Metro de Caracas carece de tecnología y de un plan para cobrar aumento con el carnet de la Patria

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Con un incremento de 1.250.000 %, que ubica el boleto simple en 0,50 bolívares soberanos (50.000 bolívares del viejo cono), el Metro de Caracas aspira migrar desde la primera semana de septiembre a un método de cobro automatizado que se valdrá del carnet de la Patria, una credencial que deberán tramitar quienes deseen desplazarse en tren. Aun cuando el Gobierno sostiene que el ajuste forma parte del plan de recuperación económica, para algunos usuarios el incremento está lejos de ser una solución a la paralización técnica del servicio.

Caracas. Una semana después del anuncio de incremento del Metro de Caracas, nada indica el cobro del servicio. Los montos señalados en las taquillas son los mismos de 2014. El clima del subterráneo parece anular la medida informada por la vicepresidenta de la República, Delcy Rodríguez, cuya palabra resulta estéril para quienes no tienen acceso al dinero en efectivo.

En Plaza Venezuela, la principal terminal del subterráneo, las casetas siguen vacías, desprovistas de personal y los torniquetes en verde dan paso libre a cuanto transeúnte circula por la estación. Para algunos usuarios, son más las preguntas que las repuestas en torno al incremento de un servicio movido por inercia y la dejadez de un sistema que perdió todo su prestigio y del que solo queda la idea de lo que fue en los 80: el mayor gesto de civismo y modernidad de una ciudad que se juró el futuro.

Con un incremento de 1.250.000 %, que ubica el boleto simple en 0,50 bolívares soberanos (50.000 bolívares del viejo cono), el Metro de Caracas aspira migrar desde la primera semana de septiembre a un método de cobro automatizado que se valdrá del carnet de la Patria, una credencial que deberán tramitar quienes deseen desplazarse en tren. Pero la ausencia de plazos, tecnología y de un plan concreto que deje en claro las reglas de pago hacen que la pretensión de cobro sea solo eso, la mayor aspiración de un servicio cuyo déficit de empleados se ubica en 75 %, según la organización Familia Metro.

Hoy la Línea 1 del subterráneo es el testimonio más vigente de un servicio que luce ruinoso. Los andenes y techos moteados de lámparas inservibles, los trenes sin aire y las escaleras mecánicas inoperativas en todas las líneas prueban la dejadez del transporte.

Aun cuando el Gobierno sostiene que el ajuste forma parte del plan de recuperación económica, para algunos usuarios el aumento del Metro está lejos de ser una solución a la paralización técnica del servicio. Judith García, usuaria, dice que ni siquiera tienen acceso al efectivo para recargar el carnet de la Patria. «No está claro si el Gobierno va a subsidiar directamente el Metro a través de esa credencial», dice la vecina de San Pedro.

Solo primer trimestre del año, reportan fuentes sindicales, renunciaron más 300 empleados del subterráneo. De 12.000 trabajadores que sumaba el sistema hace seis años, solo 7000 permanecían en la compañía estatal hasta el primer semestre. Se trata de una realidad que impide atender fallas operativas como las registradas los días miércoles y jueves de esta semana, cuando ocurrieron sendas averías eléctricas que privaron a la ciudad del servicio, durante varias horas, y obligaron a los caraqueños a caminar más de la cuenta para llegar a sus destinos.

Es la secuela de un problema que afecta a un sistema donde, a juicio de los usuarios, falla hasta lo que no tendría que fallar: el aire acondicionado, la higiene y la frecuencia de trenes. En el lugar la atmósfera es la misma de un mercado a cielo abierto, incluso hay vendedores. En algunas estaciones los usuarios, enmudecidos tal vez por el calor, solo hacen mohines de resignación. En el subterráneo nada está en su lugar, ni los operadores que deberían facilitar la movilidad a las personas con discapacidad ni los servicios asociados. Desde hace más de un año, ni siquiera hay boletería.

La situación, dicen algunos, es inaguantable. Las fallas evidencian un transporte moribundo. Para voceros de la organización Familia Metro, lo que ocurre con el subterráneo no es un hecho fortuito, es un eslabón más en un problema económico que en la superficie paraliza 90 % del transporte público, de acuerdo con cifras de la Central Única de Autos Libres y por Puestos.

20180309 Retraso en el Metro de Caracas

De cualquier manera, coinciden usuarios consultados, al Gobierno lo que menos le interesa en este momento es que se pare el Metro, lo cual justifica algunos aspavientos. Pero además del aumento de los boletos, una fuente de la compañía indicó que el Ejecutivo no maneja ningún plan para ajustar las otras vías de recaudación de dinero que dispone la compañía, como lo son los alquileres de locales comerciales y espacios publicitarios ubicados en trenes y carteleras. En lugar de publicidad, hoy el Metro solo exhibe la propaganda de un Gobierno que aspira controlarlo todo.

Cada día el Metro de Caracas transporta por lo menos 2,5 millones de usuarios, una cifra que se abulta conforme progresa el conflicto del transporte superficial. Aun cuando en octubre de 2017 el Ejecutivo asomó sus planes para ajustar la tarifa de trenes, no fue sino hasta el 23 de agosto de este año, 10 meses después de aquel aviso, cuando la vicepresidenta de la República, Delcy Rodríguez, despejó la incógnita. Desplazarse en tren ya no costará 4 bolívares fuertes —0,00004 del actual cono— un monto irrisorio para el cual ni siquiera existían billetes para cancelar tan solo un viaje.

Ricardo Sansone, portavoz de Familia Metro, asegura que el Gobierno no rinde cuentas respecto a la inversión necesaria para mantener en óptimas condiciones 323 escaleras mecánicas y 74 estaciones. La falta de insumos para la limpieza del Metro es tan compleja como en los hospitales de la ciudad, el personal de mantenimiento resiente la falta de cloro, desinfectante y agua, pues las estaciones no escapan del racionamiento del servicio de agua ni de energía eléctrica. De un total de 48 trenes, empleados denuncian que solo 24 están operativos, lo que supone una proporción de 8 por línea. Pero a juzgar por las quejas de los usuarios y la frecuencia de trenes que es cada vez más ancha, la situación se recrudece.

El aumento del pasaje subterráneo oficializado en la Gaceta N.° 41.468, de fecha del 27 de agosto, deja algunos cabos sueltos. El instrumento legal no menciona al BusCaracas, un sistema que moviliza pasajeros en el oeste de la ciudad y que se ha mantenido gratuito desde su inauguración en octubre de 2012. Actualmente son pocas las unidades que están operativas. La cuenta extraoficial habla de menos de 10 vehículos habilitados, de más de una veintena.

Sin embargo, en una entrevista para el canal del Estado, el ministro de Transporte, Hipólito Abreu, detalló que la tarifa de Bs. S. 0,50 se empleará en todos los sistemas metroviarios del país.

A todo el retrato del Metro, que merma la calidad del servicio, se suma el hostigamiento al que están sometidos los trabajadores. Se sienten amenazados y tienen temor de hacer públicas sus quejas, tal como ocurrió a inicios de este año cuando un trabajador, Wuilis Rodríguez, fue despedido por criticar a la institución.

Recorrido por la estaciones del Metro de Caracas.

Fotos: Archivo Crónica.Uno


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