidad cuando asesinan a su hermana. Entonces asume la custodia de los cuatro hijos de la mujer. Comienza una relación filial entre el hombre retirado y los jóvenes, quienes enfrentan los peligros que se avecinan a la granja en la que viven. 

Hay semejanzas entre Paraíso y The Mandalorian, el afamado western espacial del universo Star Wars, que revitaliza a una franquicia que ha tenido sus altibajos, y que busca su expansión con nuevos personajes desde que en 2015 iniciaron los episodios bajo la tutela de Disney con Star Wars: el despertar de la fuerza.

El rescate de un niño es el detonante para el comienzo del conflicto en la historia.

The Mandalorian ubica su trama en los años posteriores a los sucesos de El regreso del jedi. Narra las vivencias de El Mandaloriano, como se suele llamar a Din Djarin (Pedro Pascal), un solitario cazarrecompensas perteneciente a una larga y legendaria tradición del oficio, un personaje respetado por sus encomiables formas y con firmes convicciones. 

Creada por Jon Favreau y estrenada en Disney+ a finales de 2019, The Mandalorian se ha convertido en una de las series más exitosas de la plataforma del ratón Mickey. Hasta ahora lleva dos temporadas, la más reciente disponible desde octubre de 2020 en el servicio de streaming. La segunda resulta la más completa, sin un capítulo de sobra. 

La vida de El Mandaloriano cambia cuando en una de sus misiones tiene que rescatar a un niño. Si bien el código le impide cualquier tipo de vínculo con sus tareas, el protagonista descubre en el niño reminiscencias de su pasado como huérfano. La criatura se conoce como Baby Yoda, aunque en la segunda temporada se descubre el verdadero nombre.

Los vínculos basados en los principios y la lealtad son un aspecto que se cumple en The Mandalorian.

Jon Favreau y Disney presentan en The Mandalorian contextos de fácil asociación con la saga original, así como elementos dirigidos a todas las emociones exaltadas en los largometrajes desde que George Lucas comenzó este periplo en los años setenta.

Una vez que se fortalece este vínculo parental, comienza la aventura por devolver a la criatura a su hogar. Pero antes, no solo tiene que enfrentarse a quienes lo contrataron, remanentes imperiales con las clásicas ambiciones megalomaníacas, sino también a vicisitudes repentinas en cada paradero.

El Mandaloriano viaja por planetas en búsqueda de pistas, de personas que lo puedan ayudar. Pero no es fácil. La peligrosidad es tan extensa como la galaxia.

Uno de los principales atractivos de The Mandalorian es que transmite una independencia a pesar de ser parte del universo Star Wars. A diferencia de los episodios de la saga central, en estos capítulos no se siente la presión por cumplir con las expectativas de una continuidad surgida hace cuarenta años, cuando Luke Skywalker y Darth Vader protagonizaron la ambivalencia en la eterna lucha entre el bien y el mal.

Remanentes imperiales son los antagonistas de estos nuevos capítulos.

La fuerza se mantiene como un elemento conductor importante, en una galaxia que se perfila nuevamente como un hervidero de conflictos de gran magnitud. Claro que hay referencias, imposible que no existan, pero son tenues en un mundo de ficción tan cercano y delicado para muchos.

De hecho, The Mandalorian podría ser visto sin mayor problemas por alguien ajeno a este febril e irregular escenario de droides y especies en constante conflicto. 

El Mandoloriano es un renegado que vaga solo para obtener sus recompensas. Hay una carga de desolación y agradecimiento que definen su misteriosa personalidad, y el apego a sus tradiciones son al principio la única lealtad de su destino. A falta de familia, hay que buscar formas de aferrarse.

Y es lo cautivante de su existencia, enriquecida por las personas que encuentra en el camino, que reconocen en él a un ser fiable y de principios, que emprende una loable misión, quizá la más importante de su vida. 

Gina Carano interpreta a uno de los personajes claves de la serie: Cara Dune

Porque The Mandalorian es una trama de exploración de mundos, de universos íntimos en los que se libran batallas que no se definen solo con armas y sables láser, sino con las respuestas a las adversidades, a las traiciones, a las triquiñuelas y las conspiraciones. 

Llaman la atención también los acuerdos que surgen con criaturas que en el pasado tenían mala reputación por comportamientos deleznables, pero que en The Mandalorian son reivindicadas, por lo menos, temporalmente. Al final, hay una cadena de agobios a los que cada ser responde de distintas maneras en esa vasta galaxia.

Jon Favreau presenta en The Mandalorian la mejor obra del universo Star Wars desde que en 2016 se estrenó Rogue One: una historia de Star Wars, un largometraje que si bien al final hila perfectamente con el primer filme en orden cronológico de la saga, no proyecta una presión por cumplir con los vericuetos de la continuidad que han surgido desde Star Wars: el despertar de la fuerza. Eso sí, el final de la segunda temporada puede ser demagógico, pero no por eso menos sorprendente. Aunque abre la posibilidad de que se diluya la autonomía por vincularla en referencias notorias con personajes del pasado.

Solo queda esperar por la tercera temporada, en la que se sabrá además cómo se enmendará la salida de Gina Carano, quien no participará en los siguientes capítulos como Cara Dune, pues la compañía decidió prescindir de ella debido a sus opiniones políticas en redes sociales, una acción controvertida que todavía genera discusiones entre los seguidores de la serie y defensores de la libertad de expresión. 

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